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«Necesitamos el comercio de proximidad para crear un modelo de ciudad orgánico»

Carmen Moreno y Adrián Arias, representantes de vecinos y comerciantes, defienden el papel de los pequeños negocios en el entramado social gijonés

La galería Cornión acogió ayer el debate ‘Retos para un comercio del siglo XXI‘, organizado por la Sociedad Cultural Gijonesa en el que Carmen Moreno, de la Unión de ComerciantesAdrián Arias, presidente de la Federción de Asociaciones Vecinales; y el periodista Juan Carlos Gea discutieron acerca del estado actual y el futuro de los pequeños negocios.

Sin comercio de proximidad, coincidieron, no puede haber un modelo de ciudad orgánico. Y la responsabilidad también está en los ciudadanos. «¿Queréis barrios vivos? No os encerréis en casa a comprar en Amazon», reclamó Carmen Moreno, para quien «hay que decirlo con contundencia». Sostenibilidad medioambiental y economía del bien común -convivencia, calor humano, relación y conocimiento mutuo- son algunos de los beneficios que, a su juicio, ofertan este tipo de negocios frente a las grandes superficies o las franquicias.

«Hoy no habría caminos seguros en colegios de la ciudad si no hubiera tiendas», aseguró Moreno ante el público asistente.

Para Adrián Arias, es fundamental reivindicar el comercio de proximidad como núcleo irradiador para construir un nuevo modelo de ciudad orgánico que sustituya al actual, a su juicio, ya caduco. Todo ello en un momento en el que estos negocios pelean «en condiciones de desigualdad» contra gigantes, indicó De Gea.

Del debate surgieron varias propuestas para revitalizar la ciudad. Moreno urgió a definir, a través de los planes urbanísticos, el uso de los locales. Planteó crear viveros de comercios para poner a prueba la viabilidad de los negocios y reclamó el plan local de comercio que lleva varios años exigiendo. Arias se unió a esta petición y pidió la incorporación del tejido asociativo a la toma de decisiones relativas al comercio. Ambos se unieron para pedir al ciudadano: «No compréis en la ciudad por lástima, sino por pertenencia y arraigo».

Fuente: El Comercio

AGECU