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En defensa del comercio

La digitalización de la economía obliga a repensar muchas cosas y una de ellas es el comercio tradicional.

Dos grandes del sector como Inditex y Mercadona acaban de anunciar esta semana fuertes inversiones para consolidar, en el primer caso, y dar un paso adelante, en el segundo, sus apuestas en el universo de la venta online, que va ganando cuota de mercado a pasos agigantados. Mientras tanto, otros grandes de la distribución, como Lidl, deciden complementar ese canal de comercialización con establecimientos más pequeños en el centro de las ciudades, optando por la proximidad al cliente.

Son estrategias diversas, en cualquier caso complementarias, para un sector en constante transformación y que en Catalunya tiene larga tradición y un papel fundamental como agente vertebrador de las ciudades. La patronal Retailcat, que agrupa al 40% del retail de Catalunya (empresas pequeñas y medianas de comercio, restauración y servicios) y emplea al 50% de los trabajadores del sector, ha identificado ese rol vertebrador y de cohesión del retail como uno de sus puntos fuertes. Y propone reforzar los ejes comerciales de las ciudades para preservarlos como uno de los atractivos más valorados por residentes y turistas.

Su propuesta es impulsar los BID, acrónimo de Business Improvement District (distrito de mejora de negocio, en inglés), un modelo nacido en Estados Unidos en los años setenta y muy extendido también en Canadá, el Reino Unido y Alemania que se basa en la asociación del sector público y el privado para reactivar los ejes comerciales. En España no existe aún una legislación que los ampare, aunque la Generalitat está trabajando en un proyecto de ley y también desde el ministerio se ve con buenos ojos la propuesta. La idea es profesionalizar la gestión de esos ejes como si de un centro comercial se tratara, con una planificación a años vista. De esta manera, los negocios aportarían cuotas obligatorias, a las que se sumarían ayudas de la administración, para poner en marcha acciones de dinamización, campañas de promoción, y se podría planificar qué tipo de negocios es interesante atraer a los locales que se quedan vacíos para complementar la oferta existente.

Si algo tenemos todos claro es que los cambios en el modelo de negocio y el incremento desbocado de los alquileres en las zonas prime de muchas ciudades han castigado especialmente al comercio singular y amenazan con convertir los centros urbanos en clones desangelados. La solución propuesta desde Retailcat parece cuanto menos un buen punto de partida para tratar de reconducir el problema. Los comerciantes tienen muchas otras quejas que requieren atención, desde el incremento de los robos a la falta de equidad fiscal frente a los grandes grupos de distribución online como Amazon. En cualquier caso, la defensa de los ejes comerciales debería ser una prioridad para las administraciones.

Elisenda Vallejo

Fuente: La Vanguardia

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