Todo comienza en el probador de una tienda con un proceso sencillo y rápido de identificación personal. A partir de ahí, la experiencia empieza a ser personalizada. «Esta propuesta aúna el mundo físico y el digital y es un ejemplo de cómo SAP innova para ayudar a las marcas a tener las mejores soluciones de mercado», explica Carlos Martín, SAP CX Senior Specialist.

Desde el propio probador, el cliente puede acceder al catálogo de la tienda, recibir recomendaciones de diferentes prendas según sus gustos, tener acceso a las búsquedas realizadas desde su casa e incorporar a este momento de compra prendas que ha decidido probarse una vez en la tienda. El espejo ofrece también la posibilidad de solicitar una talla o un color diferente de la prenda que se está probando. El dependiente recibirá un aviso en su smartwatch para que pueda acercar las nuevas prendas al cliente.

«Esta experiencia permite a la marca tener mucha más información de lo que ocurre en el canal físico», apunta Martín. Una vez finalizada la compra y sin salir del probador, el cliente puede realizar el pago pulsando un botón. Las prendas pueden ser recogidas en el mostrador antes de abandonar la tienda o, si el comprador lo prefiere, las puede recibir en su domicilio en el plazo de 24 o 48 horas. De cara al futuro, Martín sostiene que «el concepto de probador inteligente será un gran atractivo para que las tiendas físicas puedan competir con el comercio electrónico, ya que proporciona al cliente una experiencia que se beneficia de las ventajas del mundo físico y también del digital».

¿Y qué hay de la intimidad?

«Está completamente garantizada», aseguran desde SAP. Esto se debe a que el espejo no tiene cámara, sino que interactúa con las prendas por medio de un escáner. En paralelo, se está estudiando la posibilidad de desarrollar espejos inteligentes con cámara para ubicarlos en las tiendas, fuera de la zona de probadores, y que los clientes se puedan probar ropa de forma virtual.

Fuente: innovaspain.com