Con un modelo de negocio en el que la web cobra prioridad y la tienda se convierte en almacén y punto de recogida, Inditex pretende llegar a cada rincón del mundo. De momento, ya ha batido sus propias marcas de facturación.

Cuando Pablo Isla anunció en rueda de prensa el año pasado que el gigante textil planeaba llegar en 2020 a todos los rincones del planeta a través de su tienda online, la financiera Morgan Stanley se mostró reticente ante la ingente inversión logística que dicha expansión requeriría. Solo en estos últimos seis meses, Zara (que supone el 60% de la ventas de todo el grupo Inditex) ha lanzado su e-commerce en Brasil, Arabia Saudí, Líbano, Egipto, Marruecos, Indonesia, Serbia, Israel, Bahrein, Omán, Kuwait, Qatar y Jordania. Por ahora, las cifras dan la razón a esta titánica estrategia: de febrero a julio de 2019, las ventas han crecido un 7%, alcanzando los 12.820 millones de euros, récord histórico para la compañía.

“Estas inversiones son un elemento clave en el desarrollo de la plataforma integrada de tiendas y online», ha señalado Isla tras hacer públicos los resultados. Y lo cierto es que en los últimos años Inditex ha revolucionado la forma de consumir con su plan omnicanal.  Desde hace un tiempo, las tiendas de Zara han pasado a ser, además de un comercio físico tradicional, un punto de entrega, recogida y devolución de productos adquiridos previamente en su web. Desde Inditex han implementado un extra para el personal de tienda, que ahora ejerce también este trabajo: 32 millones de euros a 92.000 miembros del personal.

Hasta hace bien poco, la estrategia de la compañía gallega estaba clara: en lugar de publicidad, apertura masiva de tiendas en localizaciones específicas, análisis pormenorizado de los datos de compra en cada uno de sus puntos de venta y un músculo logístico capaz de proveer de nuevas colecciones en 20 días (diseño, confección y distribución incluidos). Ahora, a este plan de negocios se suma la idea de un e-commerce pionero en mezclar lo editorial con lo comercial, que crea experiencias de compra cercanas a las de una enseña de lujo y que, además, propone facilidades de recogida o envío, integrando el espacio físico en el digital. El año pasado ya experimentaron en Londres con tiendas efímeras que solo funcionaban como punto de recogida (pese a estar decoradas y planteadas como una tienda física tradicional, todo debía adquirirse desde su app)

A la tienda y a la web de Zara llegan decenas de prendas nuevas cada semana. En su plataforma digital se presentan en forma de editorial de moda, realizado por los fotógrafos más importantes del mundo, y en forma de tienda online tradicional, eso sí, con las modelos más prestigiosas ejerciendo de maniquíes. Aymeline Valade te «vende» un cardigan de veinte euros; Freha Beja un vestido de treinta y Steven Meisel, bajo la batuta de Fabien Baron, retrata una historia donde niguna prenda supera los sesenta euros. Si tenemos en cuenta, además, que Zara no suele reponer lo que se agota, creando un efecto de compra «aquí y ahora», la estrategia es redonda.

Esta semana han ido un paso más allá lanzando sus Zara Scenes, una especie de Fashion Films por capítulos serializados cuya histoira redirige directamente a las prendas que lleva su protagonista. El primero lo han realizado junto a la modelo Mica Argaranaz y Carlos Nazario, prestigioso estilista en cabeceras como Dazed y Vogue UK.

Del mismo modo, la compañía está embarcada en un plan de sostenibilidad a medio plazo. En sus tienda,s han reducido el gasto y energia al 20% y el de agua al 40%.En los próximos cinco años, pretenden que 50% de su oferta entre dentro de su etiqueta Join Life, la linea que cumple con los parámetros de sostenibilidad en materiales y proceso de producción.

Actualmente posee tiendas en 96 paises y web en 50. Si, como anuncia, logra llegar con su plataforma digital a cada rincón del mundo en dos años, el crecimiento económico de Inditex podría superar a gigantes del online como Zalando o Amazon Fashion en poco tiempo.

Fuente: Smoda El País