Sara Menéndez | Presidenta de la Unión de Comerciantes de Asturias.

«El Ayuntamiento debería ser valiente y establecer tasas para los locales vacíos que incentiven su alquiler»

 

Sara Menéndez (Gijón, 1972) se asombra al darse cuenta de que ya han pasado seis meses desde que tomó las riendas de la Unión de Comerciantes del Principado de Asturias.

 

 

–¿Cómo han transcurrido sus primeros meses?

–Nos han cogido un par de elecciones por el medio y eso se nota a la hora de arrancar proyectos, porque está todo más lento. Una de las cosas más importantes es la expansión a nivel regional. La llamada de un grupo de empresas ovetenses que crean la agrupación Comercio Oviedo bajo nuestro paraguas nos afianza en que estamos haciendo las cosas bien.

 

–En Gijón, la entidad ha hecho gran hincapié en el turismo comercial.

–Estamos muy pendientes de los vecinos y de los turistas. En no olvidar a los de aquí y atraer a los que vienen con actividades de dinamización.

 

–Se debate ahora la negociación presupuestaria que puede poner en juego un asunto primordial como es la renta social. ¿Qué expectativas tiene el sector?

–Seguimos funcionando con esta medida social que además dinamiza la ciudad y es súper importante para el comercio. Como tal, entendemos que va a continuar. Pero son negociaciones políticas en las cuales nosotros solo podemos dar la visión de su funcionamiento hasta ahora.

 

–¿Se han subsanado los problemas iniciales?

–Sí, totalmente. Ya no existen esos errores, aunque sí es verdad que hay mejoras que hacer en este tipo de ayudas sociales, por lo que vemos en el Ayuntamiento con el resto de grupos. No hay un acuerdo muy claro con el nombre y, como se dijo desde el principio, debería estar vinculado a la búsqueda activa de empleo. Esas mejoras posibles ya están detectadas, solamente queda llevarlas a cabo. Suponemos que el programa continuará, aunque desconocemos con qué cuantía, y entonces se ejecutarán.

 

–Asumiendo su continuidad, ¿qué esperan los comerciantes?

–Que asuntos sociales mejore las deficiencias que hay que subsanar en cuanto a control de los usuarios y la adscripción a programas de búsqueda de empleo. Por nuestra parte, tenemos completamente controlado y evaluado el programa. Lo que pretendemos es que tenga estabilidad, con un presupuesto que permita esa continuidad en el tiempo.

 

–Es decir, que no se quede en los seis millones de euros invertidos desde agosto de 2017. Quedan 800.000.

–Si deciden poner tres, que sea así tres, pero que continúe, porque los beneficiarios necesitan esas ayudas , que pueden repercutir en el comercio como una inversión en la ciudad.

 

–Este programa, con 391 tiendas y 326 propietarios adheridos, habrá salvado empleos y evitado cierres. ¿Es así?

–Hemos hecho una evaluación y en un 26,5% de los casos ha evitado la destrucción de puestos de trabajo; en un 15,9% ha servido para crear empleo y en un 14,2%, a evitar el cierre.

 

–Pero la ciudad, especialmente zonas como el Muro, aún cuenta con muchos locales vacíos.

–Estamos trabajando en un plan local de comercio, algo muy necesario, y creemos que para mediados de 2020 tendremos algo que poner en marcha. Podría llegar a determinar si en zonas de reciente urbanización necesitamos o no locales comerciales, para evitar que se queden vacíos.

 

–La calle Menéndez Valdés está repleta de carteles de ‘se alquila’.

–Allí hay locales que llevan más de veinte años cerrados. En esos casos, a lo mejor el Ayuntamiento tenía que ser más valiente y establecer unas tasas que hicieran obligatorio, por ejemplo, el mantenimiento de la fachada o la luz por seguridad ciudadana. En otros países están trabajando un sistema de gestión llamado BIDs, distritos de mejora de negocio, en los que incluso los propietarios de locales cerrados tienen que aportar. Esto incentiva que bajen su alquiler.

 

–Los locales vacíos generan problemas.

–Sí, se ve a nivel nacional. En ciudades como Barcelona los locales vacíos se están convirtiendo en apartamentos turísticos o trasteros, lo que hace que tramos completos de calles se queden a oscuras y se vuelvan en contra de esa seguridad y acompañamiento que queremos para la ciudad.

 

–¿Qué otros retos afronta el comercio local?

–La digitalización es un problema, porque el dependiente o propietario no tiene ni el tiempo ni la capacidad económica para formarse. Acabamos de presentar un programa de empleo público privado con Gijón Impulsa que consiste en la formación de veinte personas con el compromiso de contratación de diez dependientes ‘omnicanal’, es decir, que te atienden en la tienda pero además manejan perfectamente redes sociales, posicionamiento de páginas web… es decir, lo que nos falta en cuanto a modernización.

 

–La Unión de Comerciantes ha impulsado distintos proyectos con el tercer sector.

–Sí, queremos remarcar ese papel social y de acompañamiento que hace el comercio en la ciudad con proyectos como una red de locales amables con los escolares junto a Mar de Niebla o la de Cruz Roja con la gente mayor, porque con el problema añadido del envejecimiento de la población para mucha gente esa salida a comprar en el comercio de proximidad es su ocio de casi todo el día. Sin ese comercio, no tendrían esa relación social. Son cuestiones que planteamos en la mesa de comercio de Fade, en la que participamos y este año presidimos. Mantendremos reuniones con el comisionado para el reto demográfico para tratar este tema, especialmente en zonas rurales.

 

–El año pasado, el primero que no lo gestionaba la Unión de Comerciantes, la colocación de la luces navideñas atrajo una gran polémica. Se acercan esas fechas.

–El Ayuntamiento decidió gestionarlo y no cobrarlo a los comercios. Lo mismo ocurrirá este año. Sí es verdad que vinieron a hablar con nosotros para que les asesoráramos.ç

 

 

Fuente: El Comercio