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La tienda sevillana en la era de los gigantes comerciales

La denominación de centro comercial abierto se diluye entre los grandes complejos que se extienden en Sevilla

La irrupción de una gigantesta oferta como Lagoh ha sacudido el comercio sevillano en apenas unas semanas. De norte a sur, cada zona encaja como puede el golpe de efecto. Pero la situación no es nueva, el sector lleva años acostumbrado a costantes cambios con la liberación de las rebajas, la proliferación de nuevas superficies –hace apenas un año abría sus puertas Torre Sevilla– y la venta por internet.

Y en medio de este panorama, dónde queda aquella vieja denominación de los centros comerciales abiertos, la fórmula con la que los negocios tradicionales pretendían competir con los grandes complejos. En Sevilla sólo se constituyó uno: Alcentro, que engloba el comercio del Casco Histórico, desde la Plaza Nueva a la Encarnación. Fue uno de los primeros en formar parte del catálogo de la Junta, donde figuran ya municipios de menos de 40.000 habitantes, «más pequeños que algunos de nuestros barrios comerciales o que otras localidades de la provincia», lamenta Tomás González, presidente de Aprocom, quien ve la necesidad de reformar esta figura.

Considera que «no ha sido un fracaso», porque ha logrado dar más visibilidad a las principales zonas comerciales de las ciudades que están en los cascos históricos y ha sido un apoyo durante los años de crisis. También alude a las ayudas para promoción y gestiones e incluso actuaciones urbanísticas como la instalación de mobiliario urbano. Ese apoyo lo concede la administración a los que están considerados como centros comerciales abiertos. «No es comprensible que ciudades como CarmonaAlcalá de Guadaíra o Dos Hermanas no estén en ese registro», indica. Y no es cuestión de cumplir los requisitos, que los cumplen, sino de no haber iniciado la tramitación, un trabajo que ya estudia la patronal.

Turismo

Tomás González apunta otro elemento que favorece la facturación de los centros comerciales abiertos y es el turismo, que en el caso de la capital andaluza, se ha convertido en un puntal para estas tiendas. «En especial en el Centro y en barrios como Triana es un componente fundalmental», señala. Además, reconoce que «este público se va a mantener fiel a las tiendas de la calle, porque el que nos visita va buscando el elemento diferenciador, el producto propio o multimarca, no lo que puede adquirir en su ciudad de origen. Al final el comportamiento es el mismo que tenemos nosotros cuando salimos fuera». Otra fortaleza es la restauración, que todavía no ha encontrado competencia en la oferta de los centros comerciales. «Veremos qué pasa con Lagoh, pero de momento no hemos visto que bares y restaurantes de un barrio se queden vacíos porque los clientes prefieran comer en el centro comercial, que por lo general tienen franquicias de comida rápida», incide el presidente de Aprocom.

De cara al futuro, señala que el mercado dará a cada oferta su lugar, pero alude al ejemplo de otros países como Estados Unidos, Dinamarca o Suecia, que apostaron en su día por grandes complejos comerciales que han terminado cerrando. «En España nos hemos incorporado tarde a esa moda y no sabemos cómo va a resultar. El tiempo lo dirá», reflexiona Tomás González. En todo caso apuesta por seguir modernizando el modelo tradicional, adaptarse a nuevas tendencias como la venta por internet y ser mucho más visibles, en especial durante las temporadas de grandes ventas como el otoño y la Navidad. También las tiendas se suman a iniciativas como el Black Friday adelantan promociones para competir. Son los tiempos que han tocado

Fuente: ABC

AGECU