Ecos cree que es «un primer paso» pero pide subir al 50% e incluir a los alquilados. Ahorra de 90 a 180 euros del recibo pero los nuevos alquileres repercuten el tributo

 

Uno de los beneficiarios de las ordenanzas fiscales de Zaragoza para el 2020 será el pequeño comercio. Una bonificación del 30% en el Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI) no es exactamente lo que reclamaban desde el sector, pero es «un primer paso». Se acerca al objetivo final que llevan años pidiendo desde entidades como la Federación de Empresarios de Comercio y Servicios (Ecos) en la ciudad y estiman que se beneficiarán de ello «unos 2.800 establecimientos» en los barrios de la ciudad, en torno a un 40% del total, que son los que tienen esa condición imprescindible para obtener ese descuento que es ser dueños del local.

Sin embargo, la medida, que calculan que podría tener un impacto económico en las arcas municipales de «unos 500.000 euros», no se adapta a unos nuevos tiempos en los que «los arrendamientos actuales ya incorporan el pago del tributo» a los comerciantes que realizan su actividad en plantas bajas ocupadas en régimen de alquiler. De hecho, consideran que «se podría discriminar entre quién paga realmente el recibo, sea o no el dueño del establecimiento, y quien no lo abona» para ser, en este caso, más justos con lo que está pasando a pie de calle. Esta decisión política, propuesta por el Gobierno PP-Cs, no va a premiar a todos los comerciantes que realmente contribuyen a la hacienda municipal.

2,1 MILLONES

«Lo consideramos un inicio positivo para el comercio, pero ya nos hubiera gustado que fuera de mayor calado», explicó a este diario el consejero delegado de Ecos, Vicente Gracia, quien confió en que «conforme vaya mejorando la situación financiera del ayuntamiento se vaya extendiendo a todo el comercio y suba al 50%». Este es el porcentaje que desde la federación se pidió a todos los partidos en la campaña electoral, una bonificación que, según sus cálculos, tendría un impacto de «unos 2,1 millones de euros» e incluiría a la totalidad, los que son propietarios y los que están de alquiler. «Hay que discriminar positivamente a las actividades que dan empleo y vida a la ciudad», añadió.

A la hora de medir el número de establecimientos beneficiados por esta bonificación, Gracia expuso que habrá que actualizar las cifras del último estudio realizado en el Plan Local de Comercio de Zaragoza. La última vez que se hizo se midió la evolución del 2009 al 2016 y el resultado fue desolador, el tejido comercial en los barrios había pasado de más de 8.000 establecimientos a poco más de 7.100.

Ahora toca actualizarlo y ver cuántas persianas siguen subiéndose cada mañana en las 987 calles de Zaragoza que tienen un comercio. Principalmente porque en aquella ocasión, además de constatar quehabía más de 2.000 locales vacíos, se estimó que el porcentaje de los abiertos que estaban en propiedad era «del 30%». El 70% restante era de arrendatarios. Gracia consideró que ese porcentaje «habrá subido» porque quienes mejor han resistido la crisis han sido, precisamente, los que no tenían que hacer frente a un alquiler mensual. De ahí ese 40% y esos 2.800 beneficiarios. Si se mantuviera el 30% bajaría a 2.100.

A ellos, el recibo se les puede rebajar «de 90 a 180 euros de media». Va en función de los metros cuadardos y la ubicación del negocio, pero el IBI supone en su mayoría «entre 300 y 600 euros al año». A todos ellos les viene bien este «primer paso» al que esperan que le sigan muchos más.

Fuente: elperiodicodearagon.com