Lo hace en su flagship de Estocolmo a un precio de 33 euros a la semana

H&M ha iniciado en pruebas un servicio de alquiler de ropa, en un momento en el que la industria textil está en el ojo de las críticas por la polución y los desperdicios asociados a sus procesos de producción.

El modelo de alquiler propuesto por H&M está limitado a una colección de 50 prendas, ofrecidas a los miembros de la tarjeta de fidelización de la compañía. H&M evaluará las pruebas durante tres meses antes de decidir se lo extiende. La tienda donde se lleva a cabo, en la que normalmente testea los nuevos conceptos, también contará con servicios de reparación de ropa, cafetería y salón de belleza.

«Creemos mucho en el alquiler, pero queremos asegurarnos de probar y aprender mucho para hacer ajustes y cambios», ha declarado el responsable de desarrollo de negocio de H&M, Daniel Claesson, durante la presentación del servicio. El analista de Credit Suisse Simon Irwin tiene dudas de que este pueda ser un modelo de éxito. «Me sorprendería que pudiesen hacerlo funcionar como un modelo de negocio. No veo que tenga sentido un modelo con estos precios en relación con los costes laborales necesarios para llevarlo a cabo».

La industria de la moda está bajo una creciente presión como responsable de alrededor del 10% de las emisiones de gas invernadero a nivel global y consume más energía que la aviación y el transporte marítimo juntos, según Naciones Unidas. En 2040, H&M pretende llegar a un punto en el que sus emisiones de gas invernadero sean negativas, lo que significaría que podrá compensar más emisiones de las que produce.

Fuente: Cinco Días