La gestión de la cadena de suministro se ha convertido en el foco de cualquier empresa: el éxito de nuestra cadena es el de la compañía. Por una parte, asegurar el servicio al cliente; por otra, hacerlo al mejor coste razonable. Una de las principales palancas de la transformación digital de las organizaciones pasa por la mejora continua aplicada a nuestra supply chain. El cliente ha cambiado, es digital y quiere visibilidad, información y eficiencia. Presentamos en este artículo cinco claves básicas de la nueva realidad.

 

1. El foco es el cliente. ¿Nuestro foco en la gestión de la cadena de suministro se centra en el producto? La clave es conocer el comportamiento del cliente y para ello debemos segmentar. Segmentar por tamaño, importancia comercial, volumen de ventas y rentabilidad. Ya no basta con conocer la tendencia o estacionalidad de nuestras referencias, debemos saber qué hay detrás. No podemos gestionar de la misma forma un producto que vendemos a pequeños retailers y mayoristas, que si se vende vía ecommerce o gran distribución. El tipo de demanda, la ciclicidad, estacionalidad y tendencia son diferentes, siendo la misma referencia. Cada vez más debemos pensar en el ciclo de vida del cliente, no solo del producto.
Necesitamos herramientas que nos ayuden a segmentar y hacer transparente el comportamiento del cliente para cada referencia. La explosión combinatoria se dispara, pero es la manera de tener una gestión proactiva de nuestra supply chain. Y muy importante, contar con alarmas e indicadores que nos alerten cuando se producen cambios.

2. Forecasting. Previsión de demanda. El éxito de nuestra gestión depende en gran medida del grado de anticipación. Y para ello necesitamos prever la demanda. Tarea compleja pero vital. La gestión dinámica de la demanda trata de la proactividad ante cambios en el mercado. Es vital gestionar el ciclo de vida del cliente:
> En función del tipo de demanda, el método de previsión a utilizar será diferente.
> Para cada combinación de referencia y segmento de cliente se debe utilizar el mejor método de previsión.
> No vale “café para todos”.
> Machine Learning como herramienta de aprendizaje automático y detección de patrones de comportamiento.
> Contar con información comercial de valor. Nuevos clientes, promociones, etc.

3. Parámetros dinámicos, análisis de grasa y matriz de calidad del stock. Alerta temprana. Gestión dinámica de los parámetros logísticos como son Punto de Pedido, Lote de Compra y Fabricación y Stock de Seguridad. Si la demanda cambia, estos parámetros deben hacerlo. Y tampoco podemos aplicar ahora el “café para todos”. Debemos calcular diferentes métodos de Puntos de Pedidos de manera dinámica para cada tipo de demanda: Moda, K-ésimo, Fijo, Tradicional, etc. Pensemos en una demanda muy baja y con picos; una media móvil con estacionalidad nunca funcionaría, quizás debamos pensar en un método basado en percentiles o K-ésimos.

4. Tasa de Posesión. El impacto en los costes. Es muy común encontrar compañías con una tasa de posesión del 20 %. Para mantener, digamos, un millón de euros de inventario medio, necesitamos 200.000 € de gasto. Muy importante medir y mejorar dicha tasa, que se ha convertido en un indicador clave de eficiencia. La obsolescencia tiene cada vez más peso en su cálculo.

5. Personas. El pegamento. La función de Supply Chain Manager debe ser capaz de integrar las operaciones a nivel de flujos de material y flujos de información. Le llamamos pegamento por su carácter transversal y su capacidad de integrar las diferentes áreas funcionales de la empresa.

Fuente: Economía3