El impacto del coronavirus equivale al que sufrió la industria entre 2006 y 2013, pero concentrado en un año. Entonces, cerraron el 18% de las tiendas.

 

Los más de 61.000 puntos de venta que tiene el sector textil en España llevan ya más de dos semanas cerrados, tras el real decreto que instauró el estado de alarma en el país, una situación que está dejando por el momento un enorme reguero de expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE) en la industria. No obstante, el impacto al que se enfrenta el textil español es dramático y no se ceñirá sólo a las semanas en que permanecerán cerrados los locales.

Un informe elaborado por Boston Consulting Group (BCG) estima una caída de ventas en 2020 para el mercado textil y del lujo en España de entre el 34% y el 39% respecto al año pasado. El impacto, en el peor escenario, equivaldría a la pérdida de 7.000 millones en ingresos.

El golpe sería similar al descenso de negocio que experimentó la industria en la anterior crisis económica, es decir, desde el pico máximo de ventas de 2006 (22.460 millones de euros) al año 2013 (15.850 millones), el último ejercicio en el que se registraron caídas, según los datos de la patronal Acotex.

La diferencia es que el descalabro entonces se absorbió en siete años y ahora se concentrará en uno por lo que su efecto será mayor. Entonces, se perdieron 38.227 empleos, el 17% del total del sector, y se cerraron 13.000 puntos de venta, el 18% del total.

Impacto nunca visto

El estudio realizado de BCG tiene en cuenta datos reales de venta en la actualidad, estimaciones sobre cuánto durará el cierre de las tiendas y cuenta con la participación de 30 CEO o CFO del sector. Entre ellos, están representadas dos de las cinco mayores empresas españolas y la mitad del top 10 mundial por ventas.

«Si podíamos pensar que el negocio online iba a compensar parte del descenso de ventas por el cierre de tiendas, la realidad señala lo contrario. Los canales online han caído más de un 50% respecto a las cifras del año pasado, lo que unido al cierre del 100% de las tiendas físicas, muestra descensos de entre el 75% y el 95% en la facturación de las empresas según el país», afirma Joan Sol, socio director de BCG y experto en el sector retail. En España, la consultora calcula una caída de la facturación del 91% en el mejor escenario -terminar con el cierre a principios de mayo- y del 95% si el confinamiento se extiende a finales de ese mes.

Pero ahí no terminará el problema. La previsión es que la facturación siga cayendo entre un 40% y un 58% en el siguiente periodo, que la empresa denomina de recuperación o rebote, y que se prolongará hasta julio o agosto, ya que «estimamos que la gente seguirá siendo reacia a ir a las tiendas aunque ya estén abiertas». Una vez pasado el verano, y hasta el final del año, llegará «la vuelta a la normalidad», pero incluso en esta etapa BCG espera descensos de entre el 15% y el 20% en las ventas respecto al año anterior. El dato es demoledor si se tiene en cuenta que en el peor año de la pasada crisis (2008) el sector cayó un 10%.

En todo el mundo

BCG calcula que el comercio textil perderá entre un 25% y un 35% de su negocio a nivel mundial este año, lo que supondrá un descenso de ventas de entre 450.000 y 600.000 millones de dólares. Sus estimaciones son que China, el país donde comenzó la pandemia, será el país menos afectado por la misma, con un impacto de entre el 24% y el 30% en las ventas. En EEUU, el mayor mercado mundial de textil, calcula un descenso de entre el 23% y el 34%

En cambio, la consultora sitúa al sur de Europa como la región más afectada, llegando a registrar descensos del 40%. «Esperamos que España e Italia tengan un cierre más amplio que otros países por su ritmo de contagios. Además, están más afectados por la caída del turismo a nivel global, un sector para el que se espera un batacazo y que tiene un fuerte peso en las ventas de ambos mercados», dice Sol.

Y la situación podría ser incluso peor, ya que el escenario dibujado por BCG no tiene en cuenta un endurecimiento del brote en el próximo otoño, cuando vuelva el frío, como apuntan algunos expertos.

Fuente: Expansión