Las consecuencias de la crisis del coronavirus sobre el comercio son obvias, aunque incalculables. El sector ha estado aplazando retos que no tienen espera, por puro instinto de supervivencia de un gremio aún vital en Ourense.

El comercio ourensano está herido, no muerto. La crisis del COVID-19 es un movimiento telúrico que cerrará persianas. Pero, la crisis estaba ahí, el coronavirus es la metástasis. Aún hay salidas y cuanto más se tarden en buscarlas, más difícil será. El sector es crucial, aunque esté en horas bajas. Según un estudio del Colegio de Economistas, la ciudad cuenta con un total de 3.049 establecimientos comerciales. De los cuales, 696 (23%) son comercio al por mayor e intermediarios, y 2.353 son de comercio al por menor (77%).  En marzo de este año había 10.490 afiliados a la Seguridad Social en la provincia englobados en el sector de comercio minorista. Ni en los años más duros de la crisis económica del 2008 tuvo una cifra tan baja, que seguía cayendo en los últimos años, pese a que el consumo se había recuperado. ¿Qué claves pueden minorar los efectos que sin duda tendrá el coronavirus en el consumo?

1.- INYECCIÓN DE LIQUIDEZ

Está claro que el cierre obligado provoca falta de liquidez. La Confederación Española de Comercio ha pedido al Gobierno «ayudas directas y urgentes al pequeño comercio, que se enfrenta a un escenario de emergencia económica por la falta de liquidez». Según sus datos, al menos un 65% del pequeño comercio permanece cerrado desde el inicio del estado de alarma sanitaria, «teniendo que asumir costes y sin percibir ingresos, lo que les coloca en una situación de máxima vulnerabilidad». Según los datos de la organización un 20% del sector (más de 80.000 establecimientos y más de 240.000 puestos de trabajo) puede cerrar sus puertas, con graves consecuencias para el empleo y para el mantenimiento de una parte del tejido productivo, también en Ourense.

2.- CALENDARIO DE REBAJAS

Cuando se levante el confinamiento y los comercios abran lo harán con las rebajas de una temporada en la que no han vendido. La liberalización de las ventas, siempre polémica, vuelve a estar en revisión. La patronal española del sector urge que, al menos este año, se suspendan las rebajas de verano.

3.- PROMOCIONES

Una parte del mercado está dopado por la inflación de promociones a lo largo del año, hasta tal punto que las ventas tienen picos todo el año. El sector debería replantearse esta política y, en el caso ourensano,  revisar sus señas de identidad. La marca de que Ourense tiene un buen comercio cuajó en décadas pasadas y sigue teniendo ejemplos muy notables de calidad, pero podría recuperar esa imagen. El turismo de compras movió más de 65.000 millones de euros en España en el 2018 y el viajero reconoce que cuando se desplaza, además de los gastos de hostelería, suele hacer compras. La cooperación entre las tiendas, los operadores turísticos o las instituciones podría abrir una puerta que ni siquiera se ha entornado en Ourense.

4.- VENTA ONLINE, SÍ O SÍ

Son miles de consumidores los que reconocen comprar a diario a través de internet. En Ourense se sigue aplazando esa fortaleza y, a salvo de casos puntuales, las organizaciones comerciales no han dado más que incipientes pasos, insuficientes en la mayoría de los casos. El mercado, sobre todo los jóvenes, ya no espera. Algunos comerciantes se han dado cuenta que aún estando cerrados han mantenido ciertas operaciones gracias a la venta telefónica o por internet. La imposibilidad de abrir la tienda física no les ha impedido vender, aunque no en la misma proporción, como es lógico. Los comerciantes han pedido durante décadas que no viniesen a Ourense grandes centros comerciales y su frenazo no le ha mejorado su situación competitiva. Ahora el gran centro comercial es internet.

5.- SERÁ OTRA TIENDA

La duda será cómo se comportará el cliente después de la pandemia. En varias ciudades españolas sus organizaciones gremiales están poniendo en común cómo será la tienda del futuro: la coincidencia de muchas personas, el uso de los probadores, el tocar la mercancía. En definitiva, cómo gestionar el miedo al contagio. Fuentes del sector en Ourense reconocen que el parón actual podría aprovecharse para estudiar fórmulas de actuación.

6.- MODELO DE ATENCIÓN

Los usos comerciales han cambiado y muchas tiendas se han dado cuenta que gracias a revisar sus modelos de atención han despachado mercancía incluso con la tienda cerrada. Años después de su implantación algunos establecimientos han descubierto ahora la atención telefónica, la gestión de algunos pedidos o el servicio a domicilio, empezando por personas de edad avanzada o con problemas de movilidad.

7.- DIGITALIZACIÓN Y JUVENTUD

El proceso de digitalización es imparable, como saben bien en la industria. Los mismos procesos deben aplicarse también a los comercios, pero en algunos establecimientos la apuesta tecnológica aún es escasa. Pese a que, como dice el Colegio de Economistas, en los próximos cinco años se producirán un 12% de cierre de establecimientos por jubilación de sus propietarios, un tercio de las nuevas empresas que se abre en Ourense son del sector comercial y hostelería, según el Instituto Nacional de Estadístivca.

8.- URBANISMO COMERCIAL

El sector podría pasar de pedir subvenciones directas a los ayuntamientos a exigir un plan de urbanismo comercial, que apueste por potenciar la imagen urbana y sus servicios, que cree espacios atractivos para las tiendas, que cuide y embellezca el entorno, que haga una promoción de la ciudad. En definitiva, que dé retorno a los impuestos que se pagan y que cumpla con su parte para que el comercio se asiente en el que lugar que merece.

9.- RELACIONES FINANCIERAS

Los bancos están siendo autenticas tiendas. Los hay que venden tiques de compra en el cajero automático. La disgregación de esfuerzos en el sector resta eficacia a la negociación conjunta con las entidades para buscar vías de colaboración y mejora de las condiciones. Lo mismo ocurre con la colaboración entre firmas comerciales para crear grupos de compra, negociando condiciones más favorables para grupos de tiendas.

10.- UNIDAD DE ACCIÓN

Las estructuras comerciales se encuentran profundamente divididas en Ourense y algunas con un dudoso retorno a su gestión. En las conclusiones de un informe sobre el sector en Ourense se aboga por «la imprescindible la unión para poder hacer fuerza contra las grandes amenazas». Sin embargo, la gestión de los egos personales se superpone a esas necesidades del sector y amenaza con sobrevivir incluso al coronavirus.

Fuente: La Región