«Les ha afectado de pleno», ha recalcado la consejera durante una entrevista en Radio Euskadi. La excepción es la alimentación y productos de primera necesidad. Según Pérez, los bonos pueden incentivar el consumo en todos los aspectos. «Es un producto que siempre ha funcionado muy bien, muy demandado por el sector. Siempre lo hemos utilizado más en comercio, pero ahora, dada la situación, lo utilizaremos en todo, en comercio, en hostelería y en turismo. Es una de las partidas presupuestarias en la que más esfuerzo vamos a hacer, además, en coordinación con otras instituciones, como la Diputación y seguro que ayuntamientos».

Para este año se esperaba una ocupación hotelera de un 80 % aproximadamente, que fue la 2019. El turismo aporta un 6 % del PIB de Euskadi y, además, está en crecimiento porque la industria turística era emergente, con unos crecimientos importantes, incluso por encima de los que era el crecimiento de la economía en general.

La crisis va a ser muy dura para la industria turística, que va a ser la última en salir porque va a depender mucho de la coyuntura mundial. A diferencia de la hostelería y el comercio, que a medida que se levante el decreto de estado a alarma, y se pase una fase de postconfinamiento, se irá recuperando. Aunque teniendo en cuenta unas exigencias sanitarias importantes –como el aforo, distanciamientos, EPIs, etc–.

«Pero el turismo no se va a comportar igual y, dentro del turismo, tampoco las velocidades de salida van a ser las mismas», ha manifestado, para precisar que este depende de otros parámetros, «muchos de ellos, de la coyuntura mundial y de los mercados, que con destinos emisores».  «Y, en la medida que no se recuperen, no lo vamos a hacer nosotros. Francia, Inglaterra, Alemania, ahora mismo, están peor que nosotros, y tendrán que recuperarse para poder hablar de crear destinos seguros, con visitantes y transportes seguros para crear un clima de confianza», ha subrayado.

Fuente: El Mundo