Solo en abril se perdieron 41.250 autónomos, la mayor caída en 37 años

El impacto real del Covid-19 en el empleo no se sabrá hasta que Sánchez deje de intervenir el mercado laboral

 

Dos de los mejores meses para el empleo, marzo y abril, se están convirtiendo en los peores de la historia, marcados en negro en el calendario como una de las peores pesadillas para la ocupación. En ese periodo el paro registrado ha subido en casi 600.000 personas (algo más de 300.000 en marzo y 282.291 en abril) y la cifra total roza los cuatro millones. Y si lo que se analiza es la afiliación, son varios los matices según se lean las cifras, pero una misma conclusión: cerca de un millón de ocupados perdidos entre el 12 de marzo y el 30 de abril. Si lo que se mira es el último día del mes, 900.000 se perdieron en marzo y otros 49.071 en abril. Este último dato dejaría en 18,4 el numero de ocupados. Lo habitual es tomar en cuenta los datos medios del mes, pero en marzo se utilizó la evolución diaria dado que el desplome del empleo por el Covid-19 comenzó a producirse desde el día 12.

Ahora bien, si se analizan los datos medios, lo que procedería dado que el mes es completo, el hundimiento de la afiliación es de dimensiones desconocidas: 548.093 cotizantes menos. Esta cifra sumada a la de marzo (243.000) suma un desplome de 800.000 empleos.

Habrá un antes y un después del 12 de marzo de 2020 en el mercado laboral español. Desde entonces se ha desandado mucho de lo avanzado en los últimos años, un revés sin precedentes de todos los indicadores, también de empleadores. Las cifras de la Seguridad Social reflejan en dos meses que se han perdido 142.000 empresas en España y que la cifra total de empleadores queda en 1.347.934, la más baja desde 2013, uno de los años más duros de la crisis.

Los autónomos han sufrido desde que estalló la crisis el mayor golpe. En abril se perdieron 41.250 efectivos, lo que supone la mayor caída en los datos medios de afiliación desde que se tienen registros. Un mazazo para el colectivo más débil, que ha mantenido sus negocios cerrados a cal y canto mientras las facturas se acumulan y la Seguridad Social y Hacienda llama a sus puertas. «Es desolador. Es la mayor pérdida de autónomos desde 1983 y la segunda mayor en un mes desde que hay registros», dijo Lorenzo Amor, presidente de ATA y vicepresidente de la CEOE.

No tienen ingresos y durante la crisis las empresas no están pudiendo hacer extinciones objetivas por causas de fuerza mayor, técnicas, económicas, organizativas y de producción asociadas al Covid-19. Así lo decidió el Gobierno después de decretar el estado de alarma. El objetivo ha sido que los ajustes de plantilla se canalicen a través de los ERTE, de forma que los empleos o las jornadas solo queden suspendidas durante la crisis sanitaria, en la que se impusieron a las empresas los permisos retribuidos. Una vez que concluya la alerta sanitaria, a la que se han vinculado estas regulaciones, el empresario estará obligado por ley a mantener seis meses el empleo.

5,2 millones de ayudas

Ayer Trabajo aseguró que 3,39 millones de personas estaban, a cierre de abril, en un proceso de ERTE de fuerza mayor y que al terminar el mes había un máximo histórico de 5,2 millones de personas que cobran la prestación de paro. En marzo eran apenas 2,1 millones. El coste del pago de prestaciones por desempleo, así, ha crecido hasta los 4.500 millones, frente a los 1.800 millones de finales de marzo, cuando aún no se habían tramitado los ERTE ligados al estado de alarma. Este «escudo social» es el que está reteniendo el empleo y evitando un colapso aún mayor del mercado de trabajo. Cuando terminan su vigencia se podrá analizar el impacto de Covid-19. Antes no.

Fuente: ABC