Otro 50% del gasto en moda de los hogares en Europa se pospondrá para después del confinamiento, según un informe de la agencia de calificación Moody’s.

 

La moda se pierde en plena pandemia. El coronavirus ha destruido para siempre el 50% del gasto en moda de las familias europeas durante los meses de confinamiento. El otro 50%, se postpondrá para después del confinamiento, según un informe de la agencia de calificación Moody’s.

El informe revela que un tercio del consumo de los hogares se perderá durante este periodo, “ya que la falta de confianza reduce el gasto”. En este grupo se incluye el gasto en restaurantes y hoteles, cultura, transporte y moda, que copa el 5% del gasto total de los hogares europeos.

“La demanda puede reactivarse una vez que se reanuden las oportunidades de consumo y mejore la confianza del consumidor”, señala Moody’s. El impacto del bloqueo en el consumo copa alrededor de un tercio del gasto de las familias, que representa el 20% del Producto Interior Bruto (PIB) de Europa.

 

La caída del consumo estará contenida por el gasto de productos de primera necesidad, como alimentación o alquiler, que representan en torno al 40% del gasto de los hogares en Europa. “Su resistencia está respaldada por las medidas gubernamentales que mitigan el impacto en los ingresos de los hogares”, explica el informe.

Además, el consumo en estas categorías puede incrementarse como resultado del periodo de confinamiento forzado, que hace que se incremente el gasto en el hogar. Moody’s también revela que es probable que se gaste en bienes y servicios diversos, como en protección social y seguros.

De las cinco principales potencias europeas, España, Italia y Reino Unido serán donde el consumo más se contraiga en 2020, según Moody’s. El consumo que se perderá o postpondrá en estos países, si el confinamiento se extiende durante doce meses, copa el 25% de sus economías. Para Alemania y Francia, por su parte, sólo representa el 20% del PIB.

 

Moody’s también señala que la caída de la demanda externa, la paralización de las obras de construcción y el desplome del turismo se sumarán al impacto de la caída del consumo en las principales potencias europeas.La agencia destaca que entre las cinco grandes potencias, España es la más expuesta, ya que es la más dependiente del turismo y la construcción. “Estos impactos pueden verse agravados por una actividad más débil en otros componentes de la economía, como exportaciones e inversiones, así como en otros sectores como la manufactura”, señala el documento.