A veces, en política las divisiones internas no se manifiestan a través de grandes diferencias de programa o un intercambio de palabras altisonantes desde la tribuna; de vez en cuando, la falta de consenso se evidencia en algo tan aparentemente trivial como las rebajas en las tiendas de moda. Primero, el Gobierno las prohibía en una disposición adicional del decreto publicado en el BOE el pasado sábado. Después, Comercio apelaba a no interpretar el texto como un veto a las acciones promocionales, para que, horas después, Sanidad se apresurase a desmentir el desmentimiento… Y, entre dimes y diretes, dos perdedores claros: el Gobierno y las tiendas de moda, desorientadas ante la inseguridad jurídica.

A estas alturas ya sabemos que ni siquiera con la letra pequeña del BOE acaban las polémicas y que la división en el seno del Ejecutivo va más allá de los desencuentros entre los socios de Gobierno, PSOE y Podemos, en algunas cuestiones clave durante el estado de alarma, como el pulso entre Nadia Calviño y Pablo Iglesias a colación de la renta mínima o el eterno Consejo de Ministros del pasado 31 de marzo en el que se decidía la hibernación total de la actividad económica -durante la cual todas las empresas, salvo las esenciales, se vieron obligadas a echar el cierre-. No, en este caso son las carteras de dos socialistas como Reyes Maroto y Salvador Illa las que se han enzarzado en un debate interpretativo que no deja muy claro el futuro del sector textil.

Todo comenzó el pasado sábado 9 de mayo, cuando en el BOE se señalaba que «los establecimientos no podrán anunciar ni llevar a cabo acciones comerciales que puedan dar lugar a aglomeraciones de público, tanto dentro del establecimiento comercial como en sus inmediaciones. Esta restricción no afectará a las ventas en rebaja ni tampoco ventas en oferta o promoción que se realicen a través de la página web». La norma, se explicaba, estaría vigente en todos los territorios que hayan pasado a la fase 1 y no tiene fecha de finalización. Es decir, que en territorios como Madrid -donde aún no se ha avanzado a la fase 1- no tendría efecto al no poder abrir las tiendas por el momento.

Entonces, la sorpresa se apoderó del sector textil, que ha mostrado reiteradamente su descontento con la medida. Eduardo Zamácola, presidente de Acotex, explica que desde el pasado lunes decenas de empresas no paran de llamar para pedir asesoramiento. A todas les dice lo mismo: «El Ministerio de Comercio nos ha dicho que se pueden hacer rebajas siempre que no exista riesgo de aglomeraciones, pero incomprensiblemente aún sigue vigente la norma del BOE». Es decir, que en plena confusión, cada empresa decide por su cuenta y riesgo si hace rebajas o no. «No les damos ninguna directriz, simplemente les informamos de la aclaración de Comercio», asegura Zamácola.

La difícil posición de Maroto

Pero no es el único frente abierto para Maroto. Por ejemplo, el Consejo de Dirección de la Federación Española de Industrias de Alimentación y Bebidas (FIAB) -y en el que participaba la ministra de Industria, Comercio y Turismo- se convirtió este jueves en una reunión de alto nivel para desencallar las restricciones a la hostelería durante la desescalada. «Desde la Federación se ha trasladado a la ministra la importancia de que se trabaje conjuntamente y se tengan en cuenta las propuestas de la industria de alimentación y bebidas para la toma de decisiones en el proceso de desescalada y recuperación de la economía, especialmente en lo relativo al canal horeca, de vital importancia para el sector», apunta la patronal.

Sucede desde el inicio de la crisis del coronavirus que el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo parece relegado a un segundo plano, por detrás siempre de los intereses de Sanidad, que tiene la última palabra en cuestiones de seguridad y salud pública como las potenciales aglomeraciones en las tiendas de moda. De hecho, el principal problema es que los planteamientos de Maroto no tienen peso político en las reuniones de Consejo de Ministros y existe una sensación de derrota en su entorno. Y, por eso precisamente, la mayoría del comercio se aferra a su figura para acelerar la progresiva reapertura de negocios, atendiendo siempre a unas medidas de seguridad razonables.

Tras la nota aclaratoria sobre la prohibición de las rebajas en tiendas físicas, Sanidad tardó solo unas horas en desautorizar a Comercio. «Las rebajas pueden suscitar estas aglomeraciones y no están permitidas», afirmaba tajante este miércoles Salvador Illa. Para el sector textil, la consecuencia es la inseguridad jurídica que genera estas divisiones en el Gobierno. Especialmente porque con la desescalada las empresas esperaban dar salida al ‘stock’ acumulado durante el estado de alarma y que solo se ha podido vender online. Ahora, la solución pasa por la rectificación de la medida en un futuro BOE que exigen asociaciones como Acotex o la imposición de la prohibición de las rebajas como criterio único.

Fuente: lainformacion.com