Porque no se trata solo de tener una limitación de aforo que reducirá nuestros ingresos. En muchos casos las empresas tienen que invertir en material sanitario, batas, mascarillas, mamparas o caretas, etc.

En otras además hay que dedicar más personal a la limpieza, para que todo esté más limpio entre un cliente y otro. Esto reduce también el tiempo disponible que nuestros clientes pueden ocupar una mesa en la terraza de un bar, un sillón el una peluquería, etc. además del tiempo extra que se dedica al menos dos veces al día a desinfectar y limpiar todo.

Y claro son muchos más gastos para facturar menos. Y a muchos no le acaban de salir las cuentas. Cierto es que no tener que pagar la cuota de autónomos o cobrar el cese de actividad extraordinario es un alivio para muchos, pero la realidad es que la mayoría de los que abren lo hacen para ir adaptando sus protocolos a la «nueva normalidad» e ir recuperando la confianza de sus clientes poco a poco.

Para una tienda de ropa que necesita generar esta confianza en el cliente para que pueda pasar y adquirir sus productos, sin miedo a contagiarse porque alguien antes que él se probó esa misma prenda es una cuestión clave. Y no será solo unos días, sino una cuestión aplicable hasta que se consiga una vacuna y se inmunice a toda la población.

Porque esta cuestión es básica. Los protocolos de limpieza y seguridad se establecen no solo para no ayudar a la propagación del virus, también para garantizar la seguridad de nuestro personal. Y sobre todo para generar confianza en los clientes y hacer que vuelvan. Los negocios que mejor lo hagan serán los que acaben saliendo antes y mejor. Otros se quedarán por el camino.

Fuente: Pymesyautonomos.com