Por Pedro Campo.

«Si el comercio funciona, España funciona. Y ahora mismo, la supervivencia de todo un formato está en juego»

De esta crisis sin precedentes deberíamos salir con, al menos, una lección bien aprendida: hay sectores estratégicos que es imprescindible proteger. Lo es, por supuesto, el sector sanitario, como ha quedado sobradamente demostrado. También lo son otros como la agricultura y, en general, el sistema agroalimentario. Y lo es también, sin lugar a dudas, el pequeño comercio, pese a haber sido el gran olvidado de esta crisis, una vez más.

Una cuestión de seguridad, unida a la limitación de movimientos y la necesidad de evitar largas colas, ha provocado que muchos hayan elegido, e incluso descubierto, el comercio de proximidad de su entorno durante el estado de alarma. Desde el sector se han hecho grandes esfuerzos por garantizar el abastecimiento y ofrecer las máximas garantías de seguridad, lo que ha tenido su reflejo en los consumidores: un 62% han considerado al pequeño comercio la opción más segura durante el confinamiento y este ha sido el único formato que ha ganado nuevos clientes, un 6,5% más, según el CIS.

Nada nuevo. El pequeño comercio siempre ha trabajado por aportar valor añadido; lo ha hecho ahora, durante esta crisis, y lo hacía antes. Por ello desde la Confederación Española de Comercio, como máximo representante del sector, nos exigimos un gran esfuerzo a la hora de visibilizar la enorme trascendencia que tiene, y, por ende, la importancia de protegerlo. El conjunto del comercio emplea a 3,2 millones de personas, habiendo demostrado un comportamiento ejemplar en el mantenimiento de los puestos de trabajo en los años de crisis económica; su actividad supone el 13% del PIB nacional; además, el comercio de proximidad constituye un elemento estratégico en la calidad de vida de las personas, somos un aliado en el modelo de ciudad sostenible, vital y más humana; tributamos localmente; revalorizamos las zonas en la que nos ubicamos, y contribuimos a la generación de comunidad.

Como medidas para amortiguar el grave impacto, desde la CEC solicitamos que se adopten medidas de apoyo fiscal y financiero que garanticen liquidez a las pymes y autónomos del sector, el aplazamiento del pago de la deuda tributaria y la suspensión del pago de tributos, así como la reducción drástica del recargo de equivalencia y garantizar las mismas normas de funcionamiento para todos los operadores de comercio con independencia de que el canal de venta sea offline u online. Además, consideramos imprescindible posibilitar la tramitación de nuevos ERTEs en función a la evolución y fases de la desescalada, con el fin de garantizar la sostenibilidad y el empleo de las empresas en la nueva normalidad.

Consideramos también imprescindibles las campañas de reactivación de la demanda y el consumo y abordar un plan económico y políticas concretas para el sector de comercio en estrecha colaboración con las organizaciones empresariales más representativas del sector.

Por último, necesitamos campañas de concienciación en grandes medios, que pongan en valor la importancia del comercio de proximidad. La sociedad debe sensibilizarse y tomar conciencia de la contribución que nuestro sector hace a la economía y al estado del bienestar en España. Porque si el comercio funciona, España funciona. Y ahora mismo, la supervivencia de todo un formato está en juego.

Pedro Campo es presidente de la Confederación Española de Comercio (CEC)

Fuente: ABC