Los pequeños comercios y talleres de manualidades sufren su particular descenso de ventas desde junio tras el ‘boom’ de la reapertura. Tejer, decorar álbumes o restaurar muebles, las actividades más demandadas

 

Cuatro meses de confinamiento han servido para encontrar nuevas aficiones, cambiar de sitio los muebles y descubrir talentos ocultos. Una de las opciones más recurrentes como entretenimiento han sido las manualidades. Este auge del hazlo tú mismo avecinaba un aumento de ventas en las tiendas de manualidades, pero lo que para algunos de los establecimientos ha supuesto recuperar lo perdido durante la cuarentena, para otros solo ha sido una ilusión, durante mayo, que se disuelve al pasar los meses.

Susana Ramírez, dueña de la tienda Susanarte, define el aumento de ventas como «una avalancha» aunque ahora ya «se ha vuelto a estabilizar» la situación. A pesar del incremento de ventas, Ramírez asegura que esas ganancias «no palian las pérdidas que ha habido» debido al cierre de su negocio durante casi cuatro meses.

Esta situación ha ayudado a las tiendas, cerradas obligatoriamente durante el estado de alarma, para colocarse en la situación común de ingresos que tendrían, en un año normal, en estas fechas. Para Francisco Sanrubén, propietario de la tienda de pintura Expresion’s, «en el confinamiento el hobby por la pintura ha aumentado», aunque eso se traduce en que «no hay un aumento de ventas, pero tampoco hemos perdido». En la misma situación se encuentra Beatriz Lasala, gerente en Carraz, quien admite que las nuevas adquisiciones en su establecimiento no han mitigado las consecuencias del confinamiento, pero «llegaremos a hacerlo porque seguimos vendiendo bastante».

Lasala recalca que después del boom, las ventas están «descendiendo», aunque «se continúa vendiendo más de lo habitual para estas fechas de verano». La principal razón que apunta la gerente de Carraz para explicar este aumento, es que «como no hay que ir de bares ni a la piscina, la gente se lleva cosas para hacerlas en casa».

Sin embargo, hay otros comercios que no consideran que exista tal acentuación de ventas. Alba Sánchez es la dueña de un taller de manualidades, Albascrap, donde tal avalancha no se ha percibido. «El mes de julio es mucho peor que el del año pasado» afirma Sánchez. «La gente que viene dice que solo sale lo necesario», señala como principal causa por la que tiene que cerrar su negocio por las tardes, debido a las escasas ventas.

Durante el confinamiento, hay tiendas que han probado otras maneras de seguir activas para favorecer una recuperación económica rápida, como es el caso de la tienda Scrapa2, donde Yolanda Calvo, una de sus dueñas, hacía directos en Instagram mostrando tutoriales de scrapbooking a sus seguidores, de esta manera utilizaban los materiales, que una vez acabado el confinamiento, tendrían que volver a comprar. Esta idea provocó que al abrir de nuevo «se notase mucho el aumento de ventas, aunque ya se ha estabilizado y ahora es lo normal».

En Carraz, tienda de labores y costuras, se sorprendieron cuando al volver al negocio había aumentado «de una manera brutal» la venta de material de costura para confeccionar mascarillas en casa, asegura Beatriz Lasala. «La gente ha visto vídeo tutoriales durante la cuarentena y ahora se anima a intentarlo» concluye la gerente.

La mayoría de estos establecimientos funcionan a la vez como talleres y escuelas. Óscar Plumed, propietario de la tienda y taller Colorín Colorado, afirma que la gente «tenía ganas de empezar las clases al acabar la cuarentena, salir y hacer cosas»._También asegura que esta motivación es una  respuesta a los meses encerrados, ya que sus clases y ventas se han centrado en «modificar y tunear los muebles que tienen en casa para darles un aire nuevo».

Más seguridad

Alba Sánchez se ha adaptado a las medidas de seguridad para poder continuar con las clases  y talleres que estaban previstas este mes de julio. «En lugar de hacer el taller en un día, lo hago en tres, así el grupo de once personas lo divido en grupos de cinco», explica. Además, Sánchez asegura que «lo único que está salvando el mes de julio son los talleres».

La responsable de Albascrap prefiere «reducir al máximo el número de gente en los talleres, aunque tenga que ir poco a poco» porque asegura que esta es la razón principal de que la gente responda a las iniciativas.

Quizás la cuarentena ha supuesto presión y estrés sobre la mayoría de los negocios, pero estos pequeños comercios ofrecen una visión un poco más esperanzadora. Hubo gente que se dedicó a tejer, a pintar muebles, a decorar sus álbumes de fotos y, como añade Francisco Sanrubén, «hay familias que se han reunido en torno a la mesa para pintar y eso es algo fantástico».

Fuente: elperiodicodearagon