La pandemia fulmina a casi 2.000 comerciantes en la Comunitat hasta mayo, deja los centros de las ciudades con una riada de locales en traspaso y provoca la huida de las tiendas de las calles más caras por los alquileres prohibitivos

Hoy por hoy es un goteo continuo el cierre de locales comerciales en el centro de Valencia, una lluvia fina, pero el chaparrón se espera para después del verano, sobre todo en octubre. Desde la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA) y desde consultores inmobiliarios como Alain explican que habrá que esperar a que pase el verano para comprobar cuántos pequeños comercios han podido aguantar la embestida de la bajada en picado del consumo desde la pandemia.

Desde ATA describen que el comercio lleva cinco años en caída libre, pero ahora el Covid-19 está siendo la puntilla. Según los datos recopilados por la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos, en base a las estadísticas del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, de diciembre de 2019 a mayo de 2020, la Comunitat ha perdido 3.306 autónomos de múltiples sectores. En la provincia de Valencia la bajada es de 2.194; 470 en la provincia de Castellón y 642 en territorio alicantino. Con los datos de junio se han producido nuevas altas, por los trabajos de temporada estival, reduciendo la pérdida de autónomos a 1.369, pero se prevé que la cifra cambie cuando terminen estos servicios.

En el sector comercio, en la Comunitat de diciembre a mayo se han perdido 1.872 autónomos y, de esta cifra, 1.014 han sido en la provincia de Valencia; 658 en la provincia de Alicante y 200 en Castellón. Recuerdan que debido a la pandemia todos los que han perdido un 75% de su facturación han podido acceder a ayudas del Estado de unos 700 euros al mes y no han pagado cotizaciones y a cambio de recibir la prestación, tienen que continuar estando de alta, pero detallan que faltará ver qué pasará en octubre, con un escenario distinto: sin ayudas y sin el turismo de verano. Entonces se verá quién ha podido aguantar y quién no.

La falta de consumo por la pandemia, tal como explica el presidente de Confecomerç, Rafael Torres, está afectando mucho a los pequeños comercios, por eso han iniciado una campaña para que los consumidores sean conscientes del futuro de ciudad que quieren y para que el comercio de proximidad no desaparezca a golpe de clic de compra online que favorezca a empresas foráneas que no generan empleo en la ciudad.

Torres advierte que hay condicionantes que van a marcar el futuro del pequeño comercio. «Si las ayudas de ayuntamientos no llegan, si los comercios no pueden acceder a financiación avalada por el ICO y si no mejora el consumo, muchos comercios no se van a recuperar y podrían llegar a cerrar el 20%. Dependemos de si habrá o no rebrotes, confinamientos, si llegarán turistas…».

Los comerciantes subrayan que la peatonalización de la plaza del Ayuntamiento y el embudo de la calle Colón están siendo perjudiciales

Estos mismos problemas se están registrando en el sector de la hostelería. Como explica Juan Carlos Gelabert, presidente de la Asociación de Bares y Cafeterías, «estamos recaudando sólo el 30% de la caja habitual». Entre los motivos enumera «las obras en la plaza del Ayuntamiento, la pandemia y la falta de turismo. El centro se queda vacío y la gente nacional se va a zonas de playa». Describe que en la calle Ribera hay dos locales de hostelería que ya no van a abrir. «Estamos al límite y los alquileres que se han ido pagando de 28.000 euros en la plaza de la Reina o 17.000 en Ribera ya no se pueden soportar. Si cierran locales, a ver quién paga luego esos precios tan altos que piden».

Cierres en Valencia

Habrá que esperar a ver cuál es la evolución, pero en un recorrido por el centro de Valencia ya se puede ir palpando la realidad. En calles ‘prime’, denominación que se utiliza en el sector inmobiliario para referirse a las de primera línea o zonas comerciales, en las calles adyacentes y de paso son medio centenar los comercios que han bajado la persiana.

En la calle Colón siguen aguantando negocios o franquicias en el tramo de los Pinazo a Xàtiva, pero de Pinazo hacia Porta de la Mar la cosa cambia: son ocho los locales cerrados, uno un despacho profesional, una tienda de zapatos, una de ropa, otra de cosméticos, de ropa de bebé, prendas de moda para fiesta o una joyería. Manolo Barrios, un comerciante que sigue con su tienda de relojes de alta calidad ‘Vintage Watches’, explica que el Covid-19 ha afectado a las ventas, pero añade que «si por el coronavirus ya suponía un desastre, el gobierno local está ayudando a hundir los negocios con el estrangulamiento que han hecho en la calle Colón». Y opina que «en septiembre va a ser el acabose. Es un error dejar sólo un carril. Los clientes que llegan en coche tardan una hora en salir del embudo y se enfadan».

Según Gelabert, en los bares del centro «hacemos sólo el 30% de caja por la pandemia y las obras de la plaza del Ayuntamiento»

En la plaza del Ayuntamiento la administración de Loterías número 12 está efectuando ya su traslado del local. Se marcha a Marqués de Sotelo, tal como explicó el gerente, Ángel Mota. «Nos tenemos que ir por dos motivos. Uno de ellos es porque han quitado las paradas de autobuses de la plaza y están peatonalizando y nuestros clientes no pueden llegar y han bajado las ventas. Nos tenemos que ir a buscar a los clientes. Y, además, el dueño del local quería subir los precios de forma desorbitada». En la misma plaza ha cerrado un bar y una tienda de recuerdos.

En Jorge Juan hay tres locales cerrados, dos en Don Juan de Austria; en San Vicente seis, incluido un bar cafetería que se estaba montando antes de que se decretara el estado de alarma. En la calle Padilla han desaparecido una tienda de bolsos y una de cosméticos; en la calle En Sanz, no han resistido un restaurante italiano, otro de tapas; dos tiendas de trajes de boda y comunión y una de tocados. Cerca de la plaza Redonda, en la calle Derechos, son cinco las tiendas que desaparecen, una de ropa, una de alpargatas, un almacén de una firma de moda y dos de artículos de regalos. En Poeta Querol queda poco de la ‘milla de oro’ y han cerrado cinco comercios; uno más en la cercana calle Salvá.

Lidu Garrido, de la ferretería Arvi, en la calle Derechos, asegura que el centro por la tarde está desierto. «Abro sólo por las mañanas porque después de comer ya no pasa nadie. Al problema del Covid hay que sumar que ya no pasan autobuses. Las reformas que están haciendo en Colón y plaza del Ayuntamiento están haciendo mucho mal, la gente tiene que dar muchas vueltas. Y a eso hay que sumar que muchos propietarios quieren subir los precios de alquileres», indica.

En Colón, de Pinazo a Porta de la Mar, hay ocho locales en alquiler y en Cirilo Amorós se alcanza ya la misma cifra

Una de las calles donde ha proliferado el cartel de ‘Se alquila’ es en Cirilo Amorós. Se han perdido negocios como una cafetería, una tienda de ropa de mujer, otra de bisutería y complementos y hay dos dedicadas a ropa que están en liquidación.

Uno de los comercios que cesa es ‘Monamonissima’ y como explica Eva Ripoll, «llevamos 20 años en la tienda, pero ahora no podemos seguir para perder dinero. No se puede resistir estar cerrado desde marzo a mayo y, además del Covid, los embudos y obras de la calle Colón se han notado. Nos han perjudicado». Dos casos más hay en Félix Pizcueta y uno en la calle Hospital.

Mediación

Ante esta situación tan complicada, son muchas las inmobiliarias que están mediando entre propietarios de locales y comerciantes para revisar temporalmente los precios de los bajos. Así lo confirman, Yolanda Lozano, directora general de la firma inmobiliaria Olivares y Jorge Caruana, director de agencia y gestión de inmuebles. Verónica Piñón, directora comercial de Engel & Völkers, asegura que «se están renegociando las condiciones por un periodo determinado manteniendo condiciones de beneficio mutuo entre las partes».

Las inmobiliarias están mediando entre propietarios y arrendados para renegociar los precios de los alquileres

Desde Olivares afirman que un 20% de locales del centro de la ciudad están sufriendo cambios, o bien salidas o reubicaciones. Alain Tabernero, socio fundador del Grupo Alain, detalla que «se están llegando a niveles altos de acuerdos de revisión de precios, en algunos casos con bajas del 25%». También reconoce que entre el 10% y 20% de comercios del centro están cerrando o buscando traslados. Y es que, tal como confirman desde Olivares y Alain y desde Engel & Völkers, muchos de los que buscan trasladarse es para pagar menos de alquiler o para reducir metros. En algunos casos, pasan de calles principales a secundarias, si bien las inmobiliarias reconocen que es buen momento para posicionarse en calles prime.

Vedat Vardar | Comerciante«Tengo que cerrar dos de mis seis tiendas

Con cara de tristeza y preocupación Vedat Vardar, comerciante de la calle Derechos (junto a la plaza Redonda) ya ha colgado en una de sus tiendas el cartel de ‘Liquidación por cierre’. Tiene seis negocios, pero afirma que se ve obligado a cerrar dos, uno de alfombras y otro de souvenirs, para que las pérdidas no arrastren al resto. «Llevo doce años en la calle Derechos y está enfocada da al turismo, pero ahora no hay y tardará en normalizarse. En la tienda de alfombras vendía 20 ó 25 al día y ahora dos, una o ninguna». Otra de las tiendas la ha reconvertido en restauración de muebles y afirma que «tengo a once empleados en ERTE y pago el 70% de la Seguridad Social. Estoy sólo al frente de todo».

Vedat Vardar, junto a su tienda de venta de alfombras, en la calle Derechos.
Vedat Vardar, junto a su tienda de venta de alfombras, en la calle Derechos. / DAMIÁN TORRES
Javier Ramírez | Comerciante«Traspaso la tienda y dejo si quieren hasta las prendas de ropa»

Javier Ramírez ya muestra en el escaparate de su tienda de ropa juvenil y de mujer ‘D y punto’, ubicada en la calle Garrigues, el cartel de ‘Se traspasa’. «La tienda lleva un año abierta, pero hemos perdido la campaña de Fallas y Semana Santa, que supone el 60% de todo el año», indica. Afirma que su mujer mantiene la tienda de Gran Vía Fernando el Católico 35, porque lleva 20 años y está consolidada, pero aquí el alquiler es más caro y cerramos». «Ahora la traspaso y si quieren dejo hasta la ropa», detalla. Por suerte Javier no se va al paro, ha encontrado una oportunidad laboral y trabajará en la venta de aplicaciones informáticas y llevará un tema de turismo. «No puedo contratar a dos personas para mantener la tienda», lamenta.

Javier Ramírez, en su tienda de moda de la calle Garrigues.
Javier Ramírez, en su tienda de moda de la calle Garrigues. / DAMIÁN TORRES