El aumento del ahorro evidencia la existencia de una demanda embalsada que estimulará la recuperación. Las ayudas públicas han mantenido la renta, que se ha convertido en ahorro

La pandemia del coronavirus ha llevado al límite a muchos hogares en España que se han quedado sin ingresos para sobrevivir. Sin embargo, la situación más habitual durante los últimos meses ha sido el aumento del ahorro. Los hogares han aprovechado las semanas de confinamiento para reducir su consumo y mejorar su situación financiera ante la incertidumbre generada por la crisis.

El 40% de los hogares españoles redujo su nivel de consumo por la pandemia del coronavirus, como muestra la encuesta europea elaborada por el banco ING. Las familias recortaron el gasto y provocaron la mayor caída del consumo que ha vivido España desde que existen registros. Este descenso no solo estuvo provocado por la caída de las rentas de los hogares, al contrario, la mayor parte fue una decisión voluntaria de ahorro de las familias.

En el primer trimestre del año, los hogares ya alcanzaron un récord con un ahorro bruto de más de 21.300 millones de euros. Se trata de la cifra de ahorro más alta nunca registrada por el INE, superando los niveles del año 2009 tras la caída de Lehman Brothers. Y eso a pesar de que la pandemia solo golpeó las semanas finales del mes de marzo. En el segundo trimestre, por el contrario, la crisis económica ha sido mucho más profunda y larga, lo que se reflejará en otro importante salto del ahorro.

Según la encuesta de ING, elaborada durante la segunda quincena de mayo, uno de cada tres hogares españoles reconoce que ha aumentado su nivel de ahorro como respuesta a la pandemia del coronavirus. La incertidumbre siempre incentiva el ahorro, y más si se produce en un escenario de rentas garantizadas por el Estado.

El salto producido en los niveles de ahorro es consecuencia de la incertidumbre económica y también de las políticas de protección de rentas aplicadas desde el Gobierno. La intención de proteger el poder adquisitivo de los trabajadores sin cargar los costes salariales a las empresas (los ERTE) ha permitido mantener el crecimiento de la renta disponible de las familias. En el primer trimestre, por ejemplo, la renta disponible de los hogares aumentó un 0,7% respecto al mismo periodo del año anterior. Y eso a pesar de la fuerte destrucción de empleo y de PIB sufrida a partir del establecimiento del estado de alarma.

Los hogares tienen ahorros para retomar rápidamente el consumo con la nueva normalidad. La incertidumbre se ha convertido ahora en el gran freno a la demanda, ya que existen muchas dudas sobre los rebrotes. Sin embargo, el sostenimiento de las rentas y del empleo de los últimos meses es la mejor garantía para fomentar la recuperación.

En el mes de mayo, el consumo dio un salto del 18,5% respecto al mes de abril. Se trata de la mayor subida nunca registrada en el comercio minorista, pero todavía estaba un 21% por debajo de los niveles registrados en el mismo mes del año anterior. De cara a los próximos meses, se producirán importantes subidas del consumo gracias al ahorro acumulado durante los últimos meses. Esta demanda embalsada es la esperanza de una rápida recuperación económica.

Fuente: El Confidencial