Apenas un mes después del fin del estado de alarma, los rebrotes de la covid-19 vuelven a amenazar el tejido empresarial español. La pesadilla no parece haber terminado, y los trabajadores autónomos de algunos sectores, como la hostelería, el comercio o el taxi, entre otros muchos, temen volver a cerrar sus negocios.

 

El ministro de sanidad, Salvador Illa, ha asegurado que no prevé un confinamiento domiciliario total de la población de nuestro país, pero sí ha abierto la puerta a establecer restricciones selectivas en función de la situación de cada territorio. Estas medidas, que ya se han puesto en marcha en algunos territorios, como Aragón o Cataluña, ha sido un jarro de agua fría para muchos negocios.

En Cataluña la situación es bastante peor, ya que se han suspendido sus actividades de los negocios de hostelería, que solo podrán trabajar mediante servicios de entrega a domicilio o recogido al establecimiento con cita previa, y los comercios minoristas no podrán ofrecer trabajos que impliquen contacto directo con los clientes.

Además, en muchas localidades, se han restringido las salidas domiciliarias solo para ir a trabajar. Y aunque la justicia ha dictaminado que las restricciones a la movilidad son competencia estatal, el presidente de la Generalitat ya ha anunciado su intención de modificar la legislación autonómica para frenar el avance del virus en su territorio.

A esto hay que añadir la importancia capital que tiene el turismo, y en general todo el sector terciario en el conjunto de la comunidad catalana. Muchas empresas se juegan buena parte de su facturación anual durante estos meses de verano, pero este año ya se da casi por perdido en todo lo que tiene que ver con el turismo español.

Fuente: Pymesyautonomos