La ausencia de turistas, el teletrabajo y la huida a las segundas residencias deja la hostelería, el comercio y el transporte público un 50% por debajo de las cifras de hace un año

 

Pasear hoy por Madrid es como pasear por una nueva ciudad. Las calles, especialmente en el centro, están desiertas; las terrazas y los comercios, semivacíos; el tráfico y el transporte público ya no refleja los datos de otros julios; y el ocio camina lento en esta normalidad que nos ha dejado la Covid-19. El efecto champán de junio se ha esfumado y la ausencia de turismo, el teletrabajo y la huida a las segundas residencias tienen a Madrid, y a todos sus motores, a medio gas.

Para empezar, la hostelería, herida tras un parón de tres meses, sigue andando a bajas revoluciones. La ausencia de clientes y el trasiego lento de los camareros es una realidad que no escapa a simple vista y que los datos confirman. Los consumidores, en líneas generales, son menos de la mitad del año anterior y eso que sólo el 50% de bares y restaurantes de la región ha levantado el cierre después del confinamiento.

«Ya no se venden desayunos ni menús del día por el teletrabajo», dice Juanjo Blardony, presidente de Hostelería Madrid, quien explica que algunos establecimientos están racionalizando horarios para abrir sólo en las principales horas de consumo y que las ventas en el interior de los locales son aún más bajas -apenas del 20%- porque la gente sigue con «miedo» a los espacios cerrados.

Las terrazas, presentes en uno de cada cuatro locales de Madrid, están funcionando más o menos bien, según el empresario, especialmente en los barrios de la capital. El centro de Madrid, sin embargo, es otra historia. «Está parado con la ausencia de turistas. Hay locales consolidados que no tienen ni un cliente en todo el día», asegura Blardony.

NO HAY DEMANDA

«Esto es como la zona cero de la pandemia. No hay demanda; nos sobra aforo», añade el presidente de los hosteleros de la plaza Mayor, José Antonio Aparicio. Aquí, cuando otros julios no cabía un alfiler, las terrazas están a un 30% de lunes a viernes y sólo en las horas buenas del fin de semana esa cifra se dobla. «La facturación ha caído un 70% respecto al año pasado», dice el hostelero, quien pide a las administraciones que activen el centro con actividades culturales que le devuelvan la vida sin generar aglomeraciones.

La misma petición desliza Begoña Perlines, representante de los comercios del Barrio de las Letras, que andan en una situación parecida a la de la hostelería. «Es dramático. Aunque casi todo el comercio ha abierto, la falta de afluencia hace que las ventas sean irrisorias», sostiene antes de asegurar que «el centro está despoblado» y que necesitan «un SOS para que la gente venga».

En datos generales, en todo Madrid, los clientes están a menos de la mitad que el año pasado por estas fechas. Y da igual que miremos hacia el pequeño comercio o los grandes centros comerciales. El inicio de la desescalada hizo aumentar en junio el ticket medio, pero las ventas se han desplomado ahora un 25%. «Eso es mucho. El año pasado parecía un drama perder un 2%», puntualiza el presidente de la Asociación Empresarial del Comercio Textil y Complementos de Madrid (Acotex), Eduardo Zamácola, quien detalla que «no hay una tipología de empresas que esté mejor o peor».
Andén de la estación de Argüelles sin viajeros.
Andén de la estación de Argüelles sin viajeros.Ó. M.

«La gente está incómoda con una mascarilla en la cara, la situación económica es muy complicada -con los ERTE, las reducciones de jornada o el paro-, hay miedo a un rebrote y los mensajes del Gobierno no son positivos. Es la tormenta perfecta para que los clientes digan que no van a compra» , añade Zamácola.

Según la Consejería de Economía de Madrid, con la nueva normalidad un 80% del empleo afectado por la crisis se habría recuperado y 400.000 personas habrían vuelto al trabajo, aunque hay sectores, como el relacionado con el turismo o el ocio nocturno, que aún mantienen a muchos empleados en casa. A eso, hay que sumar el teletrabajo, que efectuaba el 36% de los madrileños en mayo, según los cálculos del Banco de España, y se continúa ejerciendo hoy, aunque en menor medida, pese a vuelta paulatina a las oficinas.

Ambos motivos, unidos a la salida a las segundas residencias y la escasez de turismo, han propiciado que los movimientos de los ciudadanos se reduzcan en la capital, influyendo en la fuerte caída de la hostelería y el comercio, entre otras cosas.

Según el Consorcio Regional de Transportes, que cuenta con datos de posicionamiento de telefonía móvil para mapear los desplazamientos en la Comunidad -incluidos los paseos a pie o en bicicleta a más de 500 metros, la movilidad está a un 76% de otros julios, con 16,9 millones de viajes diarios. Y en torno a ese porcentaje se mueve el tráfico en el exterior de la M-30, que se sitúa un 22% por debajo de lo normal de un día de julio, según los datos del Ayuntamiento de Madrid.

TRANSPORTE PÚBLICO

El transporte público, sin embargo, camina un poco más lento. Ahora, sólo viajan cinco de cada 10 personas que utilizaban el Metro, los autobuses de la EMT, los interurbanos y los trenes de Cercanías antes de la llegada del coronavirus. El número de viajes es de dos millones menos de lo habitual en estas fechas y, en conjunto, todos estos medios han perdido un 47% de viajeros teniendo en cuenta los datos de 2019.

La falta de turismo, frenado por la pandemia, se refleja en la vida y en la economía de la ciudad en el sentido más amplio, aunque las principales señas las deja en el sector hotelero, que está a un 21% de ocupación pese a que sólo uno de cada cuatro alojamientos, aproximadamente, se encuentra activo. Un porcentaje que lleva el nombre de viajeros nacionales, pues el internacional casi ha desaparecido, cuenta la Asociación Empresarial Hotelera de Madrid.

El Retiro, uno de los lugares más visitados de la ciudad, está más vacío que otros veranos por esta causa, el Museo del Prado y el Reina Sofía han perdido entre un 85% y 90% de sus visitantes en junio y el ocio nocturno de la capital, que llenan los extranjeros en estas fechas cuando los madrileños huyen del calor, también sufre con la ausencia del turismo.

Las discotecas y los bares de copas, los últimos en volver a la actividad aunque sin pista de baile, permanecen en su mayoría cerrados. Apenas un tercio ha abierto sus puertas y entre ellos no se hallan las grandes salas, que han pospuesto su reapertura a septiembre ante las negativas perspectivas. Los que se han atrevido a dar el paso apenas cuentan con un 30% del público que tenían hace un año -media en toda la región- y los de formato medio, con reservados, son los que van mejor.

En este sector, también la situación es «más triste en el centro de Madrid», apunta Vicente Pizcueta desde Noche Madrid, la asociación de los empresarios del ocio nocturno, quien añade que «el funcionamiento está siendo mejor en Galapagar, El Escorial o Villalba, donde están las segundas residencias».

Si miramos al mundo cultural, la oferta y los usuarios también escasean. La mayoría de los teatros, en vista del aforo reducido, han decidido no abrir hasta después del verano, dejando a la Gran Vía huérfana del colorido de los musicales. Y para los pocos que están en activo, el sold out es casi un espejismo, igual que para el cine, que tampoco logra las cifras de otros años.

Sólo las piscinas municipales parecen escapar de esta marcha ralentizada de Madrid, pues, pese a su limitación del 50%, reciben hoy un 14% más usuarios que hace un año, según los datos ofrecidos por el Ayuntamiento sobre las cinco que abrieron a primeros de julio.

Fuente: El Mundo