La marcha de Zara de la ciudad y de otras marcas nacionales de cierta relevancia se ha unido a la crisis del comercio de la ciudad provocada por la pandemia de coronavirus.

La salida de esta crisis no tiene una única puerta: la mejora de la situación económica y el retorno al consumo en los niveles que estaba antes del pasado mes de marzo. El sector tiene claro que, cuando se estabilice la situación, hay que aprovechar la ocasión para poner las bases de una ciudad comercial más potente y con mayor músculo.

Aunque se tiene claro que la pérdida de Zara, que se ha repetido también en capitales con más movimiento económico que Cádiz como ha sido Almería, no es nada positivo se considera que la solución no se debe de centrar únicamente en buscar otras marcas que la sustituyan.

«Por parte de las administraciones no hay una definición nada clara de qué se debe de hacer en los cascos históricos. Si promueven el comercio digital, pues bien. Cerramos las tiendas física, y las calles se mueren. Como va a pasar si se mantiene la presión de los pisos turísticos, que despueblen los centros urbanos cuando los turistas no están», advierte Manuel Queiruga que, a la vez, reclama una política clara de apoyo al comercio tradicional.

«Hay calles que están abandonadas, donde nadie quiere instalarse y otras que sólo aguantan por el turismo», resalta el dirigente comercial.

Frente a calles comerciales fotocopiadas en todas las ciudades, la fuerza debería de llegar con la recuperación de la esencia del comercio tradicional, variado y de gran calidad. Y para ello se necesitan las ideas claras y el apoyo institucional.

Fuente: Diario de Cádiz