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El comercio se prepara para una segunda ola de cierres este año

La incertidumbre por los ERTE y las escasas ayudas han puesto al borde del precipicio a los pequeños comercios y a la hostelería

En el escaparate cuelga una gran pancarta de liquidación por cierre y bajo ésta, hasta el globo terráqueo de decoración tiene una etiqueta con el precio de saldo. El 14 de septiembre, tras unas largas vacaciones, reabrirán las puertas de este comercio orientado a la venta de ropa, en especial de camisones y batas, para liquidar el género acumulado. Para los vecinos será algo raro, ya que Confecciones Lourdes Fernández lleva en el barrio Centro de Getafe «por lo menos 40 años».

El negocio ha visto muchas crisis, una financiera, la reconversión industrial que dejó en paro a sus vecinos e incluso los coletazos de la crisis del petróleo, y ha aportado en su medida a ese 12% de PIB que supone el pequeño comercio para España. Sin embargo, no ha resistido seis meses de pandemia, según el dependiente de una mercería cercana, «el dueño decidió cerrar para jubilarse», animado por «la crisis».

Según cuenta a EL MUNDO David Caraballo, Director Comercial de Alquiler Seguro Locales, en 2020 han incidido dos puntos sobre el cierre del pequeño comercio. La primera es la crisis económica, el experto afirma que durante la pandemia «han tenido una avalancha», ya que ha disparado en un 40% la oferta de alquiler «en localizaciones B y C». Caraballo explica que las localizaciones A son aquellas ubicadas en las calles comerciales con mucho tránsito, como «por ejemplo la Gran Vía de Madrid»; las B son aquellas «perpendiculares a las calles calificadas como A» y las C son las que tienen un aún menor flujo de transeúntes.

El otro fenómeno que Caraballo viene observado desde años atrás es el cierre «de los negocios que se heredaban de padres a hijos, ya no hay transición en las pymes que se pasaban de generación en generación». Ya venía habiendo un «recorte de negocios en tiendas que eran sobre todo de oficios, como tiendas de fotografía o mercerías», y esta tendencia se está intensificando ahora.

Los datos facilitados por la Confederación Española de Comercio (CEC) hablan también de cierres masivos. El 10% del comercio de proximidad no ha vuelto a levantar su persiana tras el estado de alarma. La entidad empresarial lo relaciona con la caída de hasta el 50% en la facturación, que ha sido especialmente pronunciada en el sector textil.

Héctor regenta junto a su hermano Ghetto Shop Streetwear, dos tiendas de moda joven ubicadas en Madrid, y explica a EL MUNDO que han sido especialmente golpeados ya que su género se deprecia con mucha rapidez. Cuando el empresario reabrió «tuvo que poner en rebaja toda la colección» que no había podido ni empezar a vender ya que la temporada se había consumido durante los meses de estado de alarma.PUBLICIDADAds by Teads

El liquidar con un 20% de descuento permitió a los hermanos «pagar a los distribuidores», pero «dejó poco margen para hacer frente a los costes de alquileres y electricidad«. Ello sumado a que sólo recibieron «600 euros de ayudas» les llevó a tener que solicitar un crédito.

Otro campo que ha señalado la CEC como muy afectado es el de los mayoristas de alimentación que nutren a la hostelería. Allí se situaba Cristian, quien en febrero dirigía junto a un socio un obrador de productos veganos en el centro de Barcelona, el cual llevaba tres años elaborando repostería y panes sin productos de origen animal para otras empresas y particulares.

Este empresario recuerda que hasta marzo el negocio «no daba pérdidas». Sin embargo, en el estado de alarma «se cayó la cadena de producción» y «las empresas que les compraban cesaron su actividad», esto llevó a Cristian a cerrar ya que «no tenía financiación ni ahorros» y ni él y su socio pudieron «acceder a créditos». Ambos solicitaron uno al ICO que les fue denegado, y ante los gastos y la incertidumbre decidieron el cese de actividad «para no acumular deudas»,

GOLPE A LOS BARES

La hostelería, que supone un 6,2% del PIB, y el ocio nocturno son hoy otros campeones de los locales sin actividad. Las restricciones impuestas por las administraciones públicas han llevado a que la patronal del sector del ocio nocturno, España de Noche, prevea la desaparición del 60% de los bares de copas y discotecas.

Borja González era el dueño del bar El Metro en Burgos. El propietario relata que «no poder negociar con el casero el alquiler y la incertidumbre por no saber si se va a poder abrir y cómo» le llevó a dejar de lado su bar, el cual llevaba funcionando con éxito casi 10 años en la ciudad castellana. No hubo ayudas que le permitieran mantenerse a flote una vez se terminó el estado de alarma, tiempo en el cual el burgalés reconoce que «estuvo bien cubierto». Una vez en funcionamiento el bar soportó «una caída de la facturación del 70%«, la cual «no daba para cubrir gastos fijos», con la única bonificación de una rebaja en la cuota de autónomos.

Caraballo espera que muchos más empresarios sigan el camino de Borja y Cristian, ya que «tras la curva pandémica viene una de cierres«. El experto explica que «durante la crisis del covid muchas empresas han estado en stand by viendo los números, si continuarán o no» y muchas van a acabar en ERE ya que «no aguantarán el coronavirus».

El futuro de los ERTE, que a 9 de septiembre afectan todavía a unos 800.000 trabajadores, es un punto que toca de lleno al pequeño comercio y a la hostelería. Si no hay una prórroga, el próximo octubre las empresas tendrán que asumir la nómina y cotizaciones de los trabajadores, sin poder hacer ajuste de plantilla. Ello irremediablemente llevaría a los que se encuentran en una situación más delicada a echar el cierre para siempre. En este sentido, Borja relata que el sacar a sus trabajadores del ERTE y ver cómo no podía afrontar sus nóminas y gastos, debido a que las restricciones al aforo impuestas en agosto torpedearon sus ingresos, fue uno de los detonantes que le obligaron a cerrar.

Sin medidas, la CEC cree que para finales de año habrá una destrucción del 30% de los comercios que había al principio de la pandemia. Por su parte, Caraballo, interpretando los datos de su compañía, considera que la demanda de locales se ha congelado en todos los lugares, salvo en las localizaciones A. Esto lleva al experto a augurar que no va a haber mucha actividad hasta que la situación se normalice.

SURGIENDO DE LAS RUINAS

Sin embargo, cuando el tsunami pandémico y sus lodos pasen, muchos empresarios están pensando en volver a emprender. Cristian y su socio tienen en mente más proyectos en cuanto perciban «seguridad», ya que actualmente en Barcelona sólo ven «más locales cerrados y traspasos». El empresario barcelonés señala como una de las claves de la hecatombe de su gremio que los turistas que no han aparecido este año.

En la hostelería, Borja piensa darle una vuelta a su antiguo bar cuando se sepa más de las circunstancias en las que podrá trabajar, y si el ocio nocturno no funciona, dice, probará suerte con «un bar de día».

Y a la espera de la ansiada vacuna, el comercio sigue viendo cada día cómo nuevos negocios, especialmente los más pequeños, bajan la persiana. La segunda ola, advierten los expertos, se hará notar este otoño.

Fuente: El Mundo

AGECU