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Palma: Los negocios de los barrios confinados tiran la toalla

Bares y comercios lamentan que las restricciones de aforos y horarios suponen la estocada final para ellos y muchos ya echan el cierre.

Las restricciones zonificadas por barriadas de Palma están siendo la gota que colma el vaso para muchos negocios. Tanto es así que algunos establecimientos de las áreas afectadas ya están optando por echar el cierre a la espera de tiempos mejores.

Bares y comercios de los barrios de Son Gotleu, Son Canals, Can Capes, Soledad Nord y, desde el viernes, la zona de Arquitecte Bennàssar, deben cumplir con las restricciones impuestas desde el Govern: aforos al 50% y cierre total a las diez de la noche. Además, el teórico aislamiento de estas zonas y las recomendaciones de limitar las salidas también se orientan hacia una reducción en el tráfico de gente y por tanto de su afluencia a los establecimientos comerciales.

«Ya hay comercios de estos barrios que están cerrando y otros que nos están diciendo que van a hacer lo mismo en breve porque no tienen casi gente», afirma el presidente de la Federación de Empresarios de Comercio de Baleares (AFEDECO), Antoni Gayà. «Cuantas más restricciones más daño estamos sufriendo. Estamos en un momento muy delicado y prácticamente sin información».

La presidenta de PIMEM-Restauración, Eugenia Cusí, explica que los establecimientos hosteleros van por la misma senda o peor. «Les está yendo bastante mal», explica Cusí para quejarse de que «se han impuesto unas normas en determinadas zonas mal justificadas, a espaldas del sector y sin escuchar las posibles alternativas para contener los contagios sin tener que perjudicar tanto a los negocios».

Asimismo, critica las fallas en el apartado de la comunicación. «Hay una falta de claridad en la transmisión del mensaje, tanto por lo que respecta a las zonas afectadas como a las restricciones». Tan poco claro tenían sus asociados las nuevas normas y las zonas afectadas que las patronales han tenido que traducírselo todo con sus propios folletos informativos.

De hecho, las patronales se han ido convirtiendo en un faro guía para los empresarios durante esta crisis, potenciando «la confianza que tienen en ellas» ante el constante baile normativo trasladado desde la Administración. Ahora más que nunca son la brújula de sus propios sectores, mantiene Cusí.

PIMEM-Restauración prevé que un 42% de los negocios asociados cierren sus puertas en los próximos meses. La bajada en la facturación de este año ha sido del 55% y se espera que a final de año llegue al 70%. Además, «hay mucha gente que ya no puede ni abrir y tiene que seguir pagando tasas»

La llegada del invierno va a ser un problema añadido, puesto que en principio el frío reducirá la presencia de gente en las terrazas, la zona más segura del establecimiento hostelero, según los epidemiólogos. Por ello, Cusí es partidaria de mantener las terrazas todo el tiempo que se pueda. Para ello cuentan ya con el compromiso del Ayuntamiento de Palma, que les permitirá seguir ocupando zonas de aparcamiento. «Y si los locales tienen que hacer más inversiones en estufas para el exterior pues se harán».

Jordi Mora, presidente de la Federación de la Pequeña y Mediana Empresa en Mallorca (PIMEM), señala que «tenemos el máximo respeto por las normativas sanitarias pero lo cierto es que hay mucha confusión: los empresarios no saben a qué atenerse».

«Las limitaciones de capacidad y de horarios son un problema más para muchos negocios que ya lo estaban teniendo muy difícil para sobrevivir». Ante esta panorama, Mora explica que desde la patronal se aconseja a sus asociados optar por una de estas dos vías: o mantener el negocio abierto con una estructura mínima o tratar de hibernar con los ERTE hasta la próxima Semana Santa.

En ese sentido, desde PIMEM reclaman que el Estado plantee, dentro de lo posible, escenarios de mayor certidumbre con políticas como las de Alemania, que ha confirmado la prolongación de sus ERTE hasta el final del año próximo.

Las pérdidas a nivel global rozan el 60% según Mora, quien añade que la bajada se ha visto amortiguada por sectores que por su propia naturaleza han podido capear mejor el temporal, como el sanitario o el de alimentación. En la otra cara de la moneda, sectores como el de los rent a car, con más de un 80% de caída.

El panorama concreto del pequeño comercio está también entre los más descorazonadores. Toni Fuster, presidente de la Asociación del pequeño y mediano comercio de Mallorca (PIMECO), explica que la caída de la facturación de sus asociados este año es de un 75% y que las previsiones es que los próximos meses se ahonde en la herida. Por lo que respecta al confinamiento zonal, «es muy negativo porque se está perdiendo a clientes de fuera».

Las patronales trabajan en posibles medidas para estimular el consumo local. Una de estas iniciativas en estudio es la de los bonos de 20 euros para comprar en comercios de proximidad artículos de hasta 30 euros. «Son ayudas indirectas que en realidad serían directas. Beneficias al consumidor y también al negocio, es una doble ayuda», explica Antoni Gayà, quien añade que se trata de una propuesta en la que trabajan con el Ayuntamiento de Palma desde el mes de abril.

Fuente: El Mundo

AGECU