Con locales vacíos y persianas a medio subir, el pequeño negocio sobrevive aletargado a una crisis cada vez más larga. Tras meses de penuria, lo peor puede estar por llegar.

En Pesadilla antes de Navidad, el cuento fantástico escrito por Tim Burton y llevado al cine por Walt Disney, Jack, el protagonista, lucha por convencer a los habitantes de su deprimida aldea de que lo único importante para que suceda la Navidad es creer en ella. Ahora, miles de pequeños empresarios valencianos se están convirtiendo a la fuerza en réplicas de Jack, encomendados a la campaña estrella del año que llega en medio de una pandemia que ha vaciado las calles y los bolsillos y que tiene al comercio y la hostelería pendiendo de un hilo. Algunos ya se han quedado en el camino, pero la verdadera avalancha de cierres se teme para 2021, con el posible fin de los ERTE, de las exenciones a las cuotas de la SS y el inicio de la devolución de los créditos ICO. De momento, muchos sobreviven en una suerte de hibernación, limitando sus horarios de apertura, exprimiendo las ayudas aun vigentes y confiando en que la campaña navideña les devuelva la ilusión y los clientes perdidos. Incluso algunos han cerrado sus establecimientos y ‘trabajan’ desde casa a la espera del fin de las subvenciones.

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