Considerarlo un activo dinámico en lugar de coste fijo, optar por alquileres variables y colocar la cartera inmobiliaria en el centro de la decisión son algunas de las recomendaciones de Boston Consulting Group para que el retail tenga futuro.

Optimización de la cartera, absorciones o reorganizaciones. Sea cual sea el término que se utilice, la estrategia de los retailers de moda tras el estallido del Covid-19 ha sido la misma: acelerar la reestructuración de su red de tiendas con cientos de cierres. Pero, ¿y qué ocurre el día después? En el informe Winning the Future of Retail with Real Estate, Boston Consulting Group hace un llamamiento a colocar el ladrillo en el centro de la estrategia y elevar a su responsable a la primera línea de comité de dirección.

La consultora propone cuatro soluciones para gestionar la red de activos tras la crisis. La primera de ellas pasa por que las tiendas ofrezca experiencias de inmersión para los clientes, y adecuarse a las medidas de la demanda, sobre todo en el ámbito local. “Las tiendas deberían tener opciones omnicanales, con experiencia inmersiva para el consumidor y estar cerca del hogar de los consumidores”, explica la consultora.

El alquiler variable es una de las opciones para la gestión de activos

En segundo lugar, los minoristas deben administrar la red de tiendas como un activo dinámico en lugar de como un coste fijo. La cartera de tiendas debería estar en constante evolución para satisfacer al cliente, combinando ubicación, tamaño y servicios.

Otra de las propuestas es centrarse no en la ubicación individual de cada establecimiento, sino en la red global. “Optimizar una sola ubicación funciona si el mercado no puede albergar otra más”, apunta el informe. La consultora explica que la mayoría de los mercados tienen margen para tener más de una tienda, y la ubicación idónea se puede identificar mediante herramientas analíticas digitales que examinan dónde está la demanda.

Para ello, las empresas deben realizar una evaluación estratégica de su red aprovechando el momento actual con el objetivo de darle un nuevo enfoque y adaptarlo al papel que tendrá la tienda física tras la pandemia.

En esta evaluación, los responsables deberían responder a preguntas como si satisface toda la demanda y examinar toda la red, desde las tiendas físicas hasta los centros logísticos e incluso los servicios dentro de las tiendas.  

“Los profesionales del real estate deberían tener herramientas para construir escenarios en tiempo real y anticipar los costes y beneficios de cada activo en sus decisiones”, añade la consultora.

Los retailers deberían administrar la red de tiendas como un activo dinámico

Para lograr el objetivo, la consultora propone que la gestión de la cartera inmobiliaria debería transformarse y convertirse en una de las divisiones corporativas principales en las estrategias de las empresas, “en lugar de ser el centro de costes”.

En consecuencia, la consultora propone que el responsable de real estate de una compañía debería tener un perfil más visible y formar parte del C-suite (el equipo directivo que englobal al consejero delegado o el director financiero, entre otros).

Fuente: Modaes.es

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