El Corte Inglés abrirá y cerrará media hora antes a partir del lunes 19. «Cada vez hay más personas que están más pronto en la calle», aseguran

Las ciudades se desperezan con el soniquete de las persianas de las tiendas y, aunque la mayoría espera todavía hasta las diez de la mañana para levantarlas, en Vitoria ya es posible realizar algunas compras más temprano. En el entorno de centros escolares, donde los establecimientos se benefician del paso de madres y padres, pero también en el ‘corazón’ de la capital. A dos pasos de la Virgen Blanca, por ejemplo, hay una firma de tecnología, una óptica o un local de telefonía que atienden desde primera hora. El próximo en hacerlo será un ‘gigante’ del sector como El Corte Inglés que, a partir del lunes 19, abrirá y cerrará 30 minutos antes para «adaptarse a las necesidades» de los clientes. «Cada vez hay más personas que están antes en la calle y menos a última hora», reflexionan desde la compañía que lidera Marta Álvarez.

En sus pasillos han notado esos «nuevos hábitos» que llevan al consumidor a pasar por caja en las primeras horas del día. Antes de entrar en la oficina o de enchufarse al teletrabajo, después de dejar a los hijos en el colegio… y más tarde cuando llega el fin de semana y la rutina baja de ritmo. El Corte Inglés ha diseñado su futuro horario comercial en función de esas «costumbres de los clientes». «Queremos facilitar las compras», recalcan. Así, desde el día 19, funcionará de lunes a viernes de 9.30 a 21.30 y los sábados de 10.00 a 22.00 –igual que ahora– dentro de las doce horas de jornada que le permite la ley. En Gasteiz On no descartan que las tiendas situadas en los alrededores de esta gran superficie «aprovechen las sinergias» que genere el adelanto de su apertura. «El pequeño comercio, por su dimensión, tiene más flexibilidad para ajustar su horario», recuerda su gerente, Patricia García.

«Inmóviles»

En Vitoria, según los datos que maneja la asociación, con cerca de 600 establecimientos en sus filas, los locales de alimentación arrancan sobre las 7.00-8.00 y el sector textil se pone en marcha a las 10.00. «Los horarios comerciales llevan inmóviles décadas, mientras que el consumidor ha cambiado mucho», advierte Pilar Zorrilla, doctora en Ciencias Económicas especialista en comercio minorista y profesora de la UPV/EHU. La pandemia ha dado un último arreón a ese cambio de costumbres en las compras. De hecho, el consumidor interiorizó en los peores meses que temprano había menos colas y algo de eso todavía queda cuando sale de tiendas. La elección de la hora para gastar está «muy vinculada a buscar el momento en el que se cree que va a haber menos gente», asume la experta.

Celestino Martínez, director y consultor en Actualiza Retail, coincide en que el coronavirus ha cambiado «un montón de cosas» en la forma de comprar. «Mucha gente se concentra a primera hora para no tener que hacer colas y si un comercio decide abrir antes, seguro que alguien irá», sostiene. En un día entre semana de la ‘nueva normalidad’, con todas las medidas de seguridad, aforo incluido, El Corte Inglés de Vitoria recibe a más de 12.000 personas –no todas al mismo tiempo, claro– y un sábado se puede disparar la afluencia hasta las 18.000 o las 19.000. «El fin de semana tienen más tiempo libre y salen más tarde», retratan en este centro sobre la clientela. También cambia el número de ‘pasajeros’ en sus escaleras mecánicas en invierno y en verano, por lo que la gran superficie estudia si en época estival se podría dejar el horario actual (de 10.00 a 22.00) pues «hay otros hábitos, los críos están de vacaciones y la gente, más relajada».

«En invierno hace frío y en Vitoria tendemos a recogernos antes y, sobre todo, en este año de recogimiento. Ahora, a las nueve o las diez de la noche, hay mucha menos gente por la calle que antes», constata la gerente de Gasteiz On. No obstante, asegura Zorrilla, el Covid «sólo ha acelerado las tendencias que ya se venían viendo» y el sector, recomienda, debe estar «atento» a lo que demandan al otro lado del mostrador. También en el horario comercial aunque reconoce García que «el entorno lo condiciona».

Fuente: Diario Vasco