«No ha habido una buena campaña de rebajas, no ha habido una buena campaña de vuelta al colegio y no se sabe que va a pasar estas Navidades», lamenta la presidenta de la Unión de Comerciantes del Principado de Asturias, Sara Menéndez. La incertidumbre «agrava» la ya preocupante situación del pequeño comercio de Gijón, asegura.

Cuenta cómo, después del estado de alarma, la actitud del público en la primera apertura fue «muy positiva, se veían ganas de consumir». Pero las buenas sensaciones «duraron poco» y aunque «es cierto que la afluencia turística fue importante, para muchos negocios no suficiente ni llegó a todos», destaca.

En la tarjeta de crédito

Desde la Unión de Comerciantes insisten en que deben «tomarse medidas». Entre otras cuestiones, reiteran su petición de que las ayudas de la renta social municipal vuelvan a darse en tarjeta y no como ingreso en cuenta. Insisten en este modelo de ayudas sociales finalistas es el único que garantiza que «se revierta en el comercio local y beneficie a ambas partes».

Menéndez aclara, no obstante, que, «por supuesto, corresponde a Derechos Sociales decidir quiénes y cuántos son los beneficiarios de las ayudas». Pero destaca que este sistema «dignifica la compra, porque el beneficiario utiliza una tarjeta exactamente igual que cualquier otro cliente». También asegura «no entender el rechazo a implantarla de nuevo ya que «deja dinero en las tiendas de la ciudad, crea empleo y con ellos se pagan impuestos a la ciudad».

También argumenta que ese sistema permitía, por un lado, «controlar y evaluar exactamente en qué se invertía y para qué se necesitaba ese dinero», ya que se obtenían estadísticas por comercios y se sabía «cuánto se había gastado en electrodomésticos, librería o en lo que fuera…», explica. Sin embargo, el gobierno local ya dejó claro que no es partidario de esta fórmula. La propia alcaldesa, Ana González, se mostró muy crítica con ella y afirmó a principios de año que la tarjeta se convirtió «en instrumento de la Unión de Comerciantes y no de la política social».

Navidad entre interrogantes

En estos momentos, «son necesarias otro tipo de soluciones comerciales». En este sentido, otra de las reivindicaciones que plantean los comercios al Ayuntamiento es que «las calles se mantengan con vida». Para ello, proponen que «estén las luces encendidas y los cristales limpios en los locales cerrados».

La incertidumbre por la evolución de la pandemia empaña también la próxima campaña navideña. «No sabemos cuál es la programación de los ayuntamientos», apunta. Entiende que «no haya cabalgata de Reyes ni dinamizaciones de calle para evitar aglomeraciones. Tendremos luces de navidad y los escaparates más atractivos posibles, pero todo dependerá de que haya dinero para comprar y que quieran hacerlo en el comercio local», augura.

Fuente: El Comercio