Los sectores que enfocan su negocio en estas fiestas mitigan las pérdidas por la pandemia con el incremento de las ventas ‘online’

Se acerca la Navidad y las ciudades cuelgan las luces en sus calles, los comercios desempolvan la decoración y los niños escudriñan a través de los escaparates de las jugueterías cuál será su regalo de Reyes. Todo suena a conocido. Pero, como en el clásico de Dickens, este año la sombra del coronavirus se ha convertido en un particular señor Scrooge que ha obligado a los sectores que concentran su actividad en estas fechas a adaptar su forma de trabajo y la venta a los nuevos paradigmas de seguridad y a las restricciones impuestas por la pandemia, lo que en muchos casos se ha traducido en un vuelco hacia el comercio electrónico.

Esa estacionalidad, que para muchas empresas supone un lastre, es en estas circunstancias una fortaleza, apuntalada por un espíritu navideño al que todos apelan para reactivar el pequeño comercio y la hostelería y reavivar la ilusión de unos ciudadanos desalentados. “El mensaje común es que necesitamos recuperar el ánimo y dinamizar la economía. En este sentido la presencia de las luces en la campaña de Navidad es muy importante”, indica Mariano Ximénez, consejero delegado de Ximenez Group, una compañía de Puente Genil (Córdoba) responsable de la decoración y los espectáculos de luz y sonido de ciudades como Madrid, Málaga, Vigo, Barcelona, Nueva York, Moscú, Berlín o Londres.

La iluminación como dinamizador de la economía

Los trabajadores de la empresa Iluminaciones Ximénez trabajan comprobando el perfecto funcionamiento de las luces de navidad en las estructuras que luego irán colgadas en las calles.
Los trabajadores de la empresa Iluminaciones Ximénez trabajan comprobando el perfecto funcionamiento de las luces de navidad en las estructuras que luego irán colgadas en las calles.CHENCHO MARTÍNEZ

Este año ha sido duro para la empresa. La cancelación de las ferias en primavera y verano obligó a hacer un ERTE a la división de iluminación, que terminó en septiembre gracias a su estrategia de volcar toda la actividad hacia la temporada navideña. “Los trabajos de Navidad cubren todo el año y para esta campaña hemos debido readaptar todos nuestros diseños y proyectos para ajustarlos a las medidas de seguridad”, explica Ximénez. A las grandes figuras transitables se les han incorporado elementos para controlar la distancia de seguridad y el flujo de visitantes y los montajes de luz y sonido se han adaptado para que el hilo musical sea continuo y evitar las aglomeraciones.

Ximenez Group, que emplea en España a 580 personas, facturó el año pasado 43,7 millones de euros. “Los proyectos con los más de 200 Ayuntamientos con los que trabajamos y con los clientes privados se han mantenido porque son conscientes de que se trata de una apuesta por dinamizar la economía”, señala Ximénez.

Belenes monumentales, los más damnificados

Montaje del belén gigante de Alicante.
Montaje del belén gigante de Alicante.MORELL / EFE

Málaga o Vigo son dos de los Ayuntamientos cuyas calles ilumina Ximenez Group. Ambos han mantenido sus presupuestos para la Navidad, aunque han debido adoptar variaciones respecto de años anteriores. En Vigo, además de cámaras y personal para controlar aforo, se ha prescindido de elementos tradicionales como su Belén gigante. Este tipo de nacimientos se han visto sacrificados en otras muchas ciudades. “Muchos municipios que acordaron con las asociaciones belenistas mantener el suyo se han ido echando atrás por la evolución de la pandemia”, señala Alfonso Ruiz de Arcaute, vocal de la Federación española de belenistas. Sus miembros trabajan durante todo el año preparando la escenografía, el atrezzo o la iluminación. El coste del material puede alcanzar los 4.000 euros. “Los belenes monumentales atraen clientes para la hostelería y el pequeño comercio, la otra opción es colaborar con las tiendas decorando los escaparates”, explica Ruiz de Arcaute. Hay muchos diseñadores que también son artesanos. La reducción de las ferias los ha obligado a reinventarse a través de la web, apunta el belenista.

Estepa garantiza el polvorón, pero pierde turistas

Fábrica de mantecados 'El Santo', en la localidad sevillana de Estepa.
Fábrica de mantecados ‘El Santo’, en la localidad sevillana de Estepa.PACO PUENTES / EL PAÍS

El municipio sevillano de Estepa (12.500 habitantes) se presenta como la ciudad de la Navidad. Siempre es el primero de Europa en activar su iluminación, a comienzos de noviembre, para acompañar las visitas turísticas de los que van a comprar sus polvorones y mantecados. Este año se ha retrasado al viernes 27 de noviembre. Las restricciones a la movilidad impuestas en Andalucía, con cierre perimetral de la comunidad y de todos sus municipios, han causado estragos en el sector de la hostelería. Se ha pasado de un lleno total en los hoteles los fines de semana a una afluencia del 10%-20%.

“La venta de nuestros dulces en los despachos de Estepa se ha visto afectada de forma muy drástica. Antes se solía contratar a tres personas para atender y ahora solo hay una”, explica José María Fernández, presidente del Consejo Regulador de Mantecados y Polvorones de Estepa. La imposibilidad de desplazarse hasta Estepa ha incrementado la venta online, obligando a aquellos obradores que no tenían página web a empezar de cero. La industria del mantecado y el polvorón da empleo directo a 2.000 personas -un 85% mujeres- e indirecto a 2.500. El año pasado facturó 80 millones de euros. La producción para esta campaña está asegurada. Aunque la demanda de los lineales de supermercados, sus principales clientes, es similar a otros años, va a bajar de los 22 millones de kilos a los 20 millones.

El turrón se resiente

Tampoco faltará turrón a los postres este año. Lo tiene claro Federico Moncunill, secretario general del Consejo Regulador de Xixona y turrón de Alicante, un sector que genera 1.400 empleos directos. “La situación es insólita y no es fácil hacer una predicción, pero los pedidos en los lineales se mantienen en los mismos niveles que el año pasado”, indica. Esta circunstancia y el mantenimiento del 13% de las exportaciones, van a compensar la caída de venta directa en zonas turísticas y en los lotes y cestas de Navidad. “Los ERTE han bajado esta demanda”, dice Moncunill. Aun así, la producción también se va a reducir, en comparación con los 71 millones de tabletas que elaboraron el año pasado. Una bajada que supondrá una caída del 10% de los 250 millones de euros que generaron la campaña anterior.

Antonio Gea, gerente del grupo Dialva, que lleva más de 40 años elaborando cestas de Navidad, no ha experimentado la caída en ventas a la que aludía Moncunill. “Como muchas empresas no van a hacer comidas de Navidad, están optando por sustituirlas por lotes y otras se han sumado como una manera de agradecer a sus trabajadores todo lo que han pasado”, explica. Sus clientes sí han esperado más para hacer los pedidos. El año pasado facturó 16 millones de euros y vendió 500.000 lotes y aunque esta campaña se van a entregar menos, espera compensarlo con un incremento de la facturación. Las buenas perspectivas le han permitido mantener su plantilla de 200 trabajadores.

Los adornos, cada vez más online

Lineal de adornos navideños en los almacenes de Plasticosur.
Lineal de adornos navideños en los almacenes de Plasticosur.PACO PUENTES / EL PAÍS

Los clientes de Plasticosur -el mayor comercio multisector de grandes instalaciones de Andalucía- que adquieren árboles y todo tipo de material de decoración navideña para sus negocios no han bajado el ritmo de compras, aunque sí lo han hecho “con más cautela”, según reconoce su directora comercial, Laura Romero. El cierre perimetral de todos los municipios andaluces ha truncado el ritmo de ventas, lo que ha provocado un vuelco considerable hacia las compras online. “El último confinamiento ha supuesto una caída del 50% de las ventas físicas y un incremento del 180% de la digital”, indica. La demanda de árboles de Navidad por parte de los Ayuntamientos, sin embargo, se ha incrementado.

Puestos del tradicional mercadillo de Navidad de la Plaza Mayor de Madrid.
Puestos del tradicional mercadillo de Navidad de la Plaza Mayor de Madrid.KIKE PARA / EL PAÍS

Pedro Rubio también vende adornos navideños, pero solo durante las semanas en las que está abierto el tradicional mercadillo de la Plaza Mayor de Madrid. La familia de su mujer regenta tres casetas desde los años cuarenta. Las medidas de seguridad han obligado a reducir los puestos de 104 a 46 y a limitar el aforo y el horario de apertura. “Hay mucha incertidumbre y el anuncio del cierre perimetral de la comunidad en el puente tampoco es buena noticia, pero tenemos que hacer hincapié en el mensaje de seguridad para atraer a los vecinos de Madrid”. Rubio, que durante el resto del año trabaja en una empresa de viajes, no se atreve a cuantificar la caída de las ventas: “Puede estar en un 20% o en un 40%. Dependerá también de cómo evolucione la pandemia”.

Juguetes, producto esencial

Una mujer mira muñecos en una juguetería de Sevilla.
Una mujer mira muñecos en una juguetería de Sevilla.PACO PUENTES / EL PAÍS

Además de iluminación, dulces o adornos, los juguetes están íntimamente ligados a la Navidad. El 60% de las ventas de este sector -que genera 5.000 empleos directos y 30.000 indirectos y que el año pasado facturó 1.200 millones de euros- se produce en estas fechas. La incertidumbre y las limitaciones horarias ensombrecen las perspectivas de una industria que, como asegura José Antonio Pastor, presidente de la Asociación Española de Fabricantes de Juguetes, suele ser resistente a las crisis y ha demostrado su importancia durante el confinamiento: “Todos hacemos sacrificios, pero siempre reservamos algo para que los niños tengan un juguete. Durante el estado de alarma las horas de juego en los hogares se incrementaron entre tres y cuatro, evidenciando la relevancia de los juguetes”.

Con todo, el primer confinamiento ha lastrado las ventas del sector en un 10% y ese porcentaje no va a recuperarse en la Navidad, vaticina Pastor. La industria sí ha visto un pequeño salvavidas en las exportaciones, que representan el 40%, y en la venta online, que se ha incrementado considerablemente durante el confinamiento, hasta llegar al 20% del total del mercado. Pastor alerta de la importancia de adelantar las compras y de que durante las semanas previas a la Navidad se permita considerar a las jugueterías como actividad esencial para que permanezcan abiertas por más tiempo. “Las masificaciones de última hora a las que estábamos acostumbrados no van a poderse repetir este año”, advierte.

Fuente: El País

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