Las limitaciones horarias, de aforo y movilidad ha vuelto a sacudir a un sector que ya venía «tocado»; desde la reapertura tras el confinamiento de marzo, las ventas se han reducido más de un 50%

Las nuevas restricciones decretadas por la Junta de Andalucía el pasado 8 de noviembre para tratar de atajar la cadena de contagios del coronavirus y aplanar la curva de positivos, ha caído como un jarro de agua fría entre el sector del comercio de cercanía que, si bien entiende que sean medidas necesarias a nivel sanitario, «nos pintan un panorama bastante gris», señala el presidente de la Federación Federacion Provincial del «Comercio de Cordoba», Rafael Bados.

«Se tratan de restricciones muy duras que afectan a la movilidad, al aforo y a los horarios para un sector que ya lo estaba pasando muy mal. En estos últimos meses, tras la reapertura tras el confinamiento de marzo, las ventas han descensido más del 50 por ciento. Un dato más que demoledor. El consumo se ha parado, está por los suelos por la incertidumbre y porque esta crisis está afectando mucho al bolsillo del consumidor», manifiesta apesadumbrado Bados.javascript:falsePUBLICIDAD 

Las miras están puestas ahora en la campaña de Navidad que, junto con la de las rebajas de invierno, es la más importante para los comerciantes, pero algunos comercios van a tener incluso que cerrar antes. «El sector estaba ya tocado por sucesivas caídas en las ventas en los últimos años. La capacidad de aguante del pequeño comercio no es la misma que otros sectores», dice Bados, que afirma que las administraciones tienen que insuflar liquidez, ayudar a renegociar alquileres, continuar con las medidas laborales para adecuar los costes sociales a los ingresos y, ante todo, tienen que ayudar a acometer un proceso global de digitalización del sector.

Desde los centros comerciales abiertos, las previsiones son, si caben, mucho más pesimistas. El presidente de Centro Córdoba, Manuel Blasco, asegura haber recibido «con mucho asombro» estas restricciones, ya que «no creo que un negocio sea un punto de contagio, ni tampoco la hostelería. Madrid lo está haciendo de otra manera y los contagios han bajado mucho», lamenta.

En este sentido, reprueba que las medidas «se tomen a medias. No vienen acompañadas de ayudas y generan mucho miedo en la población. La gente no sale y esto nos afecta, no solo a los comerciantes, sino a todos: detrás hay transportistas, proveedores, fabricantes…».

En el centro, según afirma este comerciante, hay ya «cierres de establecimientos que están programados para cuando acabe la campaña de Navidad. Va a ser catastrófico. Un genocidio económico. Despidos, ertes… Hay gente que ya no puede mantenerse más, y ello a pesar de haber estado cumpliendo al dedillo todas las medidas de seguridad», critica Blasco.

En este sentido, pide que las ayudas que se orquesten «sean reales, ágiles, que sirvan para atender a este sector y evitar que se desangre más».

Jornadas intensivas

Su homólogo en La Viñuela, Manuel Calvo, apunta que este centro comercial «ya llegó muy afectado tras el confinamiento: uno de cada cuatro establecimientos dejó de abrir. Las ventas han caído un 50 por ciento y estas limitaciones de horario hace que merme mucho la clientela».

En este sentido, cada negocio ha adaptado su horario a las circunstancias, si bien «más del 80 por ciento ha decidio abrir de 10 a 14 y de 16 a 18 horas. Otros se han decantado por una jornada continua».

La queja de este comerciante se centra también en las ayudas, «que hay gente que todavía nos las ha recibido. Exigen muchos requisitos y deberían hacerlas más extensibles. Si la situación empeora y vamos a un confinamiento total, en Viñuela la ocupación de los locales se va a quedar en un 40 por ciento. Y los que se queden, no van a poder resistir mucho tiempo», vaticina Calvo.

Ramón Luque, del Centro Comercial Abierto de Ciudad Jardín, y Alfonso Alcaide, de Santa Rosa, manifiestan, igualmente, su pesadumbre: «La situación es grave, bastante grave. Lo que pedimos es que en el momento que se pueda, normalizar todo lo posible la situación. Nos hemos encontado de la noche a la mañana una psicosis muy grande, la población está asustada y saliendo menos», indica Luque.

Alcaide, por su parte, «ahora mismo, todos esperan que la campaña navideña pueda aumentar algo las ventas; si no, esta pandemia obligará a cerrar a algunos. Habrá quien no llegue a Navidad. Las tardes son nulas, antes de empezar a vender tienes que cerrar».

Fuente: ABC

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