«La premura en el cierre ha provocado caos e indignación. Algunos dicen que prefieren que les multen ante la duda de si pueden abrir o no»Sara Menéndez Presidenta de la Unión de Comerciantes de Asturias

Sara Menéndez (Gijón, 1972), presidenta de la Unión de Comerciantes de Asturias desde abril de 2019, reconoce que el sector vive con incertidumbre y agotamiento la crisis derivada del coronavirus pero, sobre todo, «con cabreo por unas medidas que no nos consultaron».

-El Principado anunció ayer que estudia la posibilidad de reabrir el comercio minorista. Es una buena noticia.

-En realidad, eso ya se lo planteamos nosotros en la última reunión. Ellos insisten en ayudas, pero ahora es más urgente la reapertura. El comercio local no puede aguantar más presión.

-Quizá la presión ha llevado a un replanteamiento.

-Estamos en conversaciones con todos los grupos políticos, incluso hay apoyo del Gobierno. Su talante siempre fue revisar la apertura. No tenemos ninguna duda de que los datos epidemiológicos son tremendos, pero el problema no es el comercio local. Los clientes están acostumbrados a entrar de uno en uno. Las tiendas pequeñas no somos contagiosas. Nuestro caso es diferente al de la hostelería.

-Los hosteleros también insisten en que ellos no son el contagio.

-El problema no es de los hosteleros sino de los clientes que asociamos ir a los bares a socializar. Ahí nos relajamos, estamos menos atentos a las medidas de seguridad, vamos con varias personas. En una tienda pequeña, por ejemplo, en una zapatería, vas a comprarte tú solo unos zapatos. No necesitas a cinco amigos que te acompañen.

-Ustedes propusieron compras con foros limitados o cita previa.

-Queremos que nos permitan abrir aunque sea en fase 1, como en meses anteriores, con menos aforos y cita previa en algunos casos.

-¿Cómo están los ánimos entre los comerciantes?

-Hay incertidumbre y agotamiento, pero en la última semana hay cabreo. No se nos ha hecho partícipes de las medidas que se han ido adoptando. Desde la Unión de Comerciantes no sabemos explicar a los nuestros por qué unos pueden abrir y otros, no. ¿Por qué, por ejemplo, permiten la apertura a una floristería y no a una tienda de ropa?

-¿Fallan los criterios?

-No se entienden. ¿Por qué se puede recoger la comida a la puerta de un restaurante y no se puede hacer una recogida en otro tipo de comercio?, ¿por qué son esenciales las tiendas de Compro Oro frente a otras, aparentemente, más necesarias? No hay una definición clara. La premura en el cierre ha provocado caos e indignación. Algunos dicen que prefieren que les multen ante la duda de si pueden abrir o no.

-Se perdió la campaña de rebajas, la de la vuelta al cole y ahora la Navidad se presenta complicada. ¿Qué se puede hacer para evitar un descalabro?

-Tenemos que abrir, pero hay que ser previsores. Lo que no se puede es permitir las aperturas con poco margen de tiempo porque entonces nos juntaremos todos, iremos a comprar a la vez y será aún peor. Ahí sí que pueden complicarse las situaciones, con un mayor contacto y menos distancia social, lo que se traduciría en más posibilidades de contagios.

Espíritu navideño

-¿Recomienda a los establecimientos que engalanen igualmente los escaparates? Muchos opinan que la fisonomía de la ciudad es triste.

-En cuanto se permita la reapertura, el sector se volcará con los escaparates navideños. El espíritu de estas fiestas ha de mantenerse. Es fundamental. Esta situación nos ha permitido ver una ciudad sin comercios, sin vida y ello se traduce también en una menor seguridad.

-Concentraciones como la del pasado jueves con hostelería y comercio muestran una cara unida de la población.

-Hay que pensar que son sectores muy vapuleados. La ciudad está muy volcada. El primer fin de semana de cierre va a ser una muestra de la situación que estamos viviendo. Confío en que sigamos con un comportamiento ejemplar.

-Tras las reaperturas, las ayudas. Las caídas en las ventas necesitarán una solución.

-Antes del cierre habíamos solicitado una prestación similar a la de la base de cotización del autónomo. La caída en las ventas es total, hay una baja espectacular. Esperamos compensaciones, no ayudas.

-¿Qué opina de las declaraciones del alcalde de Oviedo acerca de un tratamiento diferenciado para las dos mayores ciudades de la región?

-No me gustan los localismos. Estamos trabajando a nivel global, no hay otra manera. En Madrid tendríamos que hablar de diferencias entre los barrios.

-La primera ola fue dura. ¿La segunda será mucho peor?

-La segunda está siendo mucho peor sanitariamente. Es verdad que se preveía, pero no tanto las medidas que se han ido adoptando.

Fuente: El Comercio