La alcaldesa de París, Anne Hidalgo, lidera una iniciativa de varios municipios que exigen que los locales independientes de venta de libros sean «un motivo legítimo para salir» de cada durante el confinamiento. 

Las librerías se ahogan. Ya sea en Nueva York, San Francisco, Madrid o París. Ya sean pequeñas o grandes, famosas o anónimas. Sin Feria del Libro, sin campañas especiales, cerradas a las primeras de cambio cada vez que se toman nuevas restricciones. Hace unos pocos días, la emblemática librería ‘Shakespeare and company’, situada a orillas del Sena y a vista de Notre Dame en París, y referente no solo de la literatura en inglés, se unió a tantas que han pedido ayuda a sus clientes para afrontar caídas de ingresos del 80%, según sus propios cálculos. 

Los suyos han respondido, e incluso autores internacionales como el americano Dave Eggers o el británico Neil Gaiman se han unido para ofrecer material especial para aquellos que compren por internet en la librería parisina. Pero la crisis del sector sigue ahí, como demuestran los datos de todo el mundo, y no todos los locales que venden libros son tan señeros como esta esquina con encanto, abierta en 1951 y conocida en todo el mundo.

Por eso mismo, porque es una guerra que no se puede librar en soledad, las principales ciudades francesas han remitido una carta al primer ministro francés, Jean Castex, en la que recriminan al Gobierno central que haya cerrado las librerías o las tiendas de ropa mientras mantiene abiertas vinotecas, ferreterías o floristerías. 

Los alcaldes de estas ciudades alertan de que las nuevas restricciones contra el coronavirus que entraron en vigor el viernes supongan un agravio comparativo para el pequeño comercio frente a las grandes superficies.

Entre las firmantes está la gaditana Anne Hidalgo, alcaldesa de París, quien ya el jueves exigió que las librerías siguieran abiertas porque la vida cultural debe ser «un motivo legítimo para salir» de casa. Hidalgo ha anunciado así «una iniciativa conjunta» con otras ciudades «para autorizar la reapertura de librerías independientes», ha explicado en declaraciones publicadas este domingo por ‘Le Journal du Dimanche’. 

«La cultura es fundamental, es un error sacrificarla», ha argumentado. Estos comercios locales «son más necesarios que nunca para mantener los lazos sociales y luchar contra los efectos del aislamiento». Ciudades medianas y pueblos como Perpignan, Brive, Beaune, Valence, Chalon-sur-Saône o Colmar han emitido decretos autorizando la apertura de negocios no alimentarios, incluidas librerías, según informa Ep.

Fuente: lainformacion.com

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