Los colegios y toda la actividad no esencial cerrarán tres semanas a partir de este miércoles con la pandemia fuera de control

La videoconferencia duró esta vez menos de una hora porque las cifras de fallecidos no dejaban lugar al debate: 321 víctimas mortales del coronavirus en las últimas 24 horas; más de 2.000 de jueves a domingo. Merkel y los presidentes de los Bundesländer decidieron echar el cierre a partir del miércoles a todo comercio no esencial, junto a colegios, que pasarán en su mayoría al modo online, y guarderías, que mantendrán solamente unos servicios mínimos para hijos de padres cuya función pública es imprescindible, como médicos, policías o bomberos. «Estamos obligados a actuar, y actuamos ahora», justificó la canciller alemana en alusión al crecimiento exponencial de las infecciones.

Solo teletrabajo

Las empresas deberán permitir a sus empleados trabajar desde sus casas o facilitar las vacaciones durante las próximas tres semanas y media. Se trata de aprovechar las vacaciones de Navidad para «cesar» la vida pública y doblegar la curva de infecciones con un confinamiento muy similar al que Alemania vivió la pasada primavera. Las personas podrán salir libremente de sus domicilios, aunque no en grupo. Quedarán abiertos solamente supermercados y farmacias y todo ello seguirá en vigor hasta el 10 de enero, aunque el día 5 volverá a ser examinada la situación para determinar si es necesaria una extensión.

El presidente de Baviera, Markus Söder, que se había adelantado en el decreto de estas medidas para su región, declaró ayer que «la pandemia está fuera de control, es una catástrofe que afecta a nuestras vidas más que cualquier otra crisis de los últimos 50 años» y pidió a la población un «esfuerzo adicional para evitar contactos», sirviéndose del título del más popular villancico compuesto por Xafer Gruber para rebautizar el fin de año como «Noche (vieja) de paz».

«En este año especial, también debería ser posible celebrar juntos los días de Navidad», insistió Merkel, «sin embargo, solo será posible en una escala mucho menor de lo habitual. Las reuniones seguirán limitadas a cinco personas de dos núcleos familiares, sin contar los menores de 14 años, aunque las condiciones se relajarán levemente entre el 24 y el 26 de diciembre para permitir encuentros familiares algo más amplios dependiendo de las cifras de infecciones que presente cada uno de los Bundesländer. Como núcleo familiar queda definido el compuesto por cónyuges, parejas civiles y parejas que conviven, hermanos y sus respectivos miembros del hogar.

El gobierno llama a guardar «precuarentena», una semana de aislamiento voluntario, antes de acudir a reuniones a las que asistan también personas mayores. Para Nochevieja y Año Nuevo queda decretada una «prohibición de reunión» nacional en espacios públicos. Queda prohibida la venta de alcohol en la vía pública, incluido el tradicional vino caliente, así como de pólvora y fuegos artificiales, elemento fundamental en el fin de año alemán. Las medidas de seguridad se extremarán además en las residencias de personas mayores, donde se realizarán varios test semanales al personal sanitario y a los visitantes. A pesar de la grave situación, el gobierno alemán considera que no es conveniente que las personas de más edad pasen estas fiestas solos o sin visitas de sus familiares.

En poblaciones con una incidencia de nuevos casos por cada cien mil habitantes de más de 200, será posible además decretar toques de queda como el que ya ha anunciado Baviera, entre las 21.00 y las 05.00 horas.

Después del anuncio de Merkel, el alcalde-presidente de Berlín, Michael Müller, llamó a «recuperar la disciplina de la primera ola». El director de la Asociación Alemana de Ciudades y Municipios, Gerd Landsberg, justificó el intento de lograr un equilibrio entre la sanidad y la vida pública. «Nos encontramos en un punto en el que es inevitable un bloqueo duro, sin importar lo difícil que sea», reconoció.

La quiebra de miles de minoristas

El comercio considera que está herido de muerte. «Este cierre total supone irrevocablemente la quiebra de miles de minoristas y, por lo tanto, el desempleo de millones de personas», escribieron en una carta 28 cadenas de tiendas. Los firmantes llamaron a «proteger a los enfermos y a los ancianos pero no a base de destruir un sector que factura anualmente unos 500.000 millones de euros». El último mes del año es decisivo para el sector.

Sin embargo, la población alemana apoya mayoritariamente el cierre. La decisión supone una victoria para Merkel, que abogaba desde hace semanas por endurecer las medidas pero no era escuchada por los Bundesländer. Medidas como la educación digital a distancia podrían haberse planificado mucho antes.

Fuente: ABC