Un 61% de los vascos admite haber modificado sus hábitos de consumo durante la pandemia y un 88% cree que el cambio ha venido para quedarse

Es una evidencia que la pandemia ha modificado los hábitos de consumo, pero ¿en qué, cómo y cuánto? El Barómetro del Consumidor 2020, elaborado por el Observatorio del Comercio de Euskadi (Enfokamer) ofrece una buena aproximación a esta cuestión entre la ciudadanía vasca. El estudio concluye que la llegada del coronavirus ha afianzado algunas pautas que ya despuntaban, como el despegue del comercio ‘online’ y el colaborativo, o la digitalización de los medios de pago (tarjetas o móvil). Pero también que ha provocado una vuelta al comercio urbano o de proximidad en detrimento de los grandes almacenes y superficies. Ello en un contexto de caída generalizada del gasto del que solo se salvan la alimentación y los bienes diarios, en el que el 61% de los vascos admite haber cambiado sus hábitos de compra y el 88% cree que sus nuevos comportamientos han llegado para quedarse.

Nuevos criterios a valorar

El coronavirus ha traído un cambio de paradigmas a nuestra sociedad que afecta a casi todos los ámbitos de la vida. Las optimistas expectativas de comienzos de año se han truncado y la percepción de que estamos en una fase de crisis económica ha vuelto a valores semejantes a los de 2008-2009, cuando la crisis financiera. Y con ello, una caída del consumo y nuevos criterios que el cliente valora a la hora de hacer sus compras. Así, un 73% de los encuestados reconoce tener ahora más en cuenta que antes de la pandemia las medidas de seguridad sanitaria del establecimiento. Le siguen criterios vinculados a la digitalización, como que acepte el pago con tarjeta (53%) o Bizum (26%), que use códigos QR (33%), o que tenga tienda ‘online’ (28%). Además, un 35% valora que se trate de un establecimiento de barrio o proximidad, y un 21% que envíe a domicilio. También vinculado al recelo a salir de casa, un 30% admite que ahora hace menos compras pero de mayor cantidad, frente a un exiguo 7,5% que hace lo contrario.

Precios, ahorro y bienes duraderos

La pescadilla que se muerde la cola. Cierres, ERTEs y despidos provocan que uno de cada tres vascos (35,9%) hayan visto reducida su capacidad de ahorro, por solo un 24,8% que la ha aumentado al tener menos opciones para gastar. En paralelo, el 60% aprecia un aumento general de los precios. El resultado es que decae el consumo de productos no esenciales. Los principales afectados son los bienes duraderos, en buena parte también por las restricciones impuestas. El 27,7% reconoce haber pospuesto o renunciado a alguna compra. Los mayores damnificados son los viajes (39%), coches (26%) y vivienda (17%). Ya a distancia se sitúan electrodomésticos (6%) y reformas en el hogar (4%).

Productos básicos y ocasionales

Todo lo contrario que en los grandes gastos, el consumo de alimentación y bienes de primera necesidad ha aumentado. Un 40% de los consultados admite haber destinado más recursos a esta cuestión por dos razones: se consume más en casa y los precios han subido. Solo un 8% piensa que ha reducido su presupuesto para esta cuestión.

En cambio, el consumo ocasional también ha salido perjudicado. Sobre todo el sector de viajes, donde un 58% dice haber gastado menos, y moda y complementos (-51%).

Canales comerciales

El comercio de barrio y el ‘online’ son los grandes vencedores de la pandemia, aunque siempre en un escenario de reducción del consumo y dependiendo del sector de que se trate. Como norma general, son los dos únicos canales que han ganado cuota de mercado respecto al año pasado. Lo han hecho a costa de los grandes almacenes y superficies, y de los mercadillos. Un 32,9% de los vascos afirma haber aumentado su gasto en el comercio tradicional, por un 13,5% que lo ha reducido, lo que arroja un saldo positivo del 19,4%. En los grandes almacenes tipo El Corte Inglés o FNAC el saldo es negativo en un 27,9%, en las grandes superficies urbanas (Forum, Decathlon, MediaMarkt…) de un -23,7%, en las grandes superficies de la periferia de un -27,5%, y en los mercadillos del -10,7%.

El gran beneficiado de la pandemia es el comercio por internet

Tres de cada cuatro vascos afirman adquirir algún tipo de bien o servicio a través de la red y un 45,5% ha aumentado sus compras ‘online’, por un exiguo 8,4% que las ha reducido, lo que lleva a un saldo positivo del 38,1%. El confinamiento ayudó a impulsar más si cabe un canal que ya venía despegando en los últimos años. En el anterior Barómetro, en 2016, el porcentaje de consumidores ‘online’ era del 50%.

¿Qué se compra por internet?

Artículos de moda y complementos son los más demandados en este canal. El 50,1% de los vascos afirma haber comprado a través de una web algún producto de este tipo. A distancia le siguen libros (24,7%), calzado (24,3%), material deportivo (21,8%) y viajes (20%). Apenas se producen compras de Ortopedia y mobiliario para discapacitados (0,0%), higiene personal (0,3%), cocina y repostería (0,3%), manualidades (0,4%), material de oficina (0,6%), artículos para bebé (0,7%) o repuestos de automóvil (0,9%).

Consumo colaborativo

Uno de cada tres vascos que compran por internet (32,6%) dice ser usuario de alguna plataforma de consumo colaborativo (Wallapop, Vinted…), el doble que hace cuatro años (15,9%). Tomando como referencia el conjunto de la población y no solo los ‘e-shoppers’, el porcentaje baja al 27,4%, frente al 8,2% de 2016. Unos datos que reflejan que este tipo de webs de productos de segunda mano constituyen la forma de entrada al comercio ‘online’ para una parte de la población. Aún así, dos de cada tres ciudadanos siguen ajenos a este modelo. Un 80% desconoce el término ‘consumo colaborativo’ y un 20% sigue sin identificarlo tras una explicación.

Rebajas

El estudio revela que la campaña de rebajas de verano de 2020 ha sido muy diferente a la de años anteriores. El consumidor siguió un patrón de contención tras el confinamiento. Y es que el 71,2% de los ciudadanos afirma no haber ido este año de rebajas, por un 26,9% que sí y un exiguo 1,9% que acudió a comprar aprovechando los descuentos previos. Un 28,8% total que se aleja mucho del 54,8% de 2016. Además de descender la cifra de clientes, también lo hizo el gasto medio. Más de la mitad (54,5%) destinó menos cantidad de dinero que el año anterior, frente a un 9,2% que aumentó su presupuesto. El comercio tradicional urbano sigue siendo el mayor beneficiario de la campaña de rebajas, con un 45,6% de clientes que acudieron a ese tipo de establecimientos. Un 27,5% compraron en grandes almacenes, un 23,2% en grandes superficies urbanas, un 20,6% en grandes superficies de la periferia, y un 1,3% en mercadillos. Llama la atención que en este caso internet no constituye un reclamo. Menos de uno de cada cinco vascos (19,5%) aprovechó las rebajas para comprar ‘online’.

Producto mejor que atención

La encuesta también pregunta por los factores que impulsan al cliente a comprar en el comercio tradicional. Y en lo que más se fija el consumidor vasco es en el producto. Que sea de calidad, diferenciado, que haya variedad… A continuación, se valoran la atención al cliente y la proximidad. Este resultado contrasta con la idea del propio sector comercial, que atribuye al consumidor una preeminencia por la atención personal y la profesionalidad.

Más de la mitad de los jóvenes no se muestran preocupados por el coronavirus

Además de los aspectos ligados al consumo, el barómetro también analiza otras cuestiones, como las principales preocupaciones de los ciudadanos. Como era de esperar, el coronavirus ha desbancado al empleo como el principal quebradero de cabeza de los vascos (56% frente a 53%), aunque no ha llegado a superarle entre quienes tienen entre 30 y 59 años. Sí lo hace entre los de más edad. Es la mayor preocupación para el 68% de los mayores de 60 años y para el 78% de los mayores de 70. Del estudio llama la atención que más de la mitad de los menores de 40 no muestren preocupación por la pandemia. En concreto, es un problema para el 45% de los vascos de entre 18 y 29 años, y para el 46% de quienes tienen entre 30 y 39.

Fuente: Diario Vasco