Regresamos a una de las zonas de moda de la capital donde los comercios abren, algunos incluso por primera vez, pese a la pandemia. «Los datos no son buenos, pero con una visión general hay lugar para la esperanza»

Hace seis meses, 47 comercios cerraron definitivamente sus puertas en las Salesas. Tiendas emblemáticas de la zona como Ararat o Mamá Framboise echaron la llave cuando los ahorros ya se terminaban a causa de la pandemia. «Fue un mazazo», recuerda Fernando Biel, director del proyecto Salesas de Acotex. Ahora, donde antes se levantaba la pastelería francesa, lo hace un restaurante italiano. Y justo al lado, unos obreros se afanan en terminar la adaptación de un local. «Va a ser una panadería francesa», explica Alexandrei.

Ante la pregunta de si no es una locura, Alexandrei se encoge de hombros y dice: «Es el segundo establecimiento que abrimos en estos meses en la capital. No hay muchas panaderías francesas en Madrid, y pan siempre se va a necesitar. ¿Por qué no abrir ahora?».PUBLICIDAD

Y ya que da el paso, ¿por qué no en el eje central de las Salesas? «Fernando VI no es barata, pero es una calle con mucho empuje«, admite. En las escasas diez calles que conforman la zona de las Salesas, en el barrio de la Justicia, se reúnen aproximadamente 700 comercios que pagan de alquiler entre 3.000 y 5.000 euros por un local de 90-100 m2. Pero ni eso ni la crisis económica que vivimos derivada de la pandemia están frenando a los empresarios para abrir sus comercios en la zona, «se están reponiendo casi todos los locales, y esperamos que de enero a febrero se ocupen todos«, destaca Biel.

Una importante editorial alemana de arte ha elegido la calle del Barquillo para instalar la única librería que ha abierto en España y una exclusiva perfumería neoyorquina ha optado por Fernando VI. Pequeños, internacionales, artesanales, de diseño y exclusivos son los comercios que poco a poco van poblando la zona, incluso en tiempo de pandemia.

«AUNQUE LOS DATOS SON NEGATIVOS, SOMOS OPTIMISTAS»

Las Salesas ha sufrido a lo largo de la historia múltiples transformaciones que le ha permitido resistir a todos los envites de la economía y convertirse a partir de 2015 en una de las zonas de moda de Madrid. De bastión de la moda en la calle Almirante y del sonido en Barquillo en la década de los 80 y 90, al barrio de «la creatividad, el diseño, la artesanía y la cocina de autor», describe Biel.

Y esta identidad le ha convertido en un barrio exclusivo que sigue resistiendo pese a la pandemia y atrae a nuevas marcas con nivel adquisitivo más alto. Aunque sufre la crisis como todos los demás. «Ha habido días de venta cero y los datos son todavía muy malos, con muy pocas ventas y un tráfico de personas menor al 70%», indica Fernando Biel.PUBLICIDAD

En el cafetín de Luis Felipe sito en Fernando VI solo hay una mesa llena, y aunque las voces de los comensales rompen el silencio de la sala, se sigue notando la falta de clientes. «La situación es regular», explica el gerente en un impulso de rápido optimismo. Y añade antes de continuar con la escasa faena: «Apenas entra gente. Aquí venían muchos trabajadores para la hora del café, las comidas… Y ahora con el teletrabajo han desaparecido».

Obreros descansan tras toda la mañana trabajando en la remodelación de la futura panadería francesa
Obreros descansan tras toda la mañana trabajando en la remodelación de la futura panadería francesaJavier Barbancho

En la misma calle hay un local en alquiler, y otros que han optado por no abrir en una mañana de diario. Aun así la situación de Fernando VI es mejor que las de las calles aledañas. En Almirante todavía se suceden un local cerrado y otro abierto, y en Barquillo una tienda de complementos alza el cartel de traspaso. «Hace años calles como ésta eran muy buenas, pero hace un año ya empezó a haber menos público, y con el Covid ha bajado más», cuenta una trabajadora. Y las tiendas de ropa agonizan ante la falta de turistas «no entra nadie, antes teníamos mucha gente, ahora no vendemos nada desde junio», señala otra trabajadora de un establecimiento de moda masculina.

Los datos son negativos, «y durante estos meses no han mejorado», admite Biel, quien recuerda que es una zona a la que los clientes, acostumbrados a coger el coche para pasar el día en las Salesas, «dejaron de venir con Madrid Central». Y la pandemia no ha ayudado ni a los comercios ni a la hostelería, «nuestros restaurantes no han podido poner terrazas porque no hay espacio en las aceras». Pese a ellos no pierden el optimismo, «la actividad está volviendo».

«LAS ZONAS DEL CENTRO NO SE PIERDEN, SE TRANSFORMAN»

«Estarán al 40%, pero volverán, siempre vuelven». Cecilia es una asidua de la zona. Ella, Berta y otras amigas suelen pasar el día comprando por las Salesas, aprovechando para comer y visitar algún museo o galería.

Este grupo de mujeres es el prototipo de comprador que frecuenta la zona y que está regresando a las calles. Y ellas están muy contentas con la evolución de estas calles, «Ha cambiado mucho en estos años con pequeño comercio más exclusivo, y seguro que continuará transformándose. Siempre ocurre con las zonas de moda del centro«, explica Berta.

Transeúntes se paran enfrente de una librería de la calle Fernando VI
Transeúntes se paran enfrente de una librería de la calle Fernando VIJavier Barbancho

En el escaparate selvático de la floristería de Inés se paran varias personas, una mujer explica que es la primera vez que viene a la zona: «Vengo del Museo del Romanticismo y quería ver un poco las tiendas, me he quedado aquí enganchada». El comercio de Inés es uno de esos que traen luz optimista a la zona.

Constantemente entran y salen personas, «estamos hasta arriba», cuentan atropelladamente los trabajadores. Un trasiego que no paró ni en el confinamiento. «Tuvimos constantes pedidos online«, bajo la mascarilla Inés sonríe con emoción y nostalgia. «He escrito las notas más bonitas de toda mi vida, fue precioso. Nunca pensé que se tenía tanta necesidad de flores y plantas», explica. Y acabado el confinamiento, los que pueden se acercan a su tienda a conseguir más flores.

«Si vas comercio por comercio los datos no son buenos, pero con una visión general hay lugar para la esperanza», recuerda Biel. «Es una zona que ha encontrado su propia identidad y tomará empuje, como ya lo están notando muchos empresarios que deciden abrir aquí su local», concluye.

Fuente: El Mundo