Tres lucenses explican cómo innovaron en sus empresas en el año del covid-19

En uno de los años más duros que se recuerdan en la economía gallega, todavía hubo espacio para el valor y las ganas de emprender. A pesar de todas las dificultades, restricciones y medidas sanitarias que han sido protagonistas desde marzo del año 2020, muchos lucenses se animaron a iniciar una aventura empresarial o a introducir innovaciones en sus negocios.

La primera de ellas es Isabel Fernández. La chantadina inauguró ayer mismo su nuevo negocio, La Macarena, un establecimiento dedicado a la gastronomía exclusiva y de productos artesanos. Su carrera arrancó con una tienda de ropa que, a su vez, hacía de videoclub. Durante 28 años, esa empresa ocupó sus días. Tras ella, se pasó a otro sector, el de la alimentación. Adquirió una pastelería en su localidad natal, con la que le fue «bien», según dice, pero no tardó en dar el salto a una tienda de contenido puramente gastronómico. Montó una tienda alimentación gourmet en Chantada, pero «se me quedó pequeña», según cuenta Fernández. «Tenía muy claro que quería irme a una ciudad. Busqué locales en Vigo y Ourense, pero me decidí por Lugo por la buena zona en la que está ubicada la tienda y por el tamaño del local», explica. Su establecimiento, de casi 200 metros cuadrados, se inauguró ayer mismo. «Hubo gente que me llamó loca, pero abrir este negocio era mi sueño», dice.

La Macarena es una tienda de productos artesanos y demás alimentos «más exclusivos», cuenta Fernández. Las restricciones no le echaron atrás, y el día del estreno fue todo un éxito. Incluso recibía llamadas y visitas con la persiana todavía bajada, con gente preguntando a qué hora podrían acercarse al local. «También vendemos al por mayor, a toda España. Tenemos más de 190 puntos de venta», concluye.

Venta de lana, hilo y forros… Online

No solo al Concello de Lugo se limitan las innovaciones que han tenido que inventarse los comercios para salir adelante en este año. En VilalbaLanas Pingüín Corsetería decidió dar el salto al siglo XXI de golpe. Una de las tiendas de tejidos más tradicionales de la capital chairega se subió al carro de las nuevas tecnologías este pasado 2020, y se convirtió en una de las primeras empresas de su sector en Galicia que comercia a través de internet con asiduidad. «Como moita xente non se atrevía a vir á tenda por mor do virus, tivemos que darlle á cabeza para buscar unha solución. Vender por internet e facer envíos a domicilio é fácil e rápido, e evita calquera contacto». Mari, una de las responsables de la tienda, afirma que todo empezó a través de los mensajes por teléfono con los clientes: «Empezamos escribiendo por wasap, logo saltamos a Facebook e agora estamos xa coa páxina web. O que intentamos é darlle tódalas facilidades posibles aos clientes».

En su local venden desde lana, hasta hilo de diferentes tipos o cualquier patrón de tejido. Envían a domicilio, algo que «aínda lle costa á xente maior, pero os xóvenes acéptano moi ben», según dicen.

«Llevaba 40 años trabajando en el sector textil pero decidí pasarme a la sanidad»

Por el mismo camino empezó Óscar Pérez, un lucense de 55 años. Tras «casi 40 años» trabajando en una tienda de tejidos, en el 2020 decidió pasarse al sector sanitario. «Fui uno de los pocos programadores textiles de España durante muchos años», dice. Este oficio, muy poco habitual, se basa en preparar los detalles del tejido en el ordenador para luego pasarlos a la prenda de forma automática. Pérez estuvo varios años realizando este trabajo en su empresa familiar. Sin embargo, cuando las grandes empresas de ropa empezaron a «obtener la materia prima de países más baratos», según él, vio que era «momento de cambiar», ya que «no se puede competir contra eso».

Fue en el año 2020 en el que se decidió a pasarse al sector sanitario. La pandemia no le echó atrás, y montó ASÍS Person, un servicio sanitario a domicilio, que aporta asistencia a personas mayores, discapacitados y demás personas que la puedan requerir, tanto en su casa como en hospitales o centros sanitarios. Ya gozan de convenios con el Club Fluvial o el Círculo das Artes. «Somos gente de Lugo que trabaja para la gente de Lugo. Es un servicio local que, además de útil, es muy gratificante, ya que ayudamos a la gente que más lo necesita», explica Pérez.

Fuente: La Voz de Galicia