El impacto de la pandemia no derribará nuestro modelo urbano, pero sí lo transformará necesariamente. Viviremos en smart cities en búsqueda constante de un mayor desarrollo económico, social y sostenible para lograr una calidad de vida no experimentada hasta ahora

Son las 8:15 am. Siri te despierta con las noticias más destacadas del día, las persianas comienzan a levantarse automáticamente. Mientras te desperezas, el robot de cocina te prepara un smoothie vegetal. Tu jornada de trabajo flexible comienza sobre las 9:00 am. Hoy, la opción más rápida es que cojas algo de fruta del huerto de la azotea del eco-edificio donde vives para la hora del tentempié y te muevas por la ciudad con un citycar eléctrico. Llegarás a la oficina en 15 minutos. Mientras te duchas, recibes en tu smartphone el OK del frigorífico, acaba de tramitar por internet la compra semanal.

Tu profesor de yoga te notificará virtualmente que la clase de la tarde será al aire libre. Antes de salir de casa, dejarás activos los sensores que miden y gestionan los niveles de humedad y eliminan las bacterias y virus en tu hogar. Aunque cueste creerlo, así será el comienzo de un día cualquiera en la ciudad de un futuro más inmediato de lo que pensamos.

La pandemia ha golpeado con fuerza la vida en las urbes. De un día para otro, a medida que el virus avanzaba vertiginosamente a escala mundial, ciudades bulliciosas y llenas de vida como Nueva York, Roma o Madrid se convertían en gigantes de hormigón completamente dormidos. El confinamiento ha puesto en evidencia las desigualdades a nivel de vulnerabilidad sanitaria, condiciones de vivienda, movilidad y brecha digital en las urbes. En este momento, con millones de dosis de la vacuna de Pfizer y BioNTech contra la Covid-19 distribuyéndose por Europa, pero aún con la pandemia sin vencer, indudablemente una de las muchas conclusiones que nos deja el virus es que es urgente una remodelación del concepto de vida urbana tal y como la conocíamos hasta ahora.

Carsten Menke, responsable de Next Generation Research en el banco privado Julius Baer, afirma en el estudio Future Cities que muchas ciudades se han visto seriamente afectadas por la Covid-19 y los ciudadanos y empresas se han enfrentado a grandes retos imprevistos. No obstante, “no creemos que las ciudades se vayan a extinguir”, afirma en el análisis. El informe de Julius Baer, que analiza las megatendencias para encontrar las opciones más sostenibles de inversión para el futuro, cita como ejemplo la ciudad de Nueva York, que a lo largo de la historia ha sobrevivido a otras pandemias como la de la gripe española, a numerosas crisis financieras y a los ataques terroristas de 2001.

En todos esos casos, la ciudad resurgió de sus cenizas. Menke destaca cómo la historia ha demostrado una y otra vez lo resistentes y poderosas que son las metrópolis. Concluye que los núcleos urbanos seguirán siendo los motores de crecimiento de la economía global. Para ello, a partir de ahora, las “comunidades habitables” deben conseguir que sus residentes se sientan seguros. Los núcleos urbanos han de ser obligatoriamente sostenibles, ofrecer transporte público digno, viviendas asequibles y un acceso justo a la asistencia sanitaria, la educación y los espacios al aire libre.

CONDUCIRÁS UN COCHE CERO EMISIONES

Volvamos a imaginar por un momento que estamos en la ciudad del futuro. ¿Cómo será posible atravesar el centro en 15 minutos? En unas décadas, viviremos en smart cities, ciudades inteligentes donde todo estará conectado: desde los semáforos, la iluminación pública, los edificios y las calles hasta los automóviles de conducción autónoma que transitarán por ellas. Así, se reducirá significativamente los tiempos de espera en los trayectos, disminuirá la congestión del tráfico y, por supuesto, las emisiones de dióxido de carbono.

“Nuestras casas estarán equipadas con sensores que medirán y gestionarán los niveles de humedad para minimizar la tasa de supervivencia de microorganismos infecciosos como virus”

El transporte público ya es hoy la solución más eficiente y respetuosa con el medio ambiente, pero todo apunta a que los ciudadanos incrementaremos aún más el uso de tranvías, trenes, autobuses y bicicletas 100% eléctricos para movernos por las ciudades del futuro. “Los autobuses eléctricos o híbridos están creciendo en popularidad en todo el mundo ya hoy”, afirma Menke.

TE SENTARÁ BIEN VOLVER A LA OFICINA

El estudio Future Cities pronostica que definitivamente más gente trabajará desde casa, pero que no todos los empleos se prestan a este modelo indefinidamente. Además, la necesidad de interacción social hace también improbable que la gente quiera seguir trabajando el 100% de la jornada laboral en su hogar. “El número de escritorios podrá reducirse, pero la demanda de oficinas no se desplomará”, vaticina el análisis del banco privado Julius Baer.

Las empresas con una alta calificación ambiental, social y de gobernanza han demostrado poseer una mayor resiliencia en la crisis actual, ya que han trabajado para ser más ágiles y seguras, limitando los riesgos para el empleado mediante sus prácticas empresariales responsables. Además de generar balances económicos más estables, las compañías comprometidas con la RSC (Responsabilidad Social Corporativa) consolidan la robustez y sostenibilidad del tejido empresarial, algo imprescindible para las ciudades del futuro. La capacidad de convencer a los empleados de que su salud no estará en riesgo al acudir a la oficina será un factor importante para lograr que lo hagan. Los edificios inteligentes que incorporen las últimas tecnologías sanitarias para conformar espacios seguros y libres de virus y bacterias contribuirán en gran medida a este propósito.

LOS ABRAZOS NO ESTARÁN “PROHIBIDOS”

Netflix, HBO y otras plataforma de streaming experimentaron rápidos aumentos de usuarios durante los confinamientos, pero el crecimiento se ha ralentizado e incluso se ha invertido desde que se levantaron paulatinamente las restricciones de movilidad. El motivo es obvio, queremos volver a los bares, cafés y restaurantes de nuestra ciudad, visitar tiendas, practicar deporte en los parques, hacer turismo cultural en las galerías de arte y en nuestros museos favoritos, escuchar música en vivo… Y lo queremos hacer con amigos y familiares para que la experiencia sea más enriquecedora. La rica vida cultural es un elemento importante de las metrópolis. Volverá al 100%. “Somos una de las especies más sociales y nuestras relaciones personales son importantes para nuestra salud y nuestro bienestar”.

Huertos urbanos, ecoparques infantiles, grandes espacios abiertos generadores de oxígeno… Las ciudades cambiarán el gris de sus estructuras de hormigón por el verde esperanza
TUS PEDIDOS LLEGARÁN (CASI) AL INSTANTE

Los comercios minoristas que no tenían presencia online ya estaban luchando por sobrevivir mucho antes de la crisis económica derivada de la pandemia. El año pasado, más de 9.000 tiendas se vieron obligadas a cerrar en los Estados Unidos y el número de este año será aún mayor. Los consumidores se muestran encantados con la comodidad que proporciona la compra online debido a que la logística ha mejorado inmensamente, con tiempos de entrega más cortos. Dicho esto, muchos ciudadanos seguirán valorando las tiendas de barrio y las compras de proximidad. Uno de los principales desafíos a los que los comercios online deben enfrentarse próximamente es al de satisfacer la exigencia de una oferta personalizada cada vez más demanda por el cliente. La competencia en el segmento es inmensa y para conseguir ventaja, las empresas necesitan ser más baratas, más seguras, más rápidas y más confiables. El consumidor post-Covid será digital, inconformista y muy exigente con el precio.

En 2050, 6.700 millones de personas habitarán urbes. Hoy hay 33 ciudades que superan los más de 10 millones de personas, para mediados de siglo serán 50

Las ciudades inteligentes deberían facilitarnos la vida gracias al uso de nuevas generaciones de tecnologías de telecomunicaciones y al empleo de la IA y la computación en la nube

El 5G hará posible que el «internet de las cosas» sea una realidad en las ciudades del futuro

Casi 25 mil millones de dispositivos IoT conectados habrá en cinco años. Ahora son 11 mil millones. Serán la columna vertebral de la smart city

Los vehículos de combustión convencional representan casi el 30% de todas las emisiones de gases de efecto invernadero en todo el mundo

En cuanto a los residuos, las personas de los países desarrollados generan alrededor de 1,5 kg per cápita por día, en comparación con 0,6 kg en los países en desarrollo

REUTILIZARÁS, RECICLARÁS, REUSARÁS…

Este será el mantra que deberán seguir los habitantes de las ciudades venideras. En la actualidad, los centros urbanos del mundo en desarrollo todavía sufren de una infraestructura inadecuada para gestionar el agua y los residuos. Para estas, las inversiones deberían ser una prioridad porque mejorarían drásticamente las condiciones de vida de los ciudadanos. “Tanto potable como residual, el agua es un recurso que se trata de manera muy diferente según la zona del mundo. Desafortunadamente, algunas ciudades con estrés hídrico están sufriendo enormes niveles de fugas en su suministro de agua dulce. Lugares como Río de Janeiro, México o Manila tienen tasas de fugas de entre el 40% y el 70%, lo que significa que más de la mitad del agua que ingresa al suministro no llega al consumidor, principalmente debido a la mala infraestructura y el robo”, advierte el responsable de Next Generation Research del banco privado Julius Baer.

“Para las ciudades del mundo desarrollado, la movilidad es la clave para futuras inversiones, mientras que en las ciudades del mundo en desarrollo, primero hay que hacer grandes inversiones en el lado del agua y los desechos. En términos generales, la tecnología es una herramienta para hacer que nuestras ciudades no solo sean más inteligentes, sino también más sostenibles y más viables. Porque esto es lo que más cuenta: crear un hogar en el que se pueda vivir”, insiste Carsten Menke.

CON UNA VELOCIDAD DE CONEXIÓN SIN PRECEDENTES

La tecnología 5G cumple un papel fundamental en el desempeño del Internet de las cosas (IoT), un aliado a la vez clave para el impulso de las smart cities. La expansión de las infraestructuras digitales resulta esencial para que las ciudades puedan adaptarse al futuro. El 5G hará posible aplicar una gestión más inteligente de la energía, el agua y los residuos, lo que contribuirá a un uso más eficiente de los recursos en las ciudades, con el objetivo último de hacerlas más sostenibles.

CIUDADES CONTRA EL CAMBIO CLIMÁTICO

La tormenta Filomena colapsó completamente Madrid. Pese a las advertencias meteorológicas, el temporal puso en jaque carreteras, transporte público, centros de salud y otros servicios básicos. ¿Cómo se preparan las ciudades para el cambio climático? Según Menke, esto depende mucho de su tipología. Algunas de las más grandes del mundo, asentadas en las costas, se enfrentan a una amenaza muy real de inundaciones. Para las ciudades ubicadas en el interior, los desafíos suelen ser más diversos y requieren soluciones muy específicas.

En términos generales, el diseño de las urbes desempeña un papel clave a la hora de gestionar y abordar el impacto del cambio climático. Menke habla de “abrir ciudades, crear más espacios abiertos y aumentar el espacio verde, ya que ello permite a las ciudades respirar”. Como ejemplo, explica que las infraestructuras actuales en los centros urbanos se calientan durante el día, almacenan el calor y lo irradian durante la noche. Como resultado, la ciudad realmente no se enfría, lo que afecta negativamente a la calidad del sueño de los ciudadanos. Las capitales del mañana desempeñarán un papel fundamental en la lucha contra el cambio climático, deberán liderar la transición energética hacia un desarrollo basado en la eficiencia y las energías renovables.

Fuente: Las Provincias