La aplicación duplicó sus usuarios en 2020, ya supera el millón de operaciones en ecommerce y se lanza a la conquista del comercio físico

Más allá de los números, que la expresión «te hago un Bizum» esté acorralando en la conversación cotidiana al frustrante «ya te lo pagaré» es la prueba del algodón definitiva de la consolidación de esta herramienta de pago electrónico, una insólita y exitosa apuesta de innovación conjunta del grueso de la banca española (las entidades participantes representan casi el 99% de la cuota de mercado).

El distanciamiento social y el miedo al uso del efectivo han marcado un punto de inflexión en un país con arraigada querencia a sentir el tacto del efectivo en la faltriquera. «La pandemia ha sido mala para todos, eso no debemos olvidarlo. Pero sí ha supuesto una incentivación de la digitalización de los pagos. Muchas personas o comercios que no se atrevían a usar estos métodos, lo han empezado a hacer. Y creo que eso ha venido para quedarse. Es una tendencia que venía de atrás, pero que se ha acelerado. Hay estudios que hablan de que se ha avanzado cuatro o cinco años en estos meses», explica, Ángel Nigorra, director general de Bizum.

El giro es perceptible, pero no implica que el efectivo esté acorralado. «No lo creo, todavía le queda bastante vida. Pero seguirá perdiendo peso, porque el consenso es que es más inseguro, menos eficiente y menos transparente. Nosotros lo que intentamos es dar alternativas, aportar comodidad, seguridad, inmediatez… hay que dar ese valor añadido para que el usuario prefiera el medio de pago electrónico», defiende Nigorra.

El acelerón digital también ha dado un impulso extra al crecimiento sostenido de Bizum. Si la herramienta cosechaba unos diez millones de operaciones de pagos entre particulares en enero de 2020, en diciembre sumó 34 millones. La plataforma cerró el ejercicio con 13,6 millones de usuarios, más del doble de los 6,25 que acumulaba al concluir 2019. El sprint no se ha limitado al pago entre particulares. La funcionalidad para ecommerce, que se lanzó hace catorce meses, ya ha superado el millón de operaciones. Más de 9.500 comercios permiten el pago con Bizum (solo el pasado mes de enero se incorporaron 1.500) y la mitad de los usuarios de la plataforma tienen clave para realizar compras en comercios electrónicos.

En el día a día

Las cifras respaldan la sensación de que Bizum «ya es parte de la vida cotidiana». «Nosotros lanzamos el servicio, pero ahora es de los usuarios. Lo están usando para cosas en las que nosotros no pensábamos cuando se diseñó: comprar juegos virtuales, pagar las clases particulares…», asegura Nigorra.

La propuesta también va rompiendo las barreras de la edad, pero curiosamente, el perfil del usuario se ha ido rejuveneciendo. «Cuando empezamos en 2016, todos pensábamos en la gente joven, pero resultó que el segmento de edad con más usuarios era entre 35 y 44 años, quizás porque la herramienta está en las aplicaciones de los bancos, y ese segmento era su principal usuario. Pero en estos últimos meses, el perfil de más uso es entre 25 y 34 años. Creo que hemos ayudado a digitalizar esos perfiles más jóvenes».

La previsión es llegar a 2021 superando los 20 millones de «bizumers» y alcanzar los 18.000 comercios online adheridos. Y el gran reto de futuro, lanzarse de lleno a los pagos en tiendas físicas. «Creo que la segunda mitad de este año y el que viene serán los del desarrollo de la parte presencial de forma general», reconoce Nigorra. La primera experiencia en este nicho comenzó hace dos meses en las administraciones de Loterías y Apuestas del Estado. Desde entonces, se han realizado unas 12.000 operaciones (7.000 de pagos de apuestas y 5.000 de cobros de premios).

La siguiente frontera, la de la rentabilidad, también está al alcance de la mano. «Nosotros no somos una compañía orientada al beneficio, sino a dar un buen servicio a los bancos, eficiente y sostenible. Hasta 2020 hemos estado optimizando, dedicando todos los recursos disponibles a promover el servicio. Pero ya tenemos un nivel de uso suficiente como para seguir manteniendo ese esfuerzo y a la vez dar beneficios», asegura el director general de Bizum.

Unión y marca

Es difícil encontrar, al menos en España, ejemplos similares al modelo de innovación conjunta que ha cristalizado con Bizum. «Siempre han existido infraestructuras y órganos de colaboración entre los bancos, pero lo diferencial es que esa colaboración se haya materializado en un servicio con una marca y una cara comercial común. Esa es una de las bases para que luego hayamos podido tener este nivel de adopción por parte de los usuarios», asegura Nigorra.

El director general de Bizum reconoce que, además de atender a una demanda creciente de los usuarios, la iniciativa fue una respuesta de los bancos a la temida «irrupción de nuevos competidores apoyados en tecnología». Es decir, un dique para frenar el desembarco de los gigantes digitales en el negocio de los pagos en España. Y la unión para sumar fuerzas no ha podido ser más efectiva.

A vueltas con la privacidad

La privacidad y la seguridad son dos factores que levantan recelos en torno a los medios de pago electrónicos. Nigorra destaca que «desde el punto de vista de la privacidad, nosotros siempre decimos que un usuario tiene Bizum aunque no lo sepa. Lo único que debe hacer es acceder a la app de su banco y aceptar vincular su cuenta corriente y su teléfono móvil. No tiene que dar nuevos datos, porque su banco ya los tiene protegidos, ni registrarse con terceros». Y desde el punto de vista de seguridad, «Bizum fue diseñado pensado en cumplir la directiva de pagos europea, y en particular la PSD2 y todos sus requerimientos de autenticación reforzada».

Impulso digital

Nigorra cree que la aportación de Bizum a la digitalización del sistema financiero ha sido significativa. Los reconocimientos también vienen de fuera. El último el Premio Aster, que cada año concede la escuela de negocios ESIC, en la categoría Innovación Digital.

Fuente: ABC