La gran tarea pendiente en el sector es la digitalización

Entre abril y noviembre -últimos datos disponibles- cerraron 742 empresas en Catalunya. El INE, responsable de los datos, no indica en qué sector operaba cada una de ellas, pero la información a nivel estatal da pistas: el porcentaje más elevado de empresas disueltas se encuentra en el comercio, rivalizando de cerca con la industria y la energía. ¿Qué se puede hacer, para detener la sangría? Fomento del Trabajo insiste en que la clave es inyectar 50.000 millones de euros a los sectores más afectados por la pandemia. En una carta que Josep Sánchez Llibre, presidente de la patronal, envió a Pedro Sánchez, proponía aprovechar parte de los fondos europeos Next Generation para conseguirlo. Estos fondos están pensados para fomentar la digitalización y la sostenibilidad, precisamente las tareas pendientes en el sector.

«Las principales transformaciones que debería hacer el sector de los servicios o del turismo para optar a estos fondos son, por un lado, la incorporación de soluciones de digitalización a lo largo de toda la cadena de valor», explica Berta Pérez, directora de Proyectos europeos de la Cámara de Comercio de Barcelona. «Por otro, impulsar la transición ecológica, ser más sostenible y más eficiente energéticamente en el uso de recursos», afirma. También habría que incorporar nuevos modelos de negocio basados en la economía circular y la desestacionalización del sector, añade.

Unos talleres organizados por las 13 cámaras de comercio para intentar guiar el comercio y el sector servicios en el salto digital hizo saber a la Cámara de Barcelona que, de 2.000 profesionales y empresarios consultados, solo el 24% se siente en condiciones de competir en el canal digital: el 12% no está digitalizado y el 39% lo está en fase muy incipiente.

Para Josep-Francesc Valls, director de una nueva cátedra de la UPF Barcelona School of Management sobre Comercio, turismo y servicios, los retos en terreno digitales son diversos y van desde incorporar decididamente tecnologías que permitan conocer a fondo la clientela (big data, algoritmos, internet de las cosas), hasta asumir de verdad que el cliente compra tanto en la tienda física como en el canal digital o que se tiene que innovar en el producto para adaptarse a las tendencias. Sobre todo ahora, porque «después de la pandemia los clientes somos diferentes», apunta. «El comercio pequeño se ha quedado atrás, o lo ayudamos o muere», afirma.

El peligro para la microempresa

El peligro es, precisamente, que sean justo las empresas más pequeñas las que se queden fuera de estas ayudas. «Los fondos europeos tienen una dificultad añadida en la parte administrativa que puede suponer un freno para las pequeñas empresas», analiza Rosa Marín, responsable de comercio en la Cámara. «Las medianas y grandes empresas ya disponen de recursos internos o externos para ayudarlos, son las pequeñas y microempresas que por falta de información difícilmente podrán acceder», avisa. Así, según ella, también hay deberes para todas las administraciones: «Debemos ayudar al máximo, por este tipo empresarial la burocracia se debería minimizar lo máximo posible».

Fuente: ara.cat