Tiendas 24 horas, venta de pizzas ‘delivery’, estudios de fotografía, librerías o postrerías son los nuevos negocios que ocupan los locales de León y que han abierto en ‘época covid’.

Valentía, esfuerzo y un extra de cabezonería son los ingredientes que han seguido cinco leoneses para emprender en tiempos difíciles

Aunque la pandemia ha obligado al cierre de cientos de negocios en la provincia y ha condenado a situaciones precarias a miles de trabajadores y empresarios, también ha puesto de manifiesto carencias que presentaba el sector servicios. Algunos valientes decidieron aprovechar la oportunidad de los meses de confinamiento para ultimar ideas de negocios y proyectarlas en el futuro.

Ideas que surgían en muchos casos a principios de 2020, cuando la covid sonaba lejana y no se temía su incidencia. Con esfuerzo, inversión, ganas y «un extra de cabezonería» algunos emprendedores decidían poner en marcha sus negocios en tiempos de pandemia, y esta es su historia.

24/7, siempre abierto

¿Por qué no abrir un local 24 horas los siete días de la semana en León? Es la idea que desde hace tiempo rondaba la cabeza de Enrique y Álvaro Mendoza y que a finales de enero se hacía una realidad. Padre e hijo regentan el local 24/7 ubicado en la Avenida de Palencia, a escasos metros de las estaciones de tren y autobuses y del Palacio de Exposiciones de León. «Ahora mismo no hay el flujo que nos gustaría y que necesitamos para que sea rentable», comenta Enrique, que confía en que, a medida que la pandemia remita, el negocio empiece a crecer.

Siempre abierto

«Esto es una consecuencia directa del coronavirus», explica Mendoza, que recuerda que durante el confinamiento «tuvimos tiempo de perfeccionar la idea y darnos cuenta de que era una oportunidad de negocio porque en León no hay muchos locales abiertos 24 horas todos los días y una oportunidad de servicio porque en este horario te encuentras con gente que sientes que realmente estás dando un servicio que necesitaban».

Aunque por ahora y mientras dure el estado de alarma el horario se reduce de 6.00 de la mañana a 22.00 de la noche, el deseo de estos emprendedores es poder convertirse en un punto de referencia en León para todos los viajeros y trabajadores que necesiten de sus servicios a cualquier hora del día.

Postres para comer en el acto

La novedad siempre atrae a curiosos y si esa novedad tiene nombre y sabor a dulce y está en plena calle Ancha, el atractivo es total. La Postrería abría a finales de enero en pleno centro de León gracias a «una serie de consecuencias». Mario Gómez, propietario de La Postrería y del restaurante El Kamín, explica que, aunque la idea inicial era otra, las circunstancias acabaron llevando el concepto a este pequeño local. «Queríamos desde hace tiempo hacer algo similar en el restaurante, crear una postrería en una de las puertas de cara al verano, pero con la pandemia y la disponibilidad de este local al final acabamos aquí».

Postres en la calle ancha

Aunque llevan poco tiempo, Gómez asegura que «está siendo una locura». «Está siendo algo muy bonito y que se está moviendo muy bien», cuenta Mario, que destaca el éxito de los cruasanes cuadrados, el café para llevar y la joya de la corona: los ‘postres efímeros’, propuestas dulces elaboradas al momento para consumir recién hecho.

A pesar del éxito, Gómez reconoce que toda esta situación les obliga a ser algo más cautelosos de los normal. «Estamos contentos pero con un poco de sabor agridulce porque acabamos de arrancar y vemos con incertidumbre el futuro a corto y largo plazo, que es cuando veremos si esto funciona de verdad». De momento, y a la espera de que el mejor tiempo les permita ofrecer también helados, La Postrería lucha por hacerse un hueco en la propuesta dulce de León.

Un libro para leer en el momento

Entrar en Tula Varona es adentrarse en una aventura para los cinco sentidos. Con la literatura como hilo conductor, el cliente que atraviesa la puerta del pequeño local en el número 18 de Ruiz de Salazar se sumerge en un ambiente en el que la música en vinilo y el olor a café se mezclan con las palabras. «La idea era crear una librería-café alejada del concepto tradicional de un lugar silencioso», cuenta la artífice del proyecto, Berta Fernández.

Lectura y café

Su caso es el de tantos otros a los que la pandemia les sorprendió con la idea en mente y que tuvieron que posponer hasta septiembre. «Mi sueño era abrir una librería al estilo europeo para convertirla en un espacio de intercambio, un lugar donde frenar el ritmo frenético que llevamos y disfrutar de las pequeñas cosas». Ese es precisamente el valor añadido de este espacio, que busca hacer frente a las grandes superficies y a la venta online.

La librería mutante Tula Varona -que toma su nombre de un personaje feminista y empoderado de Valle-Inclán- nace con perspectivas de futuro, en el que acoger, cuando se pueda, conciertos íntimos, clubs de lectura infantil y recitales. De momento, el espacio ya ha conseguido fidelizar a varios clientes que aprovechan los días grises para disfrutar de una buena bebida caliente al calor de este refugio de los libros.

Pizza a domicilio

Antes de que la pandemia ‘nos obligara’ a instaurar definitivamente en nuestro vocabulario conceptos como ‘take away’ o ‘delivery’, María Díaz y Alicio de las Heras ya imaginaban cómo podía funcionar un negocio basado exclusivamente en este concepto de comida para llevar o a domicilio. Y es que este matrimonio pensaba poner en marcha el Kiosko de Pizza en marzo de 2020, pero el estallido de la pandemia retrasó los planes hasta que las restriccioes comenzaron a suavizarse en mayo.

Un boom en confinamiento

Fue entonces cuando la trapa de este pequeño local en la avenida Roma pudo levantarse para empezar a repartir pizzas. «Nada más abrimos funcionó muy bien porque la gente venía aquí a por ellas o pedía a través de aplicaciones como Glovo y Uber y nueve meses después aquí seguimos», cuenta María al otro lado de la barra.

Una apuesta por el producto fresco y de calidad que está funcionando «muy bien dentro de que la situación no es la ideal para nadie» y que además da trabajo a gente de León. «Somos una empresa de León, con trabajadores de León y que apostamos mucho por la ciudad y el concepto parece que está calando», explica Díaz, que junto con su marido y otros tres trabajadores se turnan para abrir el kioko todos los días en horario de tarde y viernes y fines de semana también por las mañanas.

Estudio de fotografía

La intención de Juanjo Vega también era haber abierto a principios de 2020 su estudio de fotografía, pero la pandemia le obligó a posponer su proyecto unos meses. «Tomamos la decisión de abrir en febrero del año pasado y todo se paró con el confinamiento, pero en septiembre dije que abría sí o sí porque era cuestión de amor propio», cuenta este fotógrafo natural de Benavente y que desde hace ocho años reside en León.

Una foto profesional

Y es que arrancar con un estudio fotográfico en un año sin apenas bodas, comuniones ni eventos sociales multitudinarios no es fácil. La clave, explica Vega, pasa por reinventarse. «Parece que la gente está volviendo al estudio y la fotografía industrial nos está dando nuevas expectativas», comenta en la recepción de su tienda en La Pícara. «Siempre hay que reinventarse y tenemos laboratorio propio, revelamos para otros profesionales, hacemos foto de carnet, fotografía de producto… nuevas propuestas para salvar este tiempo».

«En verano nuestro estudio en Benavente resurgió gracias a la mejora de la situación y esperemos que de cara al futuro pase lo mismo y la comunión al menos la podamos recuperar», apunta Vega, un valiente que se ha lanzado a abrir un negocio con «ilusión, ganas y un poco de cabezonería» en plena pandemia.

Fuente: leonoticias.com

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