Varios sectores de Cádiz relacionados con el sector turístico, a punto de tocar fondo por las limitaciones de movilidad y la incertidumbre en la vacunación

Pasado ya más de un año de la irrupción del coronavirus en nuestro país, uno de los sectores más castigados en Cádiz por las consecuencias derivadas de la crisis sanitaria, el turismo, está tocando fondo.

Es el principal motor económico de la capital gaditana y ya son muchas las pequeñas empresas que han tenido que cerrar la baraja ante la inviabilidad de sus negocios.

No hay turismo de cruceros desde hace más de un año, una de las principales fuentes de ingresos de negocios gaditanos, y el turismo nacional solo tuvo un respiro el pasado verano ya que en los últimos meses las restricciones de movilidad han impedido la llegada de visitantes de otras provincias y de otras comunidades autónomas del país.

Aunque la pasada semana el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, en su visita al Puerto de Cádiz manifestó que ya estábamos en condiciones de recibir cruceros, lo cierto es que la mayoría de las escalas confirmadas acaban anulándose a la espera de la mejora de la situación sanitaria.

«Estamos muy mal, realmente mal, en una situación agónica», asegura la presidenta de la Asociación de Empresas Turísticas de Cádiz (AETC), Josefa Díaz. Propietaria del hotel Las Cortes de Cádiz, en el centro de la ciudad, afirma que «nosotros estamos abiertos» aunque los clientes brillan por su ausencia con motivo de las restricciones.

«No se mueve nadie y no podemos vivir solo del cliente de nuestra ciudad. El quédate en casa ha calado demasiado y está claro que hasta que no lleguemos al punto de vacunación suficiente, no saldremos de esta», afirma.

Díaz insiste en que «no tenemos futuro, es incerto y el presente es el que hay» añadiendo que «estamos a la espera de qué pasará a partir del próximo 9 de mayo, cuando en teoría se levanta el estado de alarma».

«Esperanza, toda. Certeza, ninguna»

Empresas de la ciudad como la Cámara Oscura en la Torre Tavira, dirigida por Belén González Dorao, es un ejemplo de los daños que ha provocado el covid en la capital. Numerosas personas visitaban diariamente esta torre mirador desde la que se pueden contemplar las mejores vistas de la ciudad en tiempo real.

«En estos momentos estamos cerrados. Solo atendemos por cita previa y las visitas son muy escasas. Tuvimos una subida el pasado verano pero las visitas no llegaron al 50 por ciento de las que teníamos antes».

Asegura que «siempre me gusta mirar el futuro con el vaso medio lleno pero la situación actual es muy complicada. Tenemos toda la esperanza del mundo en que en los próximos meses esto mejore pero, sin embargo, no hay ninguna certeza».

Manifiesta que, en la ciudad, se estaba consiguiendo desestacionalizar el turismo y que los visitantes no se limitaran al verano, con turistas procedentes de cruceros en los meses previos a la temporada estival y en otoño o con visitas de colegios durante el invierno «pero ya todo eso está absolutamente parado y sin saber la fecha en la que se podrá retomar».

El sector del comercio es otro de los grandes perjudicados en la falta de cruceros en la ciudad y del turismo nacional. La gerente de la asociación Cádiz Centro Comercial Abierto, Beatriz Gandullo, señala que «el comercio gaditano no puede vivir tan solo de la ciudad, necesitamos a los cruceristas, que pasan al menos cuatro horas en la capital, y que se abran las provincias y la comunidades para recibir a más clientes de fuera. Agradecemos a la población gaditana que siga apostando por el consumo local pero, desgraciadamente, con eso no vivimos».

Artesanía y guías turísticos

Dentro del comercio, hay otro sector que está notando especialmente los efectos de la pandemia en sus negocios. Se trata de los artesanos.

Manuel Fedriani, de la asociación Erytheia, tiene su tienda en la calle General Luque, junto a la calle San Francisco. Asegura que «para nosotros, además de los cruceros, un cliente potencial importante es el turista nacional y, salvo los dos meses de verano del año pasado, no tenemos a nadie».

Asegura que la situación es de «incertidumbre total» aunque confía en que el ritmo de vacunación mejore sustancialmente en estos próximos meses para que este verano sea, al menos, como el anterior. «Es fundamental para nosotros que se recupere la movilidad y que los hoteles vuelvan a estar llenos de visitantes. Yo tengo dos muy cerca y estoy notando muchísimo la falta de clientela», resalta.

Manuel clama para todo el sector turístico las ayudas comprometidas no solo por el Ayuntamiento de Cádiz, sino por la Junta de Andalucía y por el Gobierno central, «porque hasta ahora no nos llegan, no existen».

Otro artesano de la ciudad, Fernando Vargas, tiene su tienda en el barrio de El Pópulo y, al mismo tiempo, instala su puesto en el Mercado de Cruceros que cada viernes, sábado y domingo se celebra (si el tiempo lo permite) en la plaza de San Juan de Dios. Como su propio nombra indica, la mayoría de los clientes de este mercado siempre han sido cruceristas. «La situación es caótica, peliaguada, aunque la fe y la esperanza es lo último que perderemos. Vamos a confiar en que el próximo otoño vuelvan los barcos al muelle de Cádiz».

Por su parte, los guías turísticos que ofrecían rutas a los turistas están la mayoría de baja, al ser autónomos, ante la falta de actividad. No hay cruceristas ni tampoco autobuses con visitantes para conocer la historia y la cultura de la ciudad.

Carmen es una de ellas y, aunque en estos momentos se encuentra inactiva, confía en recuperar una relativa normalidad a partir de este verano. «En los meses de verano tuvimos pequeños grupos de turistas, familias o grupos de amigos muy reducidos y fuimos tirando pero esta incertidumbre nos está matando poco a poco», subraya.

Turistas en la plaza de la Catedral de Cádiz.
Turistas en la plaza de la Catedral de Cádiz. – Francis Jiménez
El reto de recuperar el turismo idiomático y de congresos

Además del turismo de cruceros y del nacional, que se espera recuperar a lo largo de este verano y otoño, hay un turismo del que poco se habla pero que mueve a muchísimas personas de todas las edades desde distintos países del mundo. Es el llamado turismo idiomático, es decir, personas que vienen durante un periodo de tiempo a la ciudad a aprender español y a hacer turismo.

Cristina Saiz, de la Escuela Internacional de Español Gadir, asegura que «estamos en una situación muy delicada porque llevamos un año sin recibir practicamente a alumnos con motivo de la pandemia y de las restricciones de movilidad». Asegura que el pasado verano pudieron ofrecer clases presenciales aunque «un 10 por ciento de lo que teníamos antes».

Saiz asegura que las cuatro escuelas de la ciudad recibían antes de la crisis sanitaria a una media de 5.000 personas al año, «que además de aprender español, consumían en la hostelería, en el comercio, hacían visitas culturales, asistían a espectáculos, se alojaban en hoteles, hostales, con familias gaditanas….Todo eso se ha perdido y estamos luchando para poder subsistir aunque tenemos cerradas nuestras escuelas porque son inviables». Durante estos meses se han ofrecido clases on line aunque «no nos llega ni para cubrir gastos».

Cristina Saiz señala que la media de estancia de las personas entre 16 y 90 años que llevamos atendiendo desde hace 30 años, es de dos semanas «aunque muchas veces se quedan más tiempo para conocer mejor la ciudad y a los gaditanos». Los países de los que proceden los alumnos de español van desde Italia hasta Francia, Estados Unidos, Alemania o Japón.

Las perspectivas para los próximos meses no son muy buenas, según explica la responsable de la escuela Gadir, ante la gran incertidumbre existente en cuanto a las vacunas y a la movilidad entre países. «Además, tenemos el inconveniente de que tampoco hay vuelos, por lo que hay muchas personas que no es que no quieran venir, es que no pueden venir».

Además de las clases diarias de carácter intensivo, se ofrecía a los alumnos todo tipo de actividades extraescolares. Las escuelas de español de la ciudad esperan recuperar muy pronto la normalidad ya que, de lo contrario, se juegan su futuro ya que no están recibiendo practicamente ningún ingreso desde hace un año.

Por otro lado, también está pendiente de que vuelvan los congresos, que en estos momentos se están haciendo de manera virtual, circunstancia que no aporta beneficios para la ciudad.

Fuente: lavozdigital