Natalia Vázquez es una de las empresarias pioneras en la venta por internet 

Durante la pandemia ha reforzado esta forma de comercio

Natalia Vázquez dio el paso digital en su tienda, El Taller de Coqui, en la calle Barrié de Cádiz, hace cerca de una década. Fue entonces una precursora, pues apenas existían comercios tradicionales en la capital con este servicio e incluso buena parte de las grandes cadenas aún estaban en los inicios del mercado vía internet.

Con quince años a cuesta en su local de Barrié, Natalia Vázquez, que ya trabajó con su madre en la tienda El Taller de María, ha visto como la venta de sus productos a través de internet ha salvado su negocio, ha evitado un cierre del que no se han salvado otros en la ciudad. La experiencia era un tanto y su capacidad de evolución.

«Cuando comencé con este sistema de ventas lo hice porque lo estaba viendo en mi sector a nivel nacional. Quería ampliar el segmento de mercado a la vez que permitía a mis clientas contar con un catálogo de mi oferta y, después, venir a la tienda con todo visto», comenta la empresaria gaditana.

Con la llegada de la pandemia, con el estado de alarma y el cierre de todo el comercio, Vázquez optó por potenciar aún más la venta ‘on line’. «Nos ha salvado. Hemos pasado de una caja a cero a contar con un poco para seguir adelante. A nosotros, además, nos ha funcionado muy bien las redes sociales a través de las cuales la gente nos preguntaba mucho».

El Taller de Coqui renovó también su web. Lo cierto es que nada tiene que envidiar a las páginas de las grandes cadenas comerciales. Junto a ello, dispone ya de un eficiente servicio de distribución a domicilio en Cádiz, a través de un empresa de mensajería.

Aquí Natalia Vázquez deja ver la necesidad que tiene el comercio tradicional a la hora de contar con un servicio más potente, que rebaje costes y amplíe la oferta del servicio, que en su caso se centra en varios días de la semana.

La potenciación de internet, que tiene claro que ha llegado para quedarse, le ha permitido ampliar la clientela hasta llegar a Madrid, Barcelona o el norte de España, aunque mantiene en Cádiz a compradoras fieles que, en buena parte de los casos siguen optando por acudir a la tienda física. Y junto a ellas, clientes de pequeños pueblos alejados de las zonas comerciales.

El club de las tiendas ‘on line’ ha crecido en la capital. Natalia Vázquez intercambia con sus compañeros de negocio información sobre esta modalidad de ventas a la vez que se apoyan en redes sociales, lo que acaba beneficiando a todos ellos.

María, valiente en San Fernando

María es una de esas valientes isleñas que ha apostado por emprender y abrir su propio negocio en plena pandemia, un comercio tradicional, dedicado a la ropa de niños y bebés y asentado en un entorno comercial -calle Profesor Antonio Ramos- que está muy cerca del centro y del eje de la calle San Rafael de San Fernando.

Pero desde el principio tuvo claro que Los Peques de María– que así se llama la tienda- tenía que ir más allá del comercio clásico de toda la vida que abre cada día sus puertas para atender a los clientes para intentar hacerse un hueco en internet.

Así que fue a por todas y a la apertura de la tienda física añadió la de la tienda digital: una sencilla pero eficiente página web en la que muestra los artículos que tiene a la venta, sus precios, las ofertas… y brinda la posibilidad de hacer pedidos on line.

Aunque su caso no es el único, no es todavía un ejemplo habitual en el comercio tradicional.

María, además de su web en la que permite compras ‘on line’, se esfuerza en estar especialmente presente en las redes sociales: Facebook e Instagram, principalmente. Y hasta hace algunos directos desde la tienda para acercar a los clientes los artículos que le van llegando.

Hoy, afirma, resulta difícil para un comercio -y más una tienda que acaba de abrir- no estar presente en las redes sociales, una herramienta con un potencial enorme para llegar a todo el mundo. Y lo cierto es que, aunque no todos los comercios tradicionales tienen venta ‘on line’, raro es el que todavía no tienen una cuenta en Facebook o en otras redes.

Pero los resultados de la web no dejan de ser curiosos. Funciona, aunque no del todo como se esperaba. “Es como un escaparate permanente. Hay quien hace pedidos pero mucha gente entra y consulta los artículos, los precios… Pero luego se pasa por la tienda a comprar. Además, vienen enseñándote la foto de lo que quieren porque ya lo han visto en internet”, comenta. Parece que ese plus que brinda el comercio de proximidad gana la partida, aunque tiene muy claro que hay que estar en internet y en las redes sociales. Es inevitable porque la gente hoy vive también ahí. Y todo suma.

Fuente: Diario de Cádiz