«La recepción de la compra ahora forma parte de la experiencia del cliente, por lo tanto, todos los retailers necesitan que se produzca con la máxima calidad»

Francisco Aranda Manzano PRESIDENTE DE UNO LOGÍSTICA

Durante la pandemia, los consumidores hemos madurado nuestra relación con el comercio electrónico al nivel que estaba previsto que se produjera en cinco años, así que la distribución urbana de mercancías ha pasado a ser estratégica en la cadena de valor del comercio. Mientras que en el medio ‘offline’ la compra termina cuando se abona el producto, en ‘online’ el negocio acaba cuando se recibe el producto. De ahí que la logística se haya convertido en el nuevo marketing del comercio. La recepción de la compra ahora forma parte de la experiencia del cliente, por lo tanto, todos los retailers necesitan que se produzca con la máxima calidad.

A nivel global, la participación del comercio electrónico en el total de ventas se acerca al 15%, pero en tres años alcanzará el 22%. Ya está comprobado que el ARPU (importe promedio gastado en e-commerce por usuario durante un año) depende de la renta del consumidor y de su experiencia de entrega.

La gestión logística de esta explosión tan rápida de las compras electrónicas ha sido posible gracias al fabuloso esfuerzo de las empresas del sector y a la rápida integración de herramientas digitales. Estos niveles de demanda son completamente inasumibles, con una mínima rentabilidad, sin un uso intensivo de herramientas digitales por parte de las empresas logísticas.

Un estudio pionero en el sector elaborado por UNO junto con la consultora Everis ha identificado una serie de tecnologías llamadas ‘quick-win’, es decir, de mayor rentabilidad, entre las que se encuentra el ‘big data analitycs’, que es el análisis masivo de datos, el cual permite reducir costes, optimizar recursos, ganar eficiencia, minimizar el impacto ambiental y gestionar mejor la previsión de la demanda. Al mismo tiempo, los dispositivos IoT y los sistemas de trazabilidad permiten desde el mantenimiento preventivo y la monitorización de flotas, a la gestión de la cadena de frío o el control del stock. Gracias a estas tecnologías es posible tener control total y en tiempo real de la cadena de suministro. Por otro lado, la inteligencia artificial y el ‘machine learning’ ayudan a mejorar el dimensionamiento y la distribución de los almacenes y del stock, optimizar automáticamente las rutas en la última milla o mejorar la información al usuario final.

Entre los desafíos destacan por ejemplo la gestión de la omnicanalidad, para ofrecer la mejor experiencia al cliente independientemente del canal utilizado, la seguridad en la operación y la entrega, garantizando el contacto cero. Todo ello sin descuidar uno de los retos más importantes que tenemos por delante como sociedad que es la sostenibilidad y el respeto al medio ambiente (‘green logistics’).

Pero además el sector explora nuevos sitios de entrega en la ciudad, alternativos a los domicilios particulares como son las taquillas o los llamados puntos de conveniencia, buscando más efectividad. Y, al mismo tiempo, trabajamos intensamente con las administraciones locales, el Gobierno Central y la DGT para desarrollar medidas que faciliten nuestra actividad que es esencial en la ciudad del futuro. Por eso las necesidades de abastecimiento tanto de ciudadanos como de establecimientos deben ser tenidas en cuenta en las nuevas planificaciones urbanas que deben contar, por ejemplo, con ‘minihubs’, es decir, almacenes más pequeños, pero ágiles y cercanos al consumidor final.

Los principales ayuntamientos trabajan con el llamado Decálogo DUM, que son diez recomendaciones elaboradas por los operadores para hacer más operativa y sostenible esta importante actividad empresarial. Entre las medidas propuestas figuran zonas de carga y descarga digitalizadas, desarrollo de normativas y ordenanzas supramunicipales de carácter armonizado o la facilitación y regulación de la distribución de mercancías en horarios no convencionales, entre otras.

Fuente: ABC

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