El objetivo es conocer mejor al cliente en el comercio presencial para poder ofrecer una mejor atención y experiencia.

El Ayuntamiento prevé que este proyecto llegue a 2.500 establecimientos de la ciudad en dos años.

Entre los dispositivos, hay sensores que permiten evaluar el recorrido del cliente en la tienda o cartelería dinámica.

Barcelona ha puesto en marcha el proyecto piloto BCNRetailLab que tiene el objetivo de adaptar el comercio de proximidad a la digitalización con instrumentos que permitan conocer mejor al cliente para mejorar su atención y su experiencia de compra y, así, poder competir con las plataformas online.

Así lo ha anunciado este miércoles el primer teniente del alcaldía del Ayuntamiento de Barcelona, Jaume Collboni, quien ha explicado que el consistorio «está inmerso en un proceso de acompañamiento y apoyo al comercio de la ciudad para que sea competitivo, sobre todo ante las plataformas de comercio electrónico, que corremos el riesgo de que arrasen con todo nuestro tejido comercial».PUBLICIDAD

Collboni ha señalado que la pandemia ha acelerado los procesos de transformación, por lo que también se ha acelerado el Plan de Digitalización del Comercio del Ayuntamiento en el que se encuentra este proyecto, y que incluye otras acciones como la formación o la creación de un Market Place -un mercado online- de mercados municipales.

En esta prueba piloto participan cuatro comercios de distinta índole: la floristería Flores Navarro, la tienda de deporte Barrabes Esquí i Muntanya, el salón de belleza y estética Crearte Styling y la cafetería Cros Croissant Gourmet, con el objetivo de que este proceso de digitalización llegue a 2.500 establecimientos de la ciudad en dos años.

Transformación de los comercios

El Ayuntamiento ha lanzado este laboratorio junto a CTecno, una fundación sin ánimo de lucro que tiene el objetivo de promover el uso de la tecnología. El proyecto cuenta con una inversión de 150.000 euros pagada al 50% por ambas instituciones.

El presidente de CTecno, Ramón Barrera, ha señalado que, en el mundo online, conocer al cliente es fácil porque se pueden seguir sus «clics», pero que «el reto» de este proyecto es llevar este conocimiento al pequeño comercio físico con dos objetivos: por una parte, fidelizar al cliente y mejorar su experiencia y, por otra, atraer a nuevos clientes al comercio de proximidad.

Entre las transformaciones que se llevan a cabo en los comercios, Barrera ha puesto ejemplos como sensores que permiten saber qué recorrido hace el cliente, cartelería que ofrece promociones de manera dinámica y dispositivos que permitan el control de aforos y de las colas.

Fuente: 20minutos