Los comerciantes de las tres provincias otean el futuro con esperanza, aunque reconocen que han pasado un año muy duro. Los compañeros de Aragón Radio han recorrido las calles analizando la situación

Los comercios aragoneses se han enfrentado a situaciones inéditas con la pandemia de la COVID-19. Una de ellas, estar dos meses de cerrados -a excepción de los destinados a alimentación-. Un año más tarde, Aragón Radio recorre las calles y encuentra más locales cerrados, una reducción de las ventas y mucha esperanza entre los empresarios.

El Corte Inglés ubicado en Paseo de Sagasta de Zaragoza es un referente comercial. En torno a él, hay tiendas de ropa que llevan más de 30 años abiertas, donde reconocen que «el ambiente no es el que era» antes de la COVID-19, pero que «la actitud de la gente es ya de compras». En la tienda de moda de hombre Zorba, en la calle Madre Vedruna, aprecian el fomento de veladores y terrazas porque «si la gente sale, aunque sea a tomar algo, compra».

El buen tiempo y la posibilidad de hacer más planes motiva a los comerciantes zaragozanos. Nieves Sánchez abrió la tienda ‘Come chocolate’ apenas tres meses antes de la pandemia. Reconoce que «poco a poco» se ve más ambiente en la calle. Mientras, en el casco histórico y en la plaza del Pilar no encuentran motivos para estar contentos porque lo que ellos necesitan, explican, son turistas. En total, en la calle Alfonso hay casi 20 locales vacíos.

El barrio Delicias  es el más populo de la ciudad. Tiene un gran pasado comercial pero, en estos momentos, sobrevive principalmente gracias a la clientela fija y la inmigración. Este es el caso, por ejemplo, de la mercería Ancla: «Vienen hijas porque ya venían sus madres», cuenta su propietario, quien desea que sus hijos puedan heredar el negocio. 

Las ventas bajan un 40% en Teruel

En el Centro Comercial Abierto de Teruel, los comerciantes calculan que las ventas han bajado un 40% y los locales abiertos un 9%. Mayte Giménez, de la tienda Capricce, admite que ahora vende incluso un 70% menos que antes: «El invierno ha sido catastrófico», lamenta. La apertura de Dinópolis en junio podría dar luz a muchos negocios turolenses, sobre todo aquellos destinados a los niños, como tiendas de regalos o chucherías.

En el Coso de Huesca es especialmente evidente el aumento de locales vacíos. A lo largo de sus 900 metros de longitud, Aragón Radio cuenta 35 persianas bajadas: 13 en el Coso Alto y 22 en el Coso Bajo. Desde este domingo el se ha unido al cierre la emblemática Pastelería Ortiz, después de 102 años de historia. Los vecinos pasean por las calles pero reconocen que «compras, pocas». 

Para paliar la estética de los locales vacíos, la Asociación de Comerciantes de Huesca ha emprendido una iniciativa para decorar estos establecimientos y que no den sensación de abandono. Otra solución que ofrece el Ayuntamiento de Zaragoza a este mismo problema en la capital aragonesa es permitir su reconversión a vivienda.

Fuente: cartv.es