El aumento de las tareas de carga y descarga en hora punta colapsa un espacio muy disputado

El reparto de mercancías a establecimientos y particulares representa medio millón de desplazamientos diarios en Barcelona y no cesa de crecer de la mano del comercio electrónico. Las furgonetas y camiones son ya el 20% de la circulación en la ciudad. A su vez, el espacio de carga y descarga disponible ha ido menguando en los últimos años. Complicada ecuación que da como resultado la habitual imagen de furgonetas aparcadas en doble fila o con la mitad del vehículo subido en la acera.

No lo hacen por fastidiar, si no por que no tienen otra alternativa en su trabajo diario. Según un estudio de observación elaborado por el RACC y los supermercados Bon Preu a lo largo y ancho de Barcelona, la mitad de los transportistas se ven obligados a aparcar mal. Su día a día es una lucha constante por un espacio cada vez más disputado y que no crece, todo lo contrario. Los datos del propio Ayuntamiento demuestran que las zonas con líneas amarillas dispuestas para profesionales se han reducido en un 30% durante la última década. Por si no fuera suficiente, el 69% de los repartidores se encuentra a diario con usuarios no autorizados aparcados en el espacio reservado para ellos.

Propuesta desconocida
Solo un 2% han oído hablar de esas plataformas

La propuesta de resolución del conflicto, según el RACC, pasa por racionalizar los horarios de reparto de mercancías, que en su práctica totalidad se inician en hora punta, a las nueve de la mañana. “Hay margen para mejorar la gestión”, resume el responsable del área de movilidad del RACC, Cristian Bardají, basándose en que la mitad de los comerciantes encuestados reconocen que podrían cambiar su horario de recepción de mercancías.

Plazas carga y descarga Barcelona

En ese sentido, el reparto nocturno se presenta como una solución para descongestionar la hora punta. La entrega al pequeño comercio que abre de diez a dos quizás no tiene otra alternativa, pero los grandes establecimientos sí que podrían apostar por la descarga a última hora de la noche o a primera de la mañana, cuando las calles aún están desiertas.

El diagnóstico
El 20% de la congestión y el 40% de la polución se atribuyen al reparto de mercancías urbanas

Para la eclosión de los pequeños paquetes repartidos a domicilio o en la oficina, la gran solución sería la creación de microplataformas para el reparto de última milla. Se trata de espacios en los que se reciben mercancías en camiones y furgonetas cargadas y donde unos gestores organizan la distribución final a un radio cercano mediante vehículos eléctricos o bicicletas de carga. Las pruebas piloto desarrolladas junto a la estación de França y en el mercado del Ninot han demostrado desde hace años su viabilidad. Especialmente exitoso es el caso del Born, donde los grandes vehículos tienen difícil moverse. Un estudio municipal concluyó hace dos años que la congestión de Barcelona se podía reducir a la mitad con 16 plataformas de reparto de última milla en la ciudad. Todos los actores implicados lo saben, pero nadie hace nada para potenciarlas. Por una razón o por otra, nada avanza y el problema se eterniza.

Plazas carga y descarga Barcelona

Parte del problema puede deberse a que la propuesta es una absoluta desconocida, solo un 2% han oído hablar de esas plataformas. Cuando los profesionales la conocen, el 61% se muestran favorables a la idea de poder descargar en un almacén central en cada barrio y que desde allí se hiciese la distribución micrologística hasta su destino.

Otro dato relevante y preocupante que arroja el estudio es que la mitad de vehículos comerciales circulan vacíos o con la mitad de la carga. La cuestión no tiene efectos únicamente en la congestión de la circulación, si no en la calidad del aire. Alrededor del 40% de las emisiones derivadas del tráfico en la capital catalana se atribuyen a las tareas de reparto. Por eso, el RACC considera urgente buscar fórmulas de mayor eficiencia y aprovechamiento de los viajes arriba y abajo de las furgonetas de acuerdo con los comerciantes. En ese sentido, dejando de lado bares y restaurantes que requieren producto fresco, se cuestiona si es necesario que un mismo establecimiento deba ver tres veces por semana al mismo repartidor, por muy pequeña que sea su trastienda.

La solución
Las plataformas de última milla son una salida desconocida pero altamente eficiente

Como todas las cuestiones, el reto de la distribución urbana de mercancías necesita una visión metropolitana ya que la mitad de las furgonetas que reparten por la capital catalana entran cargadas desde fuera de la ciudad. El RACC hace un llamamiento a aglutinar en una mesa a las administraciones implicadas junto a comerciantes, repartidores y gremios profesionales para trabajar en la implantación de las soluciones anteriormente comentadas.

El informe aporta también otras salidas hasta ahora no planteadas, como la creación de plazas de carga y descarga que permitan estacionar durante cinco minutos. Es tiempo suficiente para el repartidor que deja en la puerta de la oficina un pequeño paquete comprado en una gran plataforma digital. Para los que llevan paquetes más voluminosos y necesitan más tiempo, el RACC propone alargar el tiempo permitido de estacionamiento y ampliarlo de 30 a 45 minutos. Uno de cada tres transportistas considera que la media hora se le queda corta en muchas ocasiones, en la línea de la medida acordada por el Ayuntamiento con algunos gremios para prolongar el tiempo de estacionamiento sin llevarse una multa de recuerdo.

Fuente: La Vanguardia