Cuatro start up lanzan una ofensiva para explotar el boom de las entregas ultrarrápidas en España.

De aquí a final de año habrá en España más de un centenar de supermercados fantasma o dark stores, tiendas cerradas al público que permiten a start up como Glovo, Gorillas, Blok o Dija repartir a domicilio la compra online en menos de diez minutos. Solo la primera ha invertido globalmente en este negocio 150 millones, y sus competidores planean contratar a miles de empleados en los próximos meses, con previsión de alcanzar facturaciones millonarias.

Era el año 2013 cuando dos estudiantes de la universidad de Drexel (Filadelfia), Yakir Gola y Rafael Ilishayev, decidieron poner en marcha un servicio de entrega rápida a domicilio de cachimbas. El éxito de la aplicación fue tal que sólo dos años después ampliaban su oferta a más productos de conveniencia y ya estaban presentes en grandes ciudades como Boston o Phoenix.

Este proyecto pionero se convirtió en una empresa, Gopuff, que ha inspirado a muchas otras en todo el mundo. Aunque aún no se ha expandido fuera de Estados Unidos, la start up está presente en más de 650 ciudades del país, donde reparte productos de supermercado, bebidas alcohólicas y artículos de farmacia con entregas en un máximo de 30 minutos. En marzo de este año, tras cerrar una ronda de 1.150 millones de dólares, su valoración se disparó hasta los 8.900 millones de dólares.

Tras triunfar en EEUU, el negocio de las entregas ultrarrápidas comienza a alzar el vuelo en España

¿Cuál es la clave del éxito de GoPuff? La inmediatez. Esta compañía, que como casi todas las grandes historias empresariales de Estados Unidos comenzó en una habitación de universidad (o en un garaje), promete que las entregas de todos sus productos se realizan en menos de media hora gracias al apoyo de más de 250 dark stores o supermercados fantasma. Se trata de establecimientos que no están abiertos al público y en los que GoPuff almacena, gestiona y distribuye sus productos de conveniencia para poder realizar los repartos con más velocidad.

El modelo, que lleva años triunfando en Estados Unidos y Turquía (donde opera la empresa Getir), comienza a levantar ahora el vuelo en España gracias a gigantes del reparto a domicilio, como Glovo, y otras empresas de nuevo cuño, como la británica Dija, la catalana Blok o la alemana Gorillas. Su punto fuerte es que prometen llevar la compra a casa en menos de 10 minutos. Los expertos señalan que este incipiente negocio es solo la punta del iceberg de una nueva forma de hacer el pedido a domicilio con entregas ultrarrápidas, el llamado quick commerce o qcommerce.

LA CULTURA DE LA INMEDIATEZ

“Es una cultura que se está implementando. La gente que trabaja o teletrabaja no quiere perder el tiempo en bajar a comprar cuatro cosas», explica Ana Isabel Jiménez Zarco, directora del Programa Máster Universitario de Márketing Digital de la UOC. La profesora asegura que se trata de un negocio que irá creciendo, tanto por parte de las empresas actuales de reparto a domicilio, como por nuevas compañías que vean en este sector una oportunidad. «Yo le veo futuro, sobre todo en determinados productos o determinados colectivos, por ejemplo con el tema de medicamentos, y por otro lado, para gente joven que valora cada vez más la inmediatez y están dispuestos a pagar el euro o dos de gastos de envío por no bajar al súper”, añade.

El tipo de compra en supermercados online con entregas ultrarrápidas no está enfocado a la compra semanal, si no a pequeños pedidos de unos 20-25 euros, según la start up Dija, que satisfacen una necesidad del momento, por ejemplo si falta algún ingrediente para cocinar, o simplemente un capricho, por ejemplo viendo el fútbol. Los mayores picos de demanda suelen ser por la noche entre las 19:00 y las 22:00, cuando la gente llega de trabajar y no quiere ir al supermercado, «pero aspiramos a convertirnos en la tienda de conveniencia habitual donde se haga la compra varias veces a la semana”, indica David Alonso, responsable del lanzamiento de Dija en España.

Leer noticia completa: Expansión