Se trata de tiendas instaladas en contenedores portátiles donde el cliente puede hacer la compra accediendo con una aplicación móvil. El modelo ha nacido en Suecia pero prevé extenderse por otros países.

En Suecia, como ocurre en numerosos países europeos, las tiendas de alimentación se están viendo obligadas a cerrar en aquellos entornos rurales que sufren la despoblación. De este modo, los habitantes que se mantienen en estas zonas se ven obligados a viajar decenas de kilómetros para poder hacer la compra en el supermercado.

Para atajar este problema, la startup Lifvs ha decidido extender su modelo de supermercado: pequeñas tiendas de apenas 20 metros, completamente digitalizadas, en las que no es necesario contar con personal que atienda el punto de venta. 

Se trata de supermercados instalados en contendores móviles, similares a los que encontramos en cualquier zona portuaria de mercancías, habilitados para poder suministrar cientos de productos al consumidor que acceda a su interior. Los compradores entran en la tienda, situada normalmente en el campo junto a una gasolinera, mediante la aplicación descargada previamente en su teléfono móvil. Ya en su interior,  escanea los productos del surtido que quieran comprar y la aplicación, vinculada a su cuenta bancaria y a un sistema de identificación persona, procede al cobro de la compra. El supermercado apenas cuenta con una cámara de vigilancia y un solo empleado de la zona es el encargado de realizar puntualmente las tareas de limpieza y reposición de un grupo determinado de tiendas. 

Los autores de esta iniciativa persiguen la implantación en grupos de cuatro a cinco tiendas en una zona. Por ahora, existen una treintena de supermercados portátiles y el objetivo es llegar a 300 en los próximos tres años. Sus responsables tienen previsto abrir sus primeros supermercados sin personal fuera de Suecia a principios del año que viene. 

ESPAÑA, UN EJEMPLO PARA LA DISTRIBUCIÓN EN EL MUNDO RURAL

La distribución alimentaria es un importante elemento de vertebración territorial y desarrollo económico en zonas rurales. Uno de los objetivos del sector es contribuir a que la necesidad básica de tener acceso a una alimentación completa, variada, segura y a precios competitivos llegue también a todas las personas que optan por vivir en municipios pequeños y apartados.

En España, según datos de Asedas, la totalidad de la población tiene al menos un supermercado a menos de 15 minutos de sus casas, lo que implica que en España no se dé el fenómeno de los «desiertos alimentarios». Del total de aperturas de autoservicios y supermercados en los últimos cinco años, el 22,6% se localiza en municipios demenos de 10.000 habitantes, muchas de ellas en forma de franquicias apoyadas por las centrales de compra pertenecientes a Asedas, Euromadi e Ifa.

La red de establecimientos de distribución alimentaria, unos 24.000 en toda España, puede equipararse a la red de farmacias o colegios. La provincia de Cuenca, la más despoblada de España junto con Soria y Teruel, tiene una ratio de habitantes por supermercado de 1.470, frente a los 1.686 de Castilla-La Mancha y los 2.028 de la media de España. Esto significa que el esfuerzo de mantener un supermercado en zonas rurales es mayor que en entornos urbanos y reafirma el compromiso de los supermercados con el mundo rural.

Fuente: foodretail.es