El premio que la Unión Europea ha concedido a la movilidad sana impulsada por la alcaldía de Bilbao plantea el aliciente de la calma, la seguridad y la baja contaminación como nueva vuelta de tuerca para el turismo

Alfonso Gil Ibernón, concejal de movilidad del ayuntamiento de Bilbao explica que las ciudades mutaron antes de la covid. Desde el año 2000 se cuestiona el espacio que durante décadas se le cedía al coche. “Todo lo que produce la combustión de la gasolina es nocivo: más allá de contaminar, el ruido del tráfico genera cardiopatías y acelera enfermedades como el Alzheimer porque no permite el descanso”.

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